En los últimos días de agosto, cuando ya piensas en los preparativos para la vuelta al cole, te das cuenta de que la habitación de tu hijo se ha quedado en otra etapa. Los peluches no ocupan un sitio protagonista, el escritorio se ha quedado pequeño y sus aficiones son otras. El tiempo pasa (mucho más rápido de lo que nos gustaría) y su dormitorio ya no es solo un espacio para dormir y jugar, también es el lugar donde estudia, escucha música, lee, queda con sus amigos o simplemente desconecta.
Por suerte, esa transformación no siempre implica sustituir todo el mobiliario. Si la distribución está bien resuelta, muchas piezas pueden seguir formando parte de la habitación durante años. En otras ocasiones bastará con renovar los textiles, reorganizar el almacenamiento o crear un rincón para sus nuevos hobbies. Para ayudarte, aquí tienes 10 ideas que seguro que te inspiran a la hora de actualizar un cuarto infantil y convertirlo en un espacio más práctico y personal acorde a su edad.
Antes de pensar en colores o salir a comprar muebles, estudia la habitación
Cada dormitorio plantea unas necesidades distintas y ese debería ser siempre el punto de partida. No es lo mismo una estancia cuadrada que una muy alargada, ni una habitación compartida que otra destinada a un único adolescente. Analizar bien la planta permite decidir dónde conviene situar la zona de descanso, cuánto almacenamiento hace falta o cuál es el mejor lugar para estudiar con luz natural.
Cuando el espacio presenta condicionantes o se busca aprovechar hasta el último centímetro, un proyecto a medida suele convertirse en la inversión más inteligente. El mobiliario se adapta a la arquitectura y no al revés, evitando rincones desaprovechados y soluciones improvisadas. Este dormitorio diseñado por el interiorista Juancho González es un buen ejemplo. La planta alargada se ha resuelto con armarios realizados a medida y una cama integrada. La zona donde el paso es mayor, nada más entrar, se ha reservado para ubicar un rincón de trabajo.
Renueva los textiles y el dormitorio parecerá otro
Los textiles suelen ser el primer cambio y, muchas veces, también el más agradecido. Renovar la ropa de cama, incorporar una alfombra con un diseño más actual o sustituir las cortinas basta para que el dormitorio deje atrás su aspecto infantil sin tocar el mobiliario.
Es una solución especialmente interesante cuando los muebles siguen en buen estado y todavía pueden acompañarlos unos cuantos años más. La alfombra Bauhaus, de Lorena Canals, refleja muy bien esta idea. Sus formas geométricas y su estética contemporánea se aleja de los motivos infantiles y va de maravilla con fundas nórdicas lisas, cojines en tonos neutros o alguna nota de color más intensa.
Si cambias la cama, que también gane espacio de almacenaje
En un dormitorio juvenil cada metro cuadrado cuenta, así que convertir la zona de descanso en un espacio de almacenaje ayuda a mantener la habitación despejada sin incorporar más muebles.
Además de la capacidad interior, fíjate en cómo se accede a los distintos compartimentos. Las puertas correderas, por ejemplo, resultan mucho más cómodas en habitaciones pequeñas porque no invaden el paso, mientras que los huecos abiertos permiten tener siempre a mano los libros o las cajas con los objetos que utilizan a diario. La estructura KLIPPUGGLA, de IKEA, combina compartimentos abiertos y cerrados para adaptarse a distintos usos y etapas.
El dormitorio deja de ser el escenario de grandes tardes de juegos, pero eso no significa que esa zona deba desaparecer. Simplemente cambia de función. A medida que crecen, necesitan un espacio donde desconectar del estudio y dedicar tiempo a las actividades que realmente les interesan.
Ese rincón puede convertirse en una pequeña biblioteca, una zona para dibujar, hacer manualidades, montar Legos, tocar un instrumento, escuchar música o jugar a la consola.
