Erdogan conquista la ciudad de Esmirna sin siquiera pasar por las urnas
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En una escena cuidadosamente coreografiada en la sede del partido AKP, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, colocó la insignia de la formación en la solapa de Cemil Tugay, alcalde de Esmirna, la tercera ciudad de Turquía y uno de los símbolos más arraigados de la oposición laica. "Querida familia del AKP, os saludo a todos en este día tan especial. Nos disponemos a levantar de nuevo Esmirna", declaró Tugay ante una multitud que aplaudía enfervorizada. La imagen de la deserción de Tugay, ex miembro de la oposición socialdemócrata CHP, fue difundida en medios afines al Gobierno, al escenificar una victoria para el presidente turco, que ha logrado que su partido gobierne en una ciudad que nunca consiguió ganar en las urnas.
Las calles de esta ciudad costera del mar Egeo respondieron con indignación ante la decisión de Tugay de unirse al AKP, aunque los rumores circulaban desde junio, cuando el alcalde abandonó su partido. En aquel momento, Tugay prometió permanecer como independiente y negó cualquier intención de unirse a la formación de Erdogan, pero su juramento no duró ni un año.
La deserción de Tugay sigue una estela de movimientos en las alcaldías de la oposición, que se suceden desde las elecciones locales de marzo de 2024, cuando el CHP arrebató por primera vez las principales ciudades del país al AKP de Erdogan, que gobierna en el país desde 2002. Desde entonces, el CHP ha sido sometido a una campaña de presión que combina detenciones, procesos judiciales y deserciones, que ocurren bajo presión del propio AKP, apuntan los críticos.
"El AKP, que nunca ha ganado unas elecciones municipales en Esmirna desde su fundación, está tomando el control del municipio no mediante elecciones, sino a través de una operación, intimidación, presión y conspiración", señala el columnista del diario Evrensel, Emirhan Durmaz.
Desde las elecciones, seis alcaldes provinciales del CHP han sido detenidos, así como 29 alcaldes de distritos de varias ciudades, según datos recogidos por el medio local Diken. Paralelamente, 18 alcaldes de la oposición han abandonado sus formaciones para pasarse al AKP de Erdogan, tres de sstos en la última semana en la ciudad de Esmirna.
El episodio más llamativo sigue siendo el de Ekrem Imamoglu, ex alcalde de Estambul, percibido como el principal rival político de Erdogan en la contienda por la Presidencia. Encarcelado desde marzo de 2025, pesan sobre él más de una docena de procesos judiciales que amenazan con apartarlo de la carrera por la Presidencia del país. El día de su detención, además, su título universitario fue anulado por vía judicial, una condición indispensable para poder presentarse a la carrera presidencial de Turquía.
Los ayuntamientos bajo el mando de la oposición también han experimentado un aumento de trabas burocráticas en la gestión municipal por parte del Gobierno central, que ha recalificado terrenos, transferido la titularidad de fundaciones y monumentos municipales a ministerios, así como retirado permisos locales para dificultar el trabajo de empresas locales.
"El AKP está utilizando el poder judicial para recuperar, una a una, las municipalidades que perdió en las elecciones locales celebradas el 31 de marzo de 2024. El mensaje es claro: 'Hagas lo que hagas, yo sigo en el poder'. Destruye la moral de la oposición centrándose en los municipios con los mayores presupuestos de Turquía, el Gobierno busca tanto socavar la capacidad de la oposición para prestar servicios como anular su superioridad moral", señala el diario Birgün.
A esta presión externa se suma una crisis interna que ha debilitado aún más a la oposición. Un tribunal de Ankara anuló el pasado 21 de mayo la elección de Özgür Özel como jefe del CHP, asignando a su puesto a Kemal Kiliçdaroglu, quien nunca ganó unos comicios al partido de Erdogan durante sus tres años en el cargo. La decisión judicial provocó una escisión en la formación, con la marcha de Özel y decenas de legisladores hacia un nuevo partido. La oposición sigue controlando los consejos municipales de varias ciudades, aunque las múltiples operaciones policiales están menguando su influencia.
Para la analista Ezgi Basaran, Turquía se enfrenta a una nueva etapa política: "La línea para distinguir el autoritarismo competitivo del autoritarismo pleno ha sido siempre que la oposición pueda ganar unas elecciones pese a que estén desequilibradas o sean injustas. Turquía está eliminando esa posibilidad por vía judicial".