En la burbuja bolsonarista: "¡Ojalá EEUU viniera a dominarnos!"

En la burbuja bolsonarista: "¡Ojalá EEUU viniera a dominarnos!"

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Entrar a una burbuja tiene sus ventajas: dentro de ella se entienden cosas que, desde afuera, serían imposibles de advertir. ¿Qué se descubre dentro de una burbuja bolsonarista? El deseo de un Brasil controlado por los Estados Unidos, por ejemplo. "¡Ojalá vinieran a dominarnos!", dice Valeria, una señora de mechas rubias y edad madura, madre de María Julia, que conversa con EL MUNDO en el Shopping Iguatemí, uno de los más lujosos de Sao Paulo y en el que casi es más fácil ver nevar que encontrarse a un votante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El Iguatemí reúne a las marcas más caras, funciona como un verdadero tour aspiracional de las clases medias altas y altas brasileñas, aunque haya centros comerciales más lujosos aún: en uno de ellos se expone y ofrece a la venta un helicóptero. Pero el Iguatemí, con sus pisos de mármol brillante y sus gigantescos e iluminados escaparates, es ideal. Está ubicado sobre la avenida Faría Lima, centro del poder financiero de un Estado, el de Sao Paulo, con un PIB superior al de toda Argentina.

Valeria, dueña de una hacienda en el interior de Sao Paulo, acepta la conversación y fija el marco: "¡Dios me libre de ser de izquierdas! Todo está peor con Lula: triplicó el número de desempleados y es un ladrón condenado". El dato no es cierto, porque con Lula el desempleo está en niveles históricamente bajo, pero la conversación no es un fact-checking, sino una zambullida en la burbuja, en la cámara de eco de la derecha dura brasileña.

Burbuja

"Me gustan todos los Bolsonaro, todos", añade Valeria, que cree que Flávio Bolsonaro ya tiene ganada la elección de este domingo porque "nadie quiere a Lula". A diferencia de Valeria, que es clienta, Paula, de 51 años, trabaja en un local del centro comercial. "¿Teledirigidos por los Estados Unidos? Mejor eso que transformarnos en Venezuela o Cuba", dice.

En esas mismas horas, el periódico británico The Guardian reveló que Estados Unidos destinó un millón de dólares para desacreditar al Supremo Tribunal Federal (STF) brasileño, pero eso no es un tema en el Iguatemí. Marina y Bruna, madre de hija, quieren "echar a Lula", pero admiten que el hijo del expresidente no les genera precisamente pasión: "No nos fascina Bolsonaro, y votaríamos a una tercera opción, pero mucha gente cree que puede haber una victoria en la primera vuelta y está pensando en votar directamente ya a Bolsonaro". Luis Roberto, ex periodista y jubilado a sus 77 años, votará también "sin fascinación" a Bolsonaro. "Pero no quiero más a Lula", dice. "El mío es un voto económico e ideológico. Se necesita un cambio de régimen, más que de gobierno". ¿Y la denuncia de izquierda de que, si gana Bolsonaro, Brasil será teledirigido desde los Estados Unidos? "Si tiene que ser, será", dice Luis Roberto encogiéndose de hombros.

Golpe de Estado

Rosa, de 70 años, trabaja en el Iguatemí como gerenta de una tienda. Querría votar a Ronaldo Caiado, un candidato de centro derecha, pero para ella lo más importante es sacar a Lula del Palacio del Planalto. Votará a Flávio, aunque le gusta más Jair, el expresidente con condena a 27 años de prisión por liderar un fallido intento de golpe de Estado. "No hay nadie en este shopping que me diga que vota por Lula. ¡Nadie! Eso no es normal, es evidente que hay vergüenza de decir que se vota por él". ¿Brasil sometido a Donald Trump, eso que Lula asegura que jamas permitiría? Sí, dice Rosa: "Prefiero ser teledirigida desde Estados Unidos que ser Venezuela. Pero nosotros tenemos leyes, no va a llegar a tanto".

Fabio, de 34 años, desmiente la afirmación de Rosa y dice abiertamente que votará a Lula, aunque enseguida enfatiza un patrón: "Aquí, los que compran en las tiendas son bolsonaristas, y los empleados que les venden, de Lula". Si gana Bolsonaro, "va a ser una catástrofe", vaticina Fabio, empleado de una tienda y convencido de que Trump pondrá "su mano en Brasil" si gana la derecha este domingo o en la segunda vuelta del 25 de octubre. "Creo que este domingo habrá un empate".

Junto a la joyería Tiffany & Co aparecen Pedro y Tamiris, pareja y empresarios de la moda. "Somos de derecha", dicen con énfasis y orgullo. "Lo que hizo Lula no funcionó para los ricos, y los pobres seguirán siendo pobres de todos modos. Lo que sabemos es que con Bolsonaro vamos a ganar mucho dinero".

¿Y Estados Unidos? ¿Debería Brasil dejarse dominar?

A Pedro y Tamiris les brillan los ojos: "¡Sí, ojalá! Mejoraría todo".