¿Un pato cojo? Escenarios posibles para Donald Trump después de las midterms
Hay una expresión que habrá escuchado a menudo sobre los presidentes de EEUU. Les llaman pato cojo (lame duck) durante los algo más de dos meses que transcurren desde que en noviembre ya está elegido el sucesor hasta que toma posesión el 20 de enero o cuando pierden alguna de las cámaras en las elecciones de medio mandato y no tienen posibilidad, como en caso de Donald Trump, de presentarse a la reelección, por haber sido ya presidentes en dos ocasiones.
Los orígenes de pato cojo llegan hasta hace más de tres siglos en la Bolsa de Londres referido al inverso arruinado incapaz ya de hacer frente a sus deudas. El modismo voló a EEUU y quedó hasta grabado en una enmienda constitucional ya en la época de la Gran Depresión. Se adelantaban las fechas para que el presidente o el congresista no pasara tanto tiempo desde que sabía que no seguiría hasta que el proceso se completara.
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En las midterms del próximo 3 de noviembre, el Partido Republicano de Donald Trump se juega el Senado, que hasta hace no tanto se consideraba seguro para sus filas y ya no, y la Cámara de Representantes, que los sondeos entregan al Partido Demócrata desde los primeros momentos. El presidente tiene bastantes posibilidades de convertirse en un pato cojo en solo unos días. También lo fue Barack Obama en 2012, no es algo atípico, pero Donald Trump no es desde luego un presidente previsible. ¿A qué escenarios se enfrentará el presidente si los republicanos ganan las dos Cámaras, si pierden una de ellas o si se quedan en minoría en las dos?
Aunque, evidentemente, hay que esperar a cómo se desarrollen los siguientes movimientos, consultamos a dos expertos sobre política estadounidense para que nos ofrezcan su análisis sobre los escenarios que prevén con un Trump ganador y con un Trump perdedor. Carlota García Encina es investigadora principal del Real Instituto Elcano y José Antonio Gurpegui es catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá y director del Instituto Franklin de la misma institución.
Si los republicanos ganan las dos Cámaras
"Si ganara -arranca García Encina- continuaría con ese uso muy extensivo del poder ejecutivo y con pocos límites que ha llevado a cabo hasta ahora". "Me imagino que trataría de acabar con lo que ha empezado. Aunque, como es tan poco disciplinado y salta de una cosa a otra, al final siempre se quede a medias, como le ha pasado en Venezuela, en Irán y con el tema de la migración", añade esta analista.
"Yo lo di por muerto hace cuatro años, en las anteriores midterms, y dos años más tarde estaba ganando las presidenciales de calle", recuerda Gurpegui sobre lo aventuradas que pueden ser las especulaciones con alguien como Donald Trump. Aunque, destaca este experto, que la losa de los dos años que le restan de mandato -aunque él haya insinuado cambios constitucionales para presentarse una tercera vez- sí que es un hecho: "Perder las Cámaras no es una anomalía, pero la personalidad de Trump sí que hace que algo que es frecuente pueda convertirse en una suerte de excepcionalidad".
Para Gurpegui, pase lo que pase, estas elecciones van a ser tan cruciales que van a marcar a fuego las siguientes presidenciales, las de 2028, sobre todo para los republicanos. Cree que una sonada victoria del actual mandatario dirigiría su futuro hacia el actual vicepresidente, JD Vance. Sin embargo, una derrota encendería los focos sobre el secretario de Estado, Marco Rubio. "Si Trump gana, las posibilidades de que el republicanismo se convierta definitivamente en trumpismo son muchas y ahí Vance sería el candidato presidencial y con posibilidades serias de vencer. Pero si ocurre lo contrario puede que Rubio se postule en las primarias. En los últimos tiempos se está mostrando un tanto distanciado de Trump, ni siquiera participó en la convención fantasma que tuvieron en septiembre en Dallas".
Si los republicanos pierden alguna o las dos
"Si los demócratas ganan, aunque sea solo la Cámara de Representantes, la agenda doméstica de Trump se verá bastante mermada. Porque la Cámara tiene dos poderes importantes, que controla el dinero federal, lo que es clave para cualquier iniciativa política, y luego por las comisiones de investigación que se le pueden abrir", destaca la investigadora de Elcano, que prevé que una situación así pueda hacerle "echarlo todo" en el ámbito exterior.
Aunque, añade, el inicio de la carrera por 2028 puede hacer que los representantes republicanos no le deban tanta lealtad y piensen más en no dinamitar a la persona que vaya a sucederle. "Es difícil controlar la personalidad de Trump, pero mi impresión es que va a tener menos amplificación por parte del partido que va a estar pensando el el 28. Ahí sí que va a ser un pato cojo".
"Va a llevar muy mal una situación así y eso va a traer muchos problemas para EEUU", completa Gurpegui. "A ver qué tipo de atajos toma y a ver qué utilización hace de la Corte Suprema cuando salgan los planes como él no espera siempre en el hipotético caso de que pierda las Cámaras", señala.
Su compañera en este análisis advierte de que hay estar muy pendientes de los dos meses que transcurren desde los resultados a la constitución del Senado y la Cámara de Representantes. Cuáles será los movimientos desde la Casa Blanca: "Tras perder las presidenciales de 2020 firmó los Acuerdos de Abraham con Marruecos y nombró a una juez del Supremo", recuerda. "Hay rumores, por ejemplo, sobre un posible impeachment para Pete Hegseth, el secretario de Defensa, que no lo quieren ni republicanos ni demócratas. pues es posible que lo invite a marcharse antes. Podría hacer ciertos cambios dentro del Gobierno para evitar determinados movimientos posteriores" .