Agricultores de Tungurahua dejan la siembra de la cebolla colorada y cambian más de 40 hectáreas por pastizales
La comunidad de Llangahua, en la parroquia Pilahuín, se caracterizaba históricamente por la siembra de cebolla colorada, pero en los recientes diez años el panorama cambió drásticamente.
En la actualidad, la siembra de este producto cambió especialmente por potreros o pastizales para alimento de ganado lechero y de engorde.
“Lamentablemente, los terrenos se vieron afectados y se cansaron por el monocultivo, porque luego de hacer unas tres siembras seguidas de cebolla colorada, el producto se comenzaba a pudrir antes de las cosechas; por eso, poco a poco se dejó de producir”, manifestó Fernando Medina, agricultor de Llangahua.
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Antes, Medina sembraba alrededor de 4 hectáreas de cebolla colorada que dejó de producir. Algo similar pasó con más de diez productores de la zona. “Entre todos sumamos más de 40 hectáreas dedicadas a otros cultivos y lo mismo se replica en toda la provincia de Tungurahua”, añadió
Según productores, en Tungurahua ya no se produce la misma cantidad de cebolla colorada, pues ahora hay producción que llega desde Zapotillo para abastecer a los mercados locales.
“Es lamentable porque nuestro producto era apetecido en todo el país, ya que le daba un toque especial a las comidas”, dijo con nostalgia Fanny Alulema, una comerciante.
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La cebolla paisana que se produce en esa provincia está cara y escasa, según comerciantes. Así, por ejemplo, en la feria del Mercado Mayorista del 27 de julio pasado, la mula (dos quintales) salió a entre $ 80 y $ 100, mientras que la colorada, también de Tungurahua, está a $ 50 los dos quintales.
“Mientras hay gente que busca el producto, la oferta es baja, manifestó María Quinatoa, comerciante de la nave de cebolla en el mercado ambateño.
La disminución de la producción local
Hace 30 años comenzó a disminuir la producción y, por ende, el ingreso de la cebolla colorada a los mercados de Tungurahua y del país. Pero esto se evidenció con mayor fuerza en los últimos diez años.
Según productores, los principales motivos para la decadencia de la producción en la localidad se atribuyen a la competencia por el ingreso de producto de otras provincias, así como por el contrabando desde Perú y Colombia.
Al mal estado de los terrenos se sumó la introducción de cebolla peruana, con la que era difícil competir porque se comercializaba a precios más bajos. Todo eso desmotivó a los agricultores y por esa razón, al igual que Medina, en Llangahua ya dejaron la siembra de cebolla colorada.
En Tungurahua, los mayores productores de la cebolla colorada provenían de las partes altas de los cantones Mocha, Quero, Cevallos, Tisaleo, así como de las parroquias Juan Benigno Vela y Pilahuín en Ambato.
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Pero también había cultivos en el bajío —como se conoce a los lugares con cotas más bajas—, en Samanga, Martínez y Atahualpa, en Ambato. En todas estas partes se considera que los terrenos “se cansaron” debido al excesivo uso de los fertilizantes y por eso se dejó de producir.
Menos cebolla local en el mercado mayorista
Mario Mayorga, miembro del directorio de la Empresa Pública Municipal Mercado Mayorista y quien por más de cuatro décadas se ha dedicado a la comercialización de la cebolla colorada, aseguró que en la actualidad hay muy poca producción en Quero y Cevallos. El déficit lo cubre el producto que llega de Zapotillo (Loja), mientras que la variedad perla proviene de Portoviejo.
“Al momento, la producción local no alcanza para cubrir la demanda nacional, porque se estima que alrededor de 25.000 quintales mensuales de cebolla colorada se comercializan en el Mayorista; de esa cantidad, menos del 20 % proviene de los campos de Tungurahua”, añadió Mayorga. (I)
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