También es un buen momento para revisar qué merece la pena conservar. Algunos juguetes especialmente queridos, una butaca de lectura o un pequeño mueble heredado de la infancia todavía pueden tener cabida si existe espacio suficiente. No se trata de borrar todo lo anterior, sino de seleccionar aquello que sigue teniendo sentido. Esta propuesta de la firma danesa FermLiving, con muebles de diseño contemporáneo y otras piezas más infantiles, refleja muy bien esa transición.
Si ahora comparten habitación, replantea la distribución
El paso a un dormitorio juvenil también puede coincidir con un cambio en la dinámica familiar. Quizá hasta ahora disfrutaba de una habitación para él solo y ha llegado el momento de compartirla con un hermano, o simplemente el espacio necesita reorganizarse para responder a nuevas rutinas. Si es el caso, plantéate hacerte con una composición compacta como la que aparece sobre estas líneas, el modelo Eva de Leroy Merlin. Integra dos camas, armario, cajones inferiores y escalera en un único mueble, y se puede montar en tren o en forma de L según la distribución del dormitorio. Su diseño, en blanco y madera, también es un acierto: deja atrás la estética más infantil sin resultar demasiado seria, una combinación mucho más fácil de mantener a medida que los niños crecen.
Si toca cambiar la cama, piensa en los próximos diez años
Uno de los muebles que antes suele quedarse pequeño es la cama. Durante la infancia, un colchón de 190 cm puede ser suficiente, pero al llegar a la adolescencia mejor apuesta por un modelo de 200 cm de largo. Aunque todavía no lo necesiten, evitarás tener que sustituirla de nuevo dentro de pocos años.
Ya que haces esa inversión, busca una estructura que también ayude a ganar almacenaje. Un canapé abatible –este es el modelo Nelzi de Kave Home– permite guardar la ropa de otra temporada, los edredones, las maletas o el material deportivo sin ocupar un solo centímetro más de la habitación. Es una solución especialmente interesante cuando el armario empieza a quedarse corto o el dormitorio no tiene espacio para incorporar una cómoda.
Murales y papeles pintados son una alternativa mucho más personal que una pared de color y ofrecen la posibilidad de reflejar sus gustos o aficiones sin necesidad de llenar la habitación de elementos decorativos.
A los amantes del arte urbano, por ejemplo, les fascinará el modelo Concrete Art de Rebel Walls que ves sobre estas líneas; quienes sienten pasión por la naturaleza seguro que prefieren patrones inspirados en montañas, bosques o paisajes; para los más creativos funcionan muy bien las ilustraciones de gran formato; los aficionados a los viajes suelen sentirse identificados con mapas o panorámicas de ciudades… ¡Hay para todos!
Si la estructura de la cama todavía está en buen estado, basta con retapizar el cabecero con una tela de aspecto más actual para renovar la imagen del dormitorio sin afrontar un gasto elevado. Los tejidos lisos, las texturas tipo bouclé, la pana fina o los tapizados en tonos neutros son atemporales, así que probablemente seguirán encajando dentro de unos años, aunque cambien sus gustos.
La idea nos la ha inspirado esta dormitorio, con un cabecero de la firma OKA. Pero no ha sido la única. También nos quedamos con la propuesta de animar la pared de la cama con láminas, fotografías, ilustraciones o cuadros que pongan un toque personal en la decoración.
No todo en un dormitorio juvenil gira en torno al estudio. También necesitan un lugar donde leer, escuchar música, hablar por teléfono con sus amigos o simplemente descansar sin tumbarse en la cama.
Si los metros lo permiten, incorporar un sillón colgante o un columpio de interiorpuede convertirse en ese pequeño capricho que acaba siendo uno de los espacios más utilizados de la habitación. Además de resultar cómodo, ayuda a diferenciar visualmente las distintas zonas del dormitorio y aporta un aire desenfadado sin perder elegancia.
En este proyecto de la interiorista Paola Ribeiro, el sillón suspendido completa la decoración y convierte ese rincón en una zona de relax con mucha personalidad.