Rocío Crusset y su inolvidable look en la boda de su hermano Alberto Herrera hace 1 año: "Un vestido de inspiración oriental que reflejaba la ilusión de aquel día"
Ha pasado un año desde que Alberto Herrera y Blanca Llandres celebraron su enlace en Cádiz. Para ser exactos, en Sanlúcar de Barrameda, en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad, uno de los templos más emblemáticos de la localidad gaditana. Una boda llena de emoción, en la que el amor fue el gran protagonista y los novios estuvieron acompañados por sus familiares y amigos más cercanos para darse el esperado 'sí, quiero'. Por supuesto, entre los asistentes se encontraba Rocío Crusset, hermana del novio, quien tuvo un papel muy especial en aquella fecha tan señalada y, además, consiguió acaparar todas las miradas con un vestido de inspiración oriental que reflejaba la ilusión y la alegría de aquel día.
Un look con encanto que reflejaba la personalidad de la andaluza
Si hay algo claro, es que la modelo lleva la elegancia en la sangre. Algo que ha demostrado tanto en sus elecciones del día a día como en su propia boda. Así, para aquella ocasión se decantó por un look sencillo, pero lleno de encanto, que reflejaba a la perfección su estilo. Se trataba de un vestido en un luminoso tono amarillo, de largo midi, caída fluida y escote en 'V'. Una propuesta que, tal y como destacaba Miriam Núñez, experta en moda, "combinaba la silueta envolvente y las mangas amplias características del clásico wrap dress con ciertos guiños al kimono, reinterpretados desde una perspectiva mucho más actual". Una creación refinada que la andaluza supo lucir con naturalidad, dejando patente esa facilidad que tiene para hacer suyas incluso las prendas más especiales.
De las sandalias con guiños setenteros al bolso de mano minimalista
Rocío no es una persona de excesos. Medita mucho sus elecciones y conoce muy bien la importancia del 'menos es más'. Eso sí, sin que eso signifique caer en lo aburrido. Es por eso que, a la hora de escoger los accesorios, la hija de Mariló Montero volvió a hacer gala de su buen ojo para la moda, decantándose por unas sandalias de inspiración vintage de Christian Louboutin, con puntera abierta y una fina tira al tobillo con hebilla dorada. Un diseño que no pasaba desapercibido gracias a las aplicaciones de cuero superpuestas, que formaban siluetas de inspiración setentera en tonos naranjas, rosas y burdeos. Además, los acabados festoneados y las siluetas que recordaban a pequeñas alas aportaban un toque escultórico al calzado, creando un interesante contraste con las líneas depuradas del vestido.
Para poner el broche de oro a esta combinación, confió en un bolso de mano burdeos y de líneas minimalistas. Un complemento que se integraba con naturalidad en el conjunto, recuperando algunos de los matices cromáticos presentes en las sandalias y aportando cierta armonía al resultado final.
Dos elecciones de joyería tan delicadas como luminosas
En materia de joyas, la andaluza también supo afinar sus elecciones, apostando por piezas delicadas, pero con mucha personalidad. Para la ocasión, escogió una gargantilla en forma de 'U' que descansaba sobre sus clavículas, realzando el escote. La combinó con unos espectaculares pendientes de maxiperlas, que enmarcaban el rostro y aportaban un extra de luminosidad. El equilibrio lo encontró en su look de belleza, con la melena suelta, peinada con ondas muy suaves, y un maquillaje natural que centraba la atención en la mirada. Otro detalle con el que volvió a ser fiel a sí misma.
El papel de Rocío Crusset en la boda de su hermano, Alberto
Como adelantábamos al comienzo de este artículo, la modelo, que alterna su vida entre Nueva York y Londres, tuvo un lugar muy especial en aquella celebración. Y es que, más allá de la emoción de acompañar a su hermano en uno de los días más importantes de su vida, también se implicó en algunos de los preparativos del enlace. Así, además de pasar la noche previa junto a Alberto y sus amigos, participó en la creación del look nupcial de Blanca Llandres, de la mano del diseñador sevillano Nicolás Montenegro. "Trabajó codo a codo con el diseñador desde el extranjero", nos confirmaba Miriam Núñez.




