Centros de datos: el difícil camino de Europa hacia la soberanía digital

Centros de datos: el difícil camino de Europa hacia la soberanía digital

Actualmentem se están construyendo numerosos centros de datos en Europa, ya que muchos gobiernos y empresas prefieren almacenar sus datos en el propio continente. Sin embargo, la soberanía digital conlleva un mayor consumo de recursos europeos y esto preocupa mucho a la población.

Preocupación por la escasez de energía y agua

El verano europeo, caluroso y seco, ha puesto de manifiesto el consumo de recursos. En Alemania, según un registro del Ministerio Federal de Economía y Energía, se utilizan entre 0,4 y 4,4 litros de agua por cada kWh de electricidad consumida. Esta agua se evapora para refrigerar los sistemas o se calienta y se devuelve a un depósito.

Muchos europeos también están preocupados por el elevado consumo eléctrico de los centros de datos. El operador de la red eléctrica finlandesa, Finngrid, publicó recientemente una previsión que indica que el consumo de electricidad en el país escandinavo podría aumentar casi un 40 por ciento con respecto a 2025, si se implementan todas las nuevas conexiones a la red.

El tamaño de los centros de datos se especifica con frecuencia por su potencia máxima de entrada en kilovatios o megavatios, y la cantidad real de electricidad consumida depende de la utilización de las unidades.

Esta semana, la Comisión Europea anunció cómo se divulgará el consumo de agua y energía en el futuro: los centros de datos con más de 500 kW de potencia recibirán una etiqueta de eficiencia energética, como en los sistemas de refrigeración de circuito cerrado o el aprovechamiento del calor residual. "Si triplicamos nuestra capacidad de cálculo, eso no debería significar que también tripliquemos la presión sobre nuestras redes eléctricas, nuestro suministro de agua y nuestras facturas de energía", aclaró la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera.

Protestas en Austria e Irlanda, dimisiones en Francia

En el pasado, los centros de datos más potentes de Europa se ubicaban sobre todo cerca de los principales nodos donde convergen las conexiones clave de la infraestructura física de internet, en Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín, de ahí el acrónimo FLAP-D en el sector.

Pero, cada vez  se construyen más centros de datos lejos de estos centros urbanos y, con ellos, aumentan las protestas ciudadanas. En la localidad de Kronstorf, Austria, por ejemplo, se manifestaron cientos de personas contra los planes de Google. En Irlanda, la exitosa autora Sally Rooney logró que se diera marcha atrás a un centro de datos proyectado en el pueblo de Killala.

Sin embargo, en el pueblo francés de Étrechet, en el centro del país, avanzan los preparativos para un importante proyecto de Google, con una capacidad nominal de entre 800 MW y 1,1 GW, equivalente a la producción eléctrica de una central nuclear a plena capacidad. Como consecuencia, la alcaldesa, tres tenientes de alcalde y una concejala dimitieron en cuestión de días. La alcaldesa, Florence Laurent, lamentó su impotencia ante los planes en su propio municipio.

Centro de datos de Netcologne con fachada fotovoltaica.
Plantas y energía fotovoltaica: un pequeño centro de datos del proveedor de internet alemán NetCologne.Imagen: Gerd Harder/Zoonar/IMAGO

Centros de datos europeos más eficientes con recursos

Sin embargo, también existen centros de datos en Europa que podrían servir de modelo. Por ejemplo, se está construyendo uno grande de IA en un nodo central de intercambio de internet en Marsella, que usará un sistema de refrigeración por agua de circuito cerrado, que reducirá el consumo de energía para refrigeración en un 30 por ciento.

Otros proyectos van aún más allá. En Dublín, Fráncfort y Berlín, el calor residual de los servidores se inyecta en las redes locales de calefacción urbana. De esta forma, los centros de datos calientan cientos de hogares, mejorando no solo su propio balance energético. En primavera, la compañía energética alemana Eon publicó los resultados de una encuesta que mostraba que casi tres cuartas partes de la población verían con buenos ojos la presencia de centros de datos cerca de zonas residenciales, si estos inyectaran su calor residual en su red de calefacción.

En Stackbo (Suecia) y Dublín, dos centros de datos de Microsoft cuentan con sistemas de almacenamiento de energía de alto rendimiento para gestionar cortes de luz y picos de demanda, y estabilizar las redes eléctricas durante el funcionamiento normal.

Estas instalaciones no solo contribuyen a la soberanía digital de Europa, sino que también refuerzan su independencia energética. Estas sinergias podrían hacer que algunos de los numerosos centros de datos proyectados, que actualmente generan preocupación en muchos europeos, resulten más atractivos.

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(rmr/rml)