Katy Perry y su reflexión sobre la maternidad, según la psicología: "No disfrutar de un momento concreto no significa que no quieras a tus hijos"

Katy Perry y su reflexión sobre la maternidad, según la psicología: "No disfrutar de un momento concreto no significa que no quieras a tus hijos"

La maternidad lo cambia todo. También para las grandes estrellas. Katy Perry, que hoy cumple 42 años, supo capturar con humor, honestidad y mucha dosis de realidad el auténtico vuelco que supone la llegada de un hijo. Lo hizo a través de una divertida reinterpretación de su icónico tema Roar, que interpretó en el programa de televisión de The Ellen DeGeneres Show en 2021, cuando su hija Daisy aún era una bebé; una versión que sigue resurgiendo periódicamente en redes sociales, haciéndose viral y conquistando a miles de madres, por lo que siempre está de plena actualidad. No es difícil entender por qué: la cantante pone voz a escenas tan cotidianas como agotadoras de la crianza, esas que muchas mujeres reconocen al instante cuando escucha frases como: "Pasé de dormir mucho a no dormir en toda una semana. La pongo en la cuna, pero se levanta. ¿Todavía tiene hambre? No ha tenido suficiente".

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Y el momento apoteósico de la canción llega cuando Perry compara a su hija con un pequeño felino imposible de ignorar: "tiene el llanto de un tigre (…) Gritando por la noche. No hay forma de que duerma porque vas a escuchar su rugido, más fuerte que un león". Y la broma cobra todavía más sentido al recordar cómo comienza la canción, con una nostálgica mirada a su vida antes de la maternidad: "Solía salir de fiesta toda la noche y dormir hasta tarde. Mi vida era bastante genial, podía hacer cualquier cosa. Era increíble".

Resulta curioso cómo las risas que se escuchan entre el público mientras Katy Perry canta en directo esa peculiar versión de Roar son fundamentalmente femeninas. ¿Por qué? ¿Qué hace que tantas mujeres se sientan identificadas con ella y cuál es el significado real del mensaje que manda? Lo hemos hablado con María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster (www.psicomaster.es), quien da una nueva dimensión a la reflexión que la cantante hace sobre la maternidad y la crianza de los hijos y que va mucho más allá de la mera ironía de una realidad cotidiana.

Ver a una superestrella mundial cambiar la épica de un león rugiendo por las ojeras y las tomas nocturnas es un espejo brutal de la realidad.

María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Katy Perry convirtió una canción originalmente centrada en la fuerza personal, Roar, en una versión humorística sobre la maternidad que se vuelve a hacer viral periódicamente. ¿Por qué crees que muchas madres se sienten identificadas con ella y cuál es el mensaje de la letra?

La clave de que este vídeo conecte tanto es el alivio que produce el humor. Ver a una superestrella mundial cambiar la épica de un león rugiendo por las ojeras y las tomas nocturnas es un espejo brutal de la realidad. Durante mucho tiempo se nos ha vendido la maternidad como un anuncio idílico. Cuando oyes a alguien con esa visibilidad admitir que ha pasado de "fiesta toda la noche" a perder el sueño por completo, se rompe la soledad.

El mensaje de la letra es una reivindicación preciosa: la verdadera fuerza hoy no es ser una madre perfecta e inasequible al desaliento, sino sobrevivir al caos diario con una sonrisa cansada, riéndote de ti misma cuando sientes que "no hay suficiente leche" o que el llanto es un auténtico rugido. Nos recuerda que compartir el desgaste sin filtros sana muchísimo.

¿Por qué la llegada de un hijo suele provocar una transformación tan profunda en la identidad personal de una mujer?

Basta con escuchar lo que dice Katy Perry en el reel cuando recuerda que antes podía hacer cualquier cosa y era increíble y, de repente, llega un bebé y se pasa semanas sin dormir. Esa transición es un terremoto a nivel de identidad. De la noche a la mañana, pasas de ser dueña absoluta de tu tiempo y tu espacio a responder de forma prioritaria a las necesidades de un ser completamente dependiente.

A nivel psicológico, implica reconfigurar quién eres. Hay una parte de tu "yo previo" que necesita dejar espacio para la madre, y ese tránsito duele. No es solo sumar tareas; es un proceso de duelo por la libertad anterior mientras descubres una capacidad de entrega y una vulnerabilidad que probablemente desconocías por completo.

Katy Perry dio a luz a su hija, Daisy, en agosto de 2020© katyperry
Katy Perry dio a luz a su hija, Daisy, en agosto de 2020

Muchas madres hablan de la sensación de haber dejado de ser exclusivamente ellas mismas para asumir múltiples roles a la vez. ¿Cómo afecta eso a la autoestima y al bienestar emocional?

