El sanísimo menú de Conacyt

El sanísimo menú de Conacyt

El Doctor Patán leyó en la columna de Guillermo Sheridan, el columnista de ultraderecha, que la compañera Elenita Álvarez, pilar de la ciencia no neoliberal con el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo, como titular de Conacyt, está que rabia con la UNAM. Al parecer, esa institución, también de ultraderecha, se negó a nombrarla investigadora emérita.

Peor aun, la camarada Alvarova, como se le llama afectuosamente en nuestro movimiento, concitó una especie de consenso entre los universitarios, que se lanzaron a pedir, poco menos que a gritos y a coro, que le tumbaran la candidatura.

No entiendo qué puede resultarles molesto en la camarada. ¿Que usara a la policía para ponerle un hasta aquí a la ciencia neoliberal, con aquella andanada legal contra los científicos fifís? ¿Que, buena hija y buena científica, viera cómo su Consejo impulsaba a mamá al emeritazgo? ¿Que enfrentara en plan guerrera águila al maíz transgénico, ese que carga el espíritu satánico del imperialismo yanqui? ¿Qué le diera el Sistema Nacional de Investigadores nivel III a Gertz Mañero, un humanista?

En opinión de aquí su Doctor, no se ha valorado suficientemente el paso de mi Elenita por Conacyt. Perdón: Conachyt. A mí lo que más me gusta de su gestión es la onda koljosiana con que decidió alimentar debidamente al personal del Consejo.

Fíjense nada más: 20 y tantos millones para que un chef pusiera en las mesas colectivas de la organización a su cargo un menú diario con mucho pollo, poco puerco, cero de glifosatos, menos cero de ultraprocesados, nada de gluten ni glutamato, obvio libre de azúcares y con un elotzin que para la tlayuda, que para el tlacoyo, con una especie de ISO 9001 milpero: totalmente sembrado y cultivado por las manos agrietadas, puras y curtidas de nuestras comunidades indígenas. Mega autóctono. Originario.

El Doctor Patán tiene que hacer algunas confesiones. La primera, que es un gran aficionado a la carne de puerco, en casi cualquier versión: que la maciza, que el taquito de chorizo, que el chicharrón de la Ramos, que –acepto mi pecado anti soberano– el jamón ibérico.

Otra: soy muy tolerante con el glifosato, mientras no altere el sabor, se entiende que para mal. También le pego al gluten y al glutamato (ah, los Doritos) y sí, he reducido el azúcar, pero solo porque a cierta edad la diabetes acecha y, si voy a gestionarme una, prefiero que sea con whisky.

Dicho esto, hay que celebrar la iniciativa de la Alvarova. Los funcionarios de la 4T no son funcionarios: son soldados del EQPMPDM, y los necesitamos, por lo tanto, sanos, incluso a mil pesos por comida, por cráneo. Todo por mi cabecita de algodón.

Me adelanto a su pregunta. También soy un soldado, pero me veo más en la parte estratégica. Sin bronca, por lo tanto, con el puerco, el glifosato y el whisky.

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

MAAZ