La visa, los chairos y nuestro bananerismo

La visa, los chairos y nuestro bananerismo

El sector chairo tiene una idea rara del mundo.

Recapitulemos. Los norteamericanos le cancelan la visa a don Andrés Manuel Segundo, el mocetón que no quiere que lo llamamos Andy. No sabemos por qué. Los vecinos son discretos con esas cosas. De hecho, el que nos avisó de la desvisada fue el propio don Andrés Manuel Segundo, en una carta que, si yo perteneciera al sector chairo, me hubiera enojado muchísimo.

Se ha dicho que don Andrés Manuel Segundo decidió difundirla en una especie de movida de ajedrecista. La desvisada lleva un rato vigente, pero él, suponemos que por sus elevados contactos en el aparato de inteligencia, supo que se iba a filtrar el hecho de que, hoy por hoy, si necesita algo del Target va a tener que pedírselo a su hermano, el Bodoque, y prefirió adelantarse. La movida, claramente, fracasó, y fracasó porque la carta es un disparate.

Está dirigida a Donald Trump, lo que ya es para desconcertarse. Pero es que además, como se ha repetido hasta el aburrimiento, le dice de todo a Trump: que usa métodos hitlerianos; que parece que no se entera de lo que hacen sus subordinados; que tiene que correr a esos subordinados, nada menos que su secretario de Estado, Marco Rubio, y un subsecretario, Christopher Landau; que de todas maneras no es que tenga ganas de ir a Estados Unidos, país de drogadictos y divorciados, y que “te apuras a contestarme, gooooey”.

Digo que la carta, si yo fuera chairo, me enojaría, porque miren: puede que don Andrés Manuel Segundo, como profetizan algunos colegas, termine por convertirse en el Kim Jong-Il de ese Kim Il-Sung de Tepetitán que es su padre y herede el cargo dinásticamente, pero, de momento, ha sido, y nada más, un personaje secundario de Morena que desbarrancó en un par de elecciones y reconoce que en su campaña adelantada por Tabasco no le abren la puerta si no dice que es hijo de quien es.

De Kim I’ll-Sung. Bueno, pues con la presidenta tratando de traer tantita inversión a un país en crisis, y haciendo lo imposible por defender a Rocha Moya y compañía mientras reza porque Estados Unidos no apriete todavía más la pierna, ese personaje secundario decide, porque sí, por él y nadie más, rascarle las pelotas al tigre, disculpen la expresión, con una carta demencial que, con tantita mala suerte, podría meter a México en problemas todavía más graves. Enchila, ¿no?

Pues no. Lejos de ello, el chairismo, de manera, ya digo, rara, ha decidido convertir la desvisada en un igualmente demencial asunto de dignidad patria, como si Kim 2 nos representara a todos y como si los norteamericanos estuvieran obligados a recibirlo.

¿Por qué? Claramente, porque se trata de quedar bien con el caudillo. Con su pa. Con Kim Primero. Porque, en fin, este asunto se ha convertido en una prueba categórica de lo bananeros que somos desde 2018.

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

MAAZ