La imagen familiar que ha marcado la gran noche de Roger Federer: sus gemelas de 17 años y sus gemelos de 12
Cuatro años después de colgar la raqueta, Roger Federer volvió a sentirse tenista por una noche. El suizo regresó este martes al estadio Arthur Ashe, escenario de algunos de los mayores éxitos de su carrera, para protagonizar una exhibición rodeado de viejos rivales, amigos y muchos rostros conocidos. Sin embargo, para encontrar una de las imágenes más sorprendentes de la velada había que apartar por un momento la mirada de la pista y dirigirla hacia la grada.
Allí estaba Mirka Federer junto a los cuatro hijos del matrimonio, aquellos niños que durante años acompañaron a su padre por medio mundo y que ahora están prácticamente irreconocibles. Las gemelas Myla Rose y Charlene Riva ya tienen 17 años, mientras que sus hermanos Leo y Lenny han cumplido 12. Y no estaban solos. Los padres del tenista, Robert y Lynette Federer, también acompañaron al suizo en una noche en la que las gradas terminaron convirtiéndose casi en una alfombra roja improvisada.
Los cuatro hijos de Federer... ¡Cómo han crecido!
Durante buena parte de su carrera, la familia Federer fue una presencia habitual en los grandes torneos. Roger y Mirka tuvieron primero a Myla Rose y Charlene Riva, nacidas el 23 de julio de 2009, apenas unos meses después de su boda. Cinco años más tarde llegó otra sorpresa por partida doble con el nacimiento de Leo y Lenny, el 6 de mayo de 2014.
El paso del tiempo se hizo especialmente evidente este martes. Las dos hermanas, gemelas idénticas, se sentaron juntas en la grada, flanqueadas por sus hermanos pequeños, mientras Mirka ocupaba uno de los extremos. Una estampa familiar muy distinta a aquellas imágenes de los cuatro siendo apenas unos niños mientras seguían a su padre por Wimbledon, Nueva York o Melbourne.
De hecho, el propio Federer había reconocido antes de volver a jugar en Nueva York que una de las cosas que más ilusión le hacían era precisamente que sus hijos pudieran verlo ahora que son suficientemente mayores para guardar el recuerdo.
Una imagen que tiene todavía más significado teniendo en cuenta el papel que la familia desempeñó en su carrera. Federer y Miroslava 'Mirka' Vavrinec se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, cuando ambos competían por Suiza. Ella también fue tenista profesional y llegó al número 76 del mundo antes de que una lesión en el pie precipitara su retirada.
Se casaron en abril de 2009 y Mirka terminó convirtiéndose en una pieza fundamental de la carrera del campeón suizo. Durante años, ella y los niños viajaron con él por el circuito, permitiendo que Federer pudiera compaginar una carrera extraordinariamente exigente con una vida familiar a la que siempre concedió una enorme importancia.
De Roddick a Agassi y McEnroe, una reunión de leyendas
Sobre la pista también hubo espacio para viajar al pasado. El evento, bautizado como 'Roger Federer: An Icon Returns to New York', devolvió al suizo al US Open por primera vez desde 2019 y reunió a cuatro nombres que suman una buena parte de la historia reciente del tenis.
Federer se enfrentó primero a Andy Roddick, uno de sus grandes rivales y amigos, en un partido a un set que terminó llevándose por 6-3. Después llegaron los dobles y todavía más nostalgia: el suizo formó pareja con John McEnroe para medirse a Roddick y Andre Agassi. Federer y McEnroe terminaron imponiéndose por 7-5.
Habían pasado siete años desde la última vez que Federer había jugado en el US Open y cuatro desde su retirada profesional en 2022. Nueva York le debía, en cierto modo, una despedida y el Arthur Ashe volvió a llenarse para recibir al hombre que ganó allí cinco títulos consecutivos entre 2004 y 2008.
Una grada convertida en alfombra roja
Pero la noche tuvo otro partido paralelo en las gradas. Anna Wintour, íntimamente vinculada desde hace años al mundo del tenis y gran admiradora de Federer, no solo acudió al evento sino que fue la encargada de realizar el sorteo previo al encuentro entre el suizo y Roddick.
Entre los asistentes también llamaron especialmente la atención Kaia Gerber y Homer Gere. Dos apellidos que inevitablemente remiten al Hollywood de los años noventa, pues ella es hija de Cindy Crawford y Rande Gerber y él, de Richard Gere y Carey Lowell. Su presencia en una misma grada deja además una curiosa coincidencia generacional, ya que Cindy Crawford y Richard Gere protagonizaron uno de los romances más mediáticos de Hollywood, se casaron en 1991 y pusieron fin a su matrimonio cuatro años después.
Tres décadas más tarde, sus respectivos hijos coincidían entre los invitados de una noche que reunió deporte, moda y Hollywood en pleno Nueva York.
Una noche que Federer pudo compartir con los suyos
A sus 45 años, Federer afronta una etapa completamente diferente. Su último partido profesional llegó en 2022, cuando se despidió formando pareja con Rafael Nadal en la Laver Cup y dejó una de las imágenes más emotivas de su carrera. Desde entonces, sus apariciones con una raqueta han sido contadas.
Por eso esta vez el resultado era probablemente lo de menos. En unos días, el suizo será homenajeado con su ingreso en el Salón de la Fama del Tenis Internacional, pero antes pudo regresar a una pista que marcó su historia y hacerlo mirando hacia la grada para encontrarse allí a Mirka, a sus padres y a sus cuatro hijos.
Aquellos gemelos que durante años vieron jugar a su padre siendo demasiado pequeños para entender la dimensión de lo que estaba consiguiendo ya tienen 17 y 12 años. Esta vez sí podrán recordar la noche en la que Roger Federer volvió a ser, por unas horas, el dueño de Nueva York.





