Pintan, leen y juegan fútbol sin ver: así entrenan la intuición los ‘Genios y Sabios’ en Quito
Con los ojos vendados, sin posibilidad de mirar y frente a desafíos que parecen imposibles, niños y adultos ponen a prueba en Quito una capacidad que normalmente pasa desapercibida: la intuición.
En el instituto Genios y Sabios, sus estudiantes realizan ejercicios en los que deben identificar dibujos de una portada, reconocer de qué trata una lectura e incluso leer mientras mantienen los ojos cubiertos con tres filtros que, según la metodología utilizada, buscan impedir cualquier posibilidad de visión.
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La experiencia va mucho más allá de identificar imágenes o textos. Los participantes pintan sin mirar y seleccionan colores dentro de una tina llena de distintas tonalidades; ordenan piezas de madera, atraviesan estaciones físicas, juegan fútbol y realizan otros ejercicios de coordinación sin utilizar la vista.
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Cada actividad busca llevarlos a confiar en otros sentidos y, principalmente, en aquello que el instituto denomina el desarrollo de la intuición.
“Esto es el desarrollo natural del ser humano. Así como existe un despunte tecnológico como pasa ahora con la IA, el ser humano también ha desarrollado nuevas habilidades. Nosotros fomentamos la parte intuitiva, creativa para que sus dos hemisferios se unan”, indicó Juan Albarracín, CEO del instituto Genios y Sabios.
Este método es conocido como la neuroplasticidad compensatoria, es decir, se apaga un sentido y se envían mensajes al cerebro para que este pueda desarrollar herramientas más fuertes en otro.
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“En este mundo actual los colegios compiten para el desarrollo del saber, pero se olvidan de la intuición, esa voz, esa energía, esa conexión para saber por dónde ir”, expresó Albarracín.
Para cualquier adulto, lo que hacen estos jóvenes y niños puede parecer infrahumano. Sin embargo, ellos lo hacen como una rutina normal de su día a día.
Matías es capaz de ordenar pedazos de madera de diferentes colores y ponerlos en una sola torre, Ema escoge un color en específico de una tina a rebosar y pinta la parte de la flor que le indican sin problema alguno.
Así, solo con leerlo parece fácil, pero el punto central es que todas estas actividades las realizan con tres vendas en los ojos y con las palmas de las manos como radares para saber qué tienen enfrente y qué orden acatar.
“Genios nace desde el pensamiento que todos somos iguales. No hay condiciones diferentes, todos nacemos genios, la diferencia es el tiempo y al final se convierte en sabiduría, entonces Genios y Sabios es la historia de tu vida”, complementó el gerente.
El desafío de la percepción sensorial
El desafío alcanza incluso ejercicios que los propios participantes describen como extraordinarios. La telepatía o telequinesis es una práctica que parece magia, no obstante, es simple energía y confianza.
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El que dos niños se sienten, uno al frente del otro, con los ojos vendados y mostrando una carta al público, el uno pueda adivinar qué número y color en específico tiene la tarjeta, abre la brecha de una pregunta precisa: ¿qué ocurre cuando una persona deja de depender de la vista y comienza a confiar en su percepción de otra manera?
Quien es ingeniero mecánico de profesión, pero hace siete años que dedica su tiempo a potenciar el poder de la intuición en niños y adultos, aseguró que este tipo de entrenamientos marcan la diferencia.
“Esto hacen niños que están apenas semanas, ¿qué pasaría si esto lo practican durante diez años? ¿Qué capacidades mentales obtendrían? Entonces mi función fue hacer un centro paralelo a los colegios para que ellos se dediquen al saber y yo al ser. Soy un complemento de los colegios”, contó Juan.
De allí nacen los llamados “niños con alto coeficiente intelectual”, quienes según Juan, son aquellos que se aburren en clase o que en la universidad tienen la capacidad de aprobar semestre a semestre sin problema alguno.
“Son los que comúnmente dicen ‘no ponen atención’, son los inquietos, pero si les hacemos un análisis tienen una capacidad de interés superelevada, yo lo que hago es fomentar ese espacio hacia su futuro, hacia su desarrollo intuitivo. Los grandes CEO o gerentes de compañías gigantes tienen esto más que desarrollado”, culminó Albarracín.
Genios y Sabios se encuentra en el interior de la urbanización El Condado, en el norte de Quito, sus horarios como extracurriculares para niños son de lunes a viernes a partir de las 15:00 y los sábados de 09:00 a 12:00.
Al final de la jornada, los ojos vuelven a descubrir el mundo que durante varios minutos permaneció oculto. Los colores recuperan sus formas, las piezas de madera dejan de ser un misterio y la cancha vuelve a tener límites visibles.
En Genios y Sabios, sin embargo, el ejercicio no termina cuando se retiran las vendas: queda abierta una pregunta que acompaña a cada demostración.
¿Hasta dónde puede llegar la mente humana cuando aprende a confiar en algo distinto de la mirada? La respuesta, para quienes entrenan allí, está en seguir practicando; para quienes observan, el desafío consiste en mirar más allá de lo aparentemente imposible y preguntarse qué hay realmente detrás de cada acierto. (I)







