¿Por qué se declaró el Niño si no llueve? Las 3 señales bajo el mar que confirman el fenómeno en Ecuador
El fenómeno del Niño ya está activo en Ecuador, pero su primera evidencia no está en las lluvias, las tormentas ni en las inundaciones. Las señales más importantes están ocurriendo bajo la superficie del océano y revelan un proceso que comenzó antes de que sus efectos meteorológicos más conocidos aparezcan.
El informe técnico del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-Erfen) identifica condiciones anómalamente cálidas en el Pacífico ecuatorial y frente a las costas ecuatorianas.
Los registros muestran, además, cambios en la estructura del océano, elevación del nivel del mar y modificaciones en la disponibilidad de recursos pesqueros.
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Ecuador declara alerta roja en todo el país por el fenómeno del Niño
Entre todos los datos analizados, tres señales permiten entender por qué las autoridades declararon oficialmente el evento: el calor acumulado en profundidad, el aumento extraordinario del nivel del mar y la respuesta desigual de las pesquerías.
La primera es, quizá, la más reveladora.
El calor está escondido bajo la superficie del mar
La declaratoria del Niño en Ecuador llegó este sábado, 29 de agosto, después de que el Erfen identificara una evolución sostenida de las condiciones cálidas en el océano Pacífico y señales de interacción entre el océano y la atmósfera.
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Ante este escenario, el Gobierno de Ecuador también declaró alerta roja en todo el territorio nacional, mediante la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, como una medida de preparación frente a los posibles efectos asociados al fenómeno.
Uno de los factores más relevantes para declarar el Niño son los datos obtenidos por el Cenaim-Espol en la estación oceanográfica El Pelado, frente a la provincia de Santa Elena. Los estudios ejecutados el 27 de agosto de 2026 mostraron una diferencia que explica la magnitud del proceso.
En la superficie del mar se registró una temperatura de 26,8 °C, equivalente a una anomalía de +2,6 °C respecto del promedio esperado para la época.
Sin embargo, el registro más llamativo apareció a 44 metros de profundidad. Allí, la anomalía térmica llegó a +5,4 °C, más del doble de la registrada en la superficie.
El informe señala que esta condición evidencia que el calentamiento no se limita a la capa superficial y que la termoclina continúa profundizada.
La termoclina es la zona del océano donde la temperatura cambia rápidamente con la profundidad y que separa las aguas cálidas superficiales de las aguas más frías ubicadas debajo.
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Durante un episodio del Niño, esa estructura puede desplazarse hacia mayores profundidades debido a la acumulación y transporte de agua caliente.
En otras palabras, el océano ya está mostrando la estructura física característica del fenómeno incluso antes de que las lluvias generalizadas se conviertan en la principal señal visible.
El mar se infló: llegó a superar los 40 centímetros
La segunda señal está relacionada con el nivel del océano.
El documento revela que las estaciones costeras del Inocar registraron anomalías de entre +28 y +33 centímetros en el nivel del mar. El valor resulta todavía más llamativo al considerar que durante semanas anteriores las anomalías llegaron a superar los +40 centímetros.
Este incremento tiene una explicación física.
Cuando el agua del océano aumenta su temperatura, también aumenta su volumen. Este fenómeno se conoce como expansión térmica.
Comité Erfen declara oficialmente el fenómeno del Niño en Ecuador y advierte cuándo alcanzaría su mayor intensidad
En el contexto del Niño, además, el aumento del nivel del mar se relaciona con la propagación de las ondas Kelvin de hundimiento hacia el Pacífico oriental.
Por eso, el nivel del mar funciona como otra pieza del rompecabezas.
La pesca está cambiando, pero no todas las especies responden igual
La tercera señal aparece en la biología marina.
El calentamiento del océano modifica la estructura de la columna de agua. Cuando el agua caliente permanece sobre capas más frías y densas, dificulta la llegada de nutrientes desde las profundidades hacia la superficie, revela el documento.
Ese proceso afecta la productividad biológica y modifica las condiciones que necesitan distintas especies para alimentarse y reproducirse, agrega el informe.
Sin embargo, el efecto no es uniforme. Los datos de agosto muestran que algunas actividades pesqueras registraron un comportamiento favorable.
El informe reporta incrementos en los desembarques de la flota industrial pomadera y del dorado.
Al mismo tiempo, otras especies disminuyeron. Entre ellas aparece la jaiba mora, cuya presencia cayó en los puertos monitoreados.
El informe indica que los cambios en temperatura, corrientes, nutrientes y distribución del alimento pueden desplazar los recursos y modificar su disponibilidad según la zona y el organismo.
Por eso, la pesca funciona como una señal biológica del cambio que está experimentando el océano.
¿Y los incendios y las lluvias? No confirman por sí solos el Niño
La declaratoria del Niño en Ecuador coincide con un escenario que puede resultar contradictorio.
En agosto, mientras el océano mostraba señales claras de calentamiento, varias zonas del país enfrentaban déficit de lluvias e incendios forestales.
Fenómeno del Niño en Ecuador: ¿desde cuándo podrían intensificarse las lluvias?
Desde el 1 de enero de 2026 se contabilizaron 2.570 eventos, de los cuales 2.553 correspondieron a incendios forestales y 17 a incendios de interfaz, con una afectación aproximada de 15.862 hectáreas de cobertura vegetal, detalla el informe.
Sin embargo, agrega que estos incendios no constituyen por sí mismos una prueba científica del inicio del Niño.
El propio comité establece una diferencia entre las señales físicas y biológicas del fenómeno y los eventos meteorológicos o emergencias que ocurrieron durante agosto.
La misma lógica aplica a los oleajes y aguajes. Entre el 14 y el 15 de agosto, estos fenómenos afectaron a 403 familias y 1.339 personas en Esmeraldas y Santa Elena.
Aunque estos eventos ocurrieron durante el periodo analizado, el informe advierte que responden a distintos factores meteorológicos, oceanográficos y estacionales y que no pueden atribuirse de manera directa y generalizada al Niño. (I)


