Alba Gómez Zubiaur, dermatóloga: "Existen muchos mitos sobre las canas, pero la afirmación de que el estrés hace encanecer más rápido tiene una importante base científica"
Hay una regla popular que dice que "a partir de los 50 años, el 50% de las personas tienen canas". Pero seguro que conoces a alguien con pelo gris desde antes de los 30, o puede que tú superes los 50 y no formes parte de la mencionada estadística. En cuestión de canas, cada persona es un caso particular y los mitos son infinitos. Lo que sí hemos podido confirmar de la mano de nuestra dermatóloga especializada en tricología, es que el estrés influye (y mucho) y que si tus padres tenían canas... lo más probable es que tú también.
Por qué aparecen las canas
Gracias a la reina Letizia, Laura Sánchez o Leticia Dolera la tendencia del pelo canoso de Hollywood ha llegado también a nuestro país, liberándonos de tener que teñirnos semana sí y semana también. "Ya no quieren ser esclavas del tinte sino llevar su pelo cuidado pero natural", nos contaba el estilista Carlos Ortigosa sobre sus clientas.
"Las canas han dejado de ser un tabú para convertirse en un lienzo perfecto si se trabajan bien", opina este peluquero. Así, las coloraciones de barros naturales o las mechas mutiltonales (como las que suele llevar la actriz Penélope Cruz) ayudan a integrar los cabellos claros y conseguir una melena brillante y con movimiento. Pero, ¿cuál es el origen de esos mechones grises? ¿Por qué el pelo cambia, prácticamente de repente, de color?
Tal y como nos explica la dermatóloga Alba Gómez Zubiaur, directora de la Unidad Capilar Instituto Médico Ricart y colaboradora de Olistic, "el cabello debe su color a la melanina, un pigmento que producen unas células llamadas melanocitos alojadas en la raíz de cada folículo. Con el paso de los años sumado al estrés oxidativo (provocado por el sol, la contaminación y el estrés mantenido), esos melanocitos van reduciendo su actividad hasta que, en algún momento, dejan de producir pigmento: el pelo que crece a partir de ahí sale sin color, es decir, como una cana". Es decir, no es que se vuelva blanco, sino que deja de teñirse, podríamos decir.
Qué factores influyen en la aparición de canas
Como mencionábamos al arranque, si en tu familia "hay canas", posiblemente tú no te librarás de ellas tampoco. La doctora Gómez Zubiaur indica que la genética es el factor más determinante para sufrir (o no) este problema, aunque no el único: "La edad a la que empezamos a encanecer está en gran parte marcada por nuestros padres. Como orientación, que no es una cifra exacta ni universal, podríamos hablar de un 70% genética y edad. El 30% restante depende del estilo de vida y los factores ambientales", nos cuenta.
Como sucede en el envejecimiento de la piel, esos factores externos (lo que se suele llamar "epigenética") incluyen "el estrés mantenido (el cortisol también afecta a los melanocitos), el tabaco, ciertos déficits nutricionales (vitamina B12, cobre, zinc), alteraciones tiroideas, y la exposición solar y ambiental, que incrementa el estrés oxidativo del que hablábamos antes", explica la doctora.
Por eso, aunque "la genética marca el "cuándo" de forma bastante rígida, ese 30% vinculado al estilo de vida es justo el margen donde sí podemos actuar: es la parte que decide si el proceso avanza más rápido o más despacio de lo que nos "tocaba" por herencia", afirma la experta, que también nos ha explicado de forma concreta y práctica cómo podemos enlentecer el proceso.
Cómo frenar las canas
Para hacer más lento el proceso de degradación de los melanocitos debemos reducir su estrés oxidativo. Para ello necesitamos una estrategia holística que, según la tricóloga, se trabaja desde dentro (sobre todo) y desde fuera. Y la recomendación es empezar a seguirla hoy mismo, incluso si no tienes canas: "Cuanto antes se reduzca el desgaste oxidativo acumulado sobre el folículo, más tiempo se mantiene activa la reserva de melanocitos", dice la experta, que aconseja estos cuidados:
- Desde el interior: con una dieta rica en antioxidantes. Espinacas, brócoli, zanahoras, tomate, arándonos, uvas... La lista es muy larga y se basa en ingredientes naturales y platos con muchos colores para asegurarte que incluyes todos los micronutrientes. Además, puedes contar con la ayuda extra de un suplemento diario enfocado a la salud capilar. La doctora Gómez Zubiaur aconseja Olistic Woman con "más de 10 antioxidantes pensados para las necesidades específicas del cabello femenino", así como Olistic Next, que "combina más de 12 activos antioxidantes, vitaminas A, C y E, zinc, selenio, cobre, aminoácidos como la L-cisteína, y extractos como astaxantina o resveratrol, orientados a proteger la fibra capilar y el folículo frente al daño oxidativo, para mujeres de más de 45 años".
- A nivel exterior, los champús, acondicionadores o mascarillas de calidad también contribuyen de cierta forma a "mantener íntegra la capa oleosa que cubre la cutícula de nuestro cabello y bien estructurada estas células cuticulares, favorecerán la integridad de la barrera natural del tallo para evitar la penetración de los rayos solares", apunta la dermatóloga.
- Control del estrés: como explicábamos, es uno de los factores del estilo de vida que más puede influir en la degradación de los melanocitos, debido al cortisol. Como nos confirma la doctora, "aunque en torno a las canas se manejan muchos mitos, la afirmación de que el estrés te hará encanecer más rápido tiene una importante base científica". Nuestro objetivo debe ser "reducir el desgaste oxidativo acumulado sobre el folículo, para, así, mantener más tiempo activa la reserva de melanocitos".
¿Puedes "borrar" las canas que ya tienes?
Si seguimos estos consejos, ¿es posible revertir el proceso y devolver el color a nuestro cabello? "Aquí hay que ser honestos: en la gran mayoría de los casos, no", responde la experta. Y detalla: "Cuando un melanocito deja de producir pigmento de forma definitiva, esa cana concreta no recupera el color por mucho que cuidemos el resto del cabello; el pelo ya nacido así se mantiene hasta que se corta". Por eso, en general y sobre todo cuando las canas se deben al envejecimiento natural, el color real no se puede recuperar.
"Lo que sí es real, y está documentado, aunque son casos puntuales, es que en canas ligadas a una causa muy concreta y reversible (un déficit nutricional agudo, un pico de estrés muy intenso) se ha visto recuperación parcial de pigmento al corregir esa causa", añade la tricóloga, que también menciona otros ejemplos de "canas temporales" debidas al uso de ciertos medicamentos. "Existen numerosas vías de investigación abiertas que están centradas en recuperar los melanocitos", afirma optimista. Por eso, quizá en unos años la respuesta a esta última pregunta sea otra.





