He visto 'El final de Oak Street' y aún tengo el susto metido en el cuerpo: perfecta para los fans de 'Jurassic World', pero mucho más aterradora
Desde que hace más de tres décadas Steven Spielberg arrasara en la taquilla mundial con la primera entrega de Parque Jurásico (1993), adaptación para la gran pantalla del 'best-selller' escrito por Michael Crichton, los dinosaurios han sido una especie de coto privado y exclusivo de esta exitosa saga cinematográfica. Por ello, para traer de vuelta al mundo que nos rodea a esas monstruosas criaturas de hace doscientos millones de años, hacía falta dar un paso más. Hacer algo distinto o sorprendente. Algo que no hubiéramos visto hasta ahora. Y eso es lo que consigue de forma magistral y aterradora El final de Oak Street.
Tengo que reconocer que, antes de verla, no tenía muchas esperanzas en que hiciera revolverme en la butaca. Sin embargo, una vez vista, confieso sin tapujos que aún tengo el susto metido en el cuerpo. Porque si hay algo define a esta película, eso es que resulta del todo impactante. La tensión continua que se traslada al espectador llega a un punto de agobio extremo, y hay algún que otro giro de guion que seguro te dejará echo polvo. Lo que comienza recordándonos a un clásico moderno como es Jumanji (1995), se transformará después en Jurassic World (2015) y terminará en lo que nos ofrecía Un lugar tranquilo (2018).
El final de Oak Street bien podría ser una mezcla de esos tres hits cinematográficos, pero tiene su propia enjundia. Detrás está una de las mentes contemporáneas más brillantes del misterio y la ciencia-ficción como es J.J. Abrams, quien a sus 60 años recién cumplidos sigue deleitándonos con cada uno de sus proyectos. Saltó a la fama internacional a principios del 2000 con el fenómeno televisivo que fue Perdidos (Lost), y casi todo lo que viene haciendo desde entonces (como abordar las franquicias Star Trek o Star Wars) nunca deja indiferente a nadie. Ahora, con su nueva superproducción, nos conquista de nuevo.
Anne Hathaway no para
Es la actriz del momento en Hollywood, de eso no hay duda. O, por lo menos, la más solicitada. Solo en este 2006, la intérprete neoyorquina ha estrenado nada menos que cinco títulos: El diablo viste de Prada 2, La Odisea, Mother Mary, El final de Oak Street y en breve llegará Verity. ¿Se puede estar en más largometrajes en menos tiempo? Impresionante. Aquí, al frente del reparto, acompaña a Anne Hathaway el siempre solvente Ewan McGregor, asentado en la meca hollywoodiense desde que a mediados de los noventa triunfara con aquella frenética y demoledora Transpotting. Esta vez, en el film que nos ocupa, ambos serán un matrimonio en crisis con dos hijos adolescentes, cuyo único objetivo será la supervivencia frente al caos salvaje y animal que tienen ante sí.
Eso es precisamente lo que nos cuenta El final de Oak Street, el cómo una apacible e idílica comunidad se ve sacudida de la noche a la mañana por unos extraños sucesos. Algo inexplicable que pondrá su vida y su entorno patas arriba, lo que les hará verse de repente en el peor de los escenarios que uno pueda imaginar. Estarán a merced de un ecosistema tremendamente hostil donde no parece haber escapatoria, donde se han convertido en la presa fácil y el último eslabón de la cadena alimenticia. Un sitio en el que solo el ingenio y la audacia les hará salvarse de una muerte segura.
Es esta una 'peli' que te hará pasar miedo, mucho miedo, incluso con escenas verdaderamente macabras y de gore explícito. No nos extraña lo más mínimo, si nos fijamos en quien la ha escrito y dirigido: David Robert Mitchell. Se trata del responsable de la aclamada It Follows (2014), que en su día entusiasmó a los amantes del género hasta convertirla en un film de culto. En El final de Oak Street, el director sabe combinar muy bien los elementos que tiene en la coctelera para crear su nueva obra, la que te hará girar la cabeza para otro lado en más de un ocasión por lo 'bestia' y espeluznante que es en algunas de sus secuencias.



