Museo del Gato: Una experiencia inmersiva dedicada a los 'catlovers'

Museo del Gato: Una experiencia inmersiva dedicada a los 'catlovers'

La Ciudad de México cuenta con una amplia oferta de museos dedicados a todo tipo de temas, pero hasta ahora los gatos no tenían un espacio propio. Para llenar ese vacío nació el ‘Museo del Gato’, una experiencia inmersiva en la cual los visitantes se transforman en un felino durante el recorrido.

Los creadores de esta experiencia son Esther Garcilita y Marco Sotomayor,  una pareja con una misión: limpiar la mala fama de estos animales e impulsar el amor hacia ellos.

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“En realidad es una experiencia inmersiva. Tratamos de usar tecnologías para hacer más sencilla la transmisión de información y que resultara más ameno para todas las edades. Es nuestra versión de un museo”, explicó Esther, en entrevista con 24 HORAS.

La fundadora relató que el proyecto es resultado de más de una década de emprendimientos relacionados con los gatos. Primero se dedicaron a importar y vender productos para mininos, algunos difíciles de conseguir en el país, y posteriormente abrieron La Gatería, el primer café de gatos en la Ciudad de México, que además cuenta con un programa de adopción.

“Cuando empezamos a hacer cosas con gatos, nos dimos cuenta de que habemos muchos catlovers, pero también hay muchos mitos que han hecho mucho daño. Tenían muy mala fama. Los gatos son animales increíbles, leales, cariñosos y amorosos”, recordó.

Esther y Marco crearon el Museo del Gato, la experiencia para que las personas conecten y conozcan más sobre estos pequeños cazadores.
Foto: Gabriela Esquivel  

Salas temáticas

El Museo del Gato está conformado por tres salas temáticas. En la primera, de corte más tradicional, los visitantes pueden conocer la evolución de los felinos, desde los primeros ejemplares de hace 20 millones de años hasta el gato doméstico actual.

La segunda sala propone tres experiencias inmersivas que buscan acercar a los visitantes a algunas de las características más distintivas de los michis, como las feromonas y el ronroneo.

“Quisimos que la gente sienta que se transforma en un gato. Nos centramos en las feromonas, que son un lenguaje químico que tienen los gatos entre sí; el ronroneo, tan característico de ellos; y un paseo en realidad virtual por la ciudad, en el que la gente puede mirar como lo hacen los gatos”, detalló.

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Finalmente, en la tercera sala se encuentra un gato gigante de cuatro metros de altura, inspirado en Sissi, la gata menor de Esther, quien además se convirtió en la anfitriona, narradora y guía virtual del Museo.

El Museo del Gato abrió sus puertas el 10 de agosto en Paseo de la Reforma 87, colonia Tabacalera, y se prevé que permanezca abierto durante al menos un año.