Esa sensación de desdibujarse es de lo más frecuente en la consulta. Cuando una mujer asume simultáneamente el rol de madre, trabajadora, pareja y gestora del hogar (intentando encajar en el ideal de la "supermujer"), la autoestima empieza a tambalearse.

El problema es que se tiende a medir el valor propio en función de la productividad o de si se llega a todo. Cuando el espacio personal se reduce a cero y el descanso brilla por su ausencia, la mujer deja de conectar con sus propias necesidades. Esto genera un desgaste emocional profundo, ansiedad y, muy a menudo, un sentimiento de culpa constante por no sentirse "suficiente" en todos los frentes.

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¿Qué impacto puede tener para una madre comprobar que otras mujeres, incluso figuras tan conocidas como Katy Perry, comparten experiencias parecidas a las suyas?

Tiene un impacto profundamente sanador y normalizador. Vivimos en una sociedad donde la maternidad se ejerce a menudo puertas adentro, lo que alimenta el falso mito de que "las demás lo llevan bien y a mí me está costando un mundo".

Cuando ves a una artista internacional reírse de su propia falta de sueño y de cómo su vida ha dado un vuelco de ciento ochenta grados, se derrumba la máscara de la perfección. Para una madre que está pasando por una noche difícil, saber que lo que le pasa es completamente humano, biológico y compartido reduce la ansiedad de manera drástica y baja los niveles de autoexigencia.

La maternidad suele describirse como una mezcla de amor, felicidad, frustración, cansancio y dudas. ¿Por qué es importante aceptar que todas esas emociones pueden convivir al mismo tiempo?

Porque la mente humana busca blancos o negros, pero la realidad emocional de la crianza es profundamente compleja. Nos han educado con la idea de que si quieres a tus hijos, tienes que disfrutar cada segundo, lo cual es un mito inalcanzable y muy dañino.

Es fundamental entender que se puede amar con locura a un hijo y, al mismo tiempo, desear desesperadamente dormir una noche entera de tirón. Sentir frustración, agotamiento o enfado no te convierte en una "mala madre"; te convierte en un ser humano real expuesto a una demanda física y mental brutal. Aceptar esta ambivalencia es el primer paso para dejar de fustigarse y empezar a transitar la maternidad desde la autocompasión.

Orlando Bloom y Katy Perry con su hija Daisy por las calles de Nueva York© GTRES
Orlando Bloom y Katy Perry con su hija Daisy por las calles de Nueva York cuando aún eran pareja

¿Cuál cree que es el principal mensaje que deberían escuchar las madres que sienten que no están disfrutando de la maternidad exactamente como habían imaginado?

El mensaje principal es: respira, date tregua y date permiso para no disfrutar de cada etapa.

Las expectativas sociales sobre cómo "debe sentirse" una madre generan una presión asfixiante. Muchas mujeres sufren en silencio porque creen que hay algo roto en ellas si hay días que se les hacen cuesta arriba. Lo que sientes es completamente válido. No disfrutar de un momento concreto no significa que no quieras a tus hijos; simplemente significa que estás agotada y que la realidad no encaja con el ideal romántico que nos han vendido. La conexión profunda se construye a fuego lento, perdonándonos los tropiezos del camino.

Nos han educado con la idea de que si quieres a tus hijos, tienes que disfrutar cada segundo, lo cual es un mito inalcanzable y muy dañino.

María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Cuando cantaba esta versión humorística, las risas que se escuchan entre el público son fundamentalmente femeninas. ¿Tan ajeno puede resultar a muchos padres la realidad de la que habla Katy Perry? (la duerme y se despierta, nunca es suficiente la leche que toma, su llanto es como el rugido de un león…)

Afortunadamente, cada vez hay más padres profundamente implicados, conscientes y presentes en el día a día de la crianza. Sin embargo, a nivel general y cultural, la vivencia de la maternidad y de la paternidad sigue teniendo diferencias sustanciales.

Por un lado, existe un factor biológico y de vivencia interna (el embarazo, el posparto, la lactancia) que coloca a la madre en un lugar de hipervínculo y alerta constante desde el primer segundo. Por otro lado, a nivel social, todavía pesa mucho el rol tradicional: aunque el padre colabore activamente, la carga mental (esa gestión invisible de anticipar necesidades,organizar la casa y sostener el peso emocional) recae de forma desproporcionada sobre la mujer.

Esas risas femeninas reflejan un código compartido de vivencias físicas y mentales muy concretas que, por mucho que un padre se implique, a menudo se experimentan desde lugares distintos. El reto actual no es solo que los padres ayuden, sino caminar hacia una corresponsabilidad real donde ambos compartan el peso invisible del cuidado.