Duques de Sussex están al margen de familia real

Duques de Sussex están al margen de familia real

En la Familia Real, las peleas familiares rara vez se quedan en casa. Esta vez, mientras el rey Carlos III se encargó de dejar por escrito que Harry, quien hoy cumple 42 años, y Meghan son ciudadanos privados, ella respondió mostrando al mundo cómo luce esa nueva vida: campo, bicicletas, perros, pesca y sus hijos jugando en Reino Unido.

El video de su nueva vida apareció el pasado fin de semana, apenas unos días después de que Buckingham marcara públicamente la distancia entre la pareja y la institución.

No fue una expulsión ni una pérdida de títulos, aunque a primera vista pueda parecerlo. Harry sigue siendo príncipe y duque de Sussex y Meghan conserva el título de duquesa, lo que no tienen es un lugar dentro de la maquinaria oficial de la Corona. Sus tratamientos de Su Alteza Real permanecen suspendidos y no pueden utilizarlos públicamente.  Pero tener un título nobiliario en Reino Unido no significa necesariamente tener un lugar en la Familia Real.

La aristocracia británica está llena de duques, marqueses, condes y barones que llevan siglos —o generaciones— con un nombre que suena a Palacio sin formar parte de él. El título de príncipe de Harry no es un adorno ni una concesión reciente, sino algo que heredó al nacer como hijo de un monarca.

Si había alguna duda sobre dónde terminaba la familia y dónde empezaba la institución, Carlos III se encargó de despejarla. Ordenó que el mensaje se enviara a funcionarios del gobierno, autoridades militares y representantes de la Corona en el país.

TRATO DURO

La carta, firmada por el Lord Chamberlain Richard Benyon, recordó que las actividades comerciales y benéficas de Harry y Meghan son asuntos privados y que cualquier duda sobre el trato oficial que deben recibir debe consultarse con Buckingham Palace.
La aclaración tampoco cayó muy bien. El equipo de Harry y Meghan dijo haberse sorprendido porque recibió la comunicación aproximadamente una hora antes de que se hiciera pública. Desde el Palacio sostienen que ya habían sido informados.

Para llegar a este punto hay que regresar a 2020. Harry y Meghan querían independizarse económicamente y dejar de vivir bajo el escrutinio de la prensa británica. La salida terminó siendo mucho más grande que una mudanza: entrevistas, documentales, contratos millonarios, Spare y acusaciones que pusieron a la monarquía contra las cuerdas.

En la entrevista con Oprah, Meghan habló de los comentarios sobre el color de piel que tendría Archie y de una crisis de salud mental; Harry habló del racismo y de su resentimiento por la manera en que, según él, la institución trató a su esposa.
También quedó expuesto algo más personal. Durante estos años, Harry no solo habló de su salida de la Familia Real, sino también del lugar que sentía ocupar dentro de ella.

Ser el segundo hijo de Carlos III significó crecer detrás de William, el heredero, una diferencia que en Spare llevó al terreno más íntimo al contar episodios de su relación con su hermano y de la tensión que existía entre ambos. La historia dejó de ser únicamente sobre una institución y se convirtió en un pleito familiar contado frente a millones de personas.

Ahora esa historia alcanza a la siguiente generación. Archie y Lilibet comenzaron su educación en Reino Unido y tendrán una convivencia mucho más cercana con sus primos y con la familia de su padre. Para Harry, significa que sus hijos crecerán con un vínculo con los Windsor que él mismo ha tenido dificultades para reconstruir. Y mientras ellos se acercan a la familia, él también ha retomado el contacto con Carlos III.

La relación entre padre e hijo, sin embargo, parece avanzar por un carril distinto al institucional. La carta lo dejó tan claro que provocó una consecuencia inesperada: el jefe del Ejército de Uganda retiró su equipo de Invictus, el proyecto deportivo fundado por Harry, para no parecer contrario a Carlos III. Buckingham tuvo que intervenir y aclarar que el rey sí apoyaba su participación.
La puerta familiar, al parecer, sigue entreabierta. La institucional es otra historia. Y Carlos III acaba de asegurarse de que nadie confunda una cosa con la otra.  

PAL