El ISSSTE recupera la investigación científica

El ISSSTE recupera la investigación científica

Como parte de su proceso de transformación y mejoría, el ISSSTE ha tomado decisiones para recuperar su lugar en la investigación científica.

Instaló un Consejo Científico, convocó a Congresos Praxis, juntó a los científicos que ya estaban en el Instituto, estableció convenios con Secihti, OPS, Birmex y BioCubaFarma y activó de nueva cuenta sus publicaciones.

En ese contexto, el ISSSTE creó, el pasado 17 de julio, el Centro de Investigación en Salud y Bienestar “Esther Chapa Tijerina”, integrado por cuatro laboratorios especializados, localizados en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, en el Hospital Regional Adolfo López Mateos, Ciudad de México, en el Hospital Regional de Alta Especialidad Centenario de la Revolución, Morelos, y en sus instalaciones de Tlaxcala.

En ellos, y en colaboración con BioCubaFarma, el Instituto está desarrollando dos medicamentos biosimilares contra el cáncer -pembrolizumab y nivolumab-, una vacuna terapéutica contra el cáncer de próstata y los kits diagnósticos para determinar qué pacientes pueden beneficiarse de estas terapias.

La elección de pembrolizumab y nivolumab es relevante. Son dos de las inmunoterapias de mayor importancia en la oncología actual y tienen indicaciones en una muy amplia lista de tumores, incluyendo los de mama triple negativo, pulmón, melanoma, riñón, cabeza y cuello, vejiga, colorrectal, gástrico, esófago, cérvix, endometrio, hígado, vías biliares y ovario.

Estos biosimilares bloquean los mecanismos que utiliza el tumor para evadir la respuesta inmunitaria, permitiendo que las propias defensas del organismo reconozcan y ataquen las células cancerosas.

Diversos estudios estiman que más de la mitad de los pacientes con cáncer podrían ser candidatos a recibir medicamentos de esta familia. En la actualidad son tratamientos de muy alto costo, lo que impide ofrecerlos a la mayoría de los pacientes que podrían beneficiarse de ellos.

Por su parte los kits permiten identificar qué pacientes tienen mayor probabilidad de beneficiarse de estas terapias, lo cual se traduce en contar con capacidad diagnóstica propia, sin depender de las pruebas vinculadas a las grandes compañías farmacéuticas, además de generar y conservar en nuestras instituciones la información clínica y científica derivada de su utilización.

El desarrollo conjunto de medicamentos, vacuna y capacidad diagnóstica abre la posibilidad de reducir significativamente costos, ampliar el acceso a tratamientos oncológicos de alta tecnología, fortalecer las capacidades científicas propias y avanzar hacia la soberanía farmacéutica de nuestro país.

Por Martí Batres G.


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