Espacio Schengen, víctima de la migración a Europa
El espacio Schengen, uno de los grandes logros de la UE, actualmente enfrenta varios desafíos, como es la migración irregular, la seguridad y la gestión de las fronteras exteriores, como sucedió hace unos días con una ola de inmigrantes que intentó cruzar a Europa a través de Ceuta.
Suspender el derecho de libre tránsito de los europeos se puede convertir en una moneda de cambio electoral. La doctora internacionalista, Mónica Laborda, mencionó en entrevista para El Heraldo de México que "el espacio Schengen es el mayor logro de integración europea de libre circulación, que no sucede en otra parte del mundo y pasará de ser un derecho a ser una concesión política intermitente".
La presión migratoria también ha llevado a los países europeos a reforzar sus mecanismos de vigilancia y control. Un ejemplo es la reintroducción de manera temporal de controles fronterizos en Italia y la suspensión del acuerdo de libre circulación de Schengen para los viajeros procedentes de España. Esta medida se adoptó por la crisis migratoria en Ceuta. En 2025, se registraron cerca de 178 mil detecciones de cruces irregulares en las fronteras exteriores de la Unión Europea, según datos de Frontex.
Además, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) documentó más de 3,400 muertes o desapariciones en las rutas marítimas hacia el continente durante ese periodo. Más allá de su dimensión política, el espacio Schengen –que nació en 1985– tiene un impacto directo en la vida económica y cultural de Europa. La eliminación de los controles fronterizos facilita el desplazamiento de trabajadores, estudiantes y turistas,reduciendo tiempos y costos. El Consejo Europeo señala que más de 3.5 millones de personas cruzan diariamente las fronteras internas por motivos de trabajo, estudio o para visitar familiares y amigos. Al mismo tiempo, la facilidad para viajar entre países impulsa el turismo y favorece el intercambio cultural. En un área que abarca 4 millones de kilómetros cuadrados.
La catedrática de la Universidad Panamericana destacó que "el peligro real para la UE el día de hoy proviene no de la presión en las fronteras exteriores de Ceuta, sino de la degradación legal interna que puede existir en Roma. Suspender Schengen sin una amenaza real es usar los derechos de los ciudadanos europeos como una moneda de cambio electoral".
Mientras Italia apuesta por endurecer los controles, España y otros países defienden los mecanismos comunitarios. Schengen continúa vigente y las medidas adoptadas se mantienen como excepcionales.
El verdadero desafío para la UE es no convertir la libre circulación en una herramienta sujeta a las decisiones políticas.
Karol Sosa
EEZ