Meloni y las claves del Gobierno más longevo de la Italia republicana
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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cumple hoy 1.413 días desde que juró su cargo ante el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, en el Palacio del Quirinal, convirtiéndose este viernes -tras superar el segundo Gobierno de Silvio Berlusconi, entre 2001 y 2005- en la jefa del Gobierno más longevo de la historia de la República Italiana. Tras casi cuatro años como inquilina del Palacio Chigi de forma ininterrumpida, con el actual Ejecutivo transalpino se afianza la estabilidad política como un elemento estructural del último cuarto de siglo italiano; favoreciendo una mayor credibilidad política del país, incluso ante el controvertido ultraderechismo de Meloni, adaptado a nivel exterior como un europeísmo pragmático.
La estabilidad de la actual legislatura, de una u otra forma, ha devuelto protagonismo internacional a Italia. La amistad entre Meloni y Trump presentó a la transalpina como un puente entre Bruselas y Washington; pero los recientes ataques del estadounidense al Papa León XIV y a la propia Meloni hizo redireccionar las prioridades de la italiana hacia Europa. La estabilidad, aun así, no ha impulsado grandes reformas políticas en el país, más allá de un mediático endurecimiento del Código Penal. La significativa derrota en el referéndum constitucional para reformar la Justicia italiana ha supuesto, así pues, el fin de la imbatibilidad política de la premier. La debacle de Meloni, finalmente, fue interna tras el referéndum y externa con Trump.
La estabilidad actual de Meloni se basa, principalmente, en la solidez de una coalición con mayoría absoluta en el Senado y en la Cámara de los Diputados -con una Ley Electoral con sistema proporcional y, a la vez, también mayoritario para premiar a las coaliciones-; y unos socios de minoría leales a la premier, como son su vicepresidente de Exteriores, el jefe de Forza Italia (FI) Antonio Tajani y el de Infraestructuras, el líder de la Liga, Matteo Salvini.
La resistencia interna de Meloni, igualmente, sigue funcionando. Dentro de la coalición ultraderechista, la formación de la premier, Hermanos de Italia (HDI), es el primer partido en las encuestas; pero Meloni tiene un problema dentro de su coalición y a su derecha: sus dos socios minoritarios, el leguista Salvini y el popular Tajani, retroceden frente al auge de un nuevo partido de ultraderecha, Futuro Nacional (FN) de Vannacci, quien quiere desgastar desde fuera a la coalición meloniana. En el ámbito económico, con Meloni en el Gobierno, el país ha mantenido un equilibrio presupuestario y la prima de riesgo del país ha descendido hasta los 80 puntos básicos actuales; pero Italia sigue con un crecimiento económico por debajo del 1%, con salarios bajos y una alta inflación; algo que la oposición progresista aprovechará para derrotar a Meloni en las próximas elecciones generales de 2027.
"El de Meloni ha sido un Ejecutivo que, institucionalmente hablando, ha conseguido mantenerse y gobernar", explica Vera Capperucci, profesora de Teoría e Historia de los Movimientos y de los Partidos Políticos de la Universidad Luiss de Roma. "La formación de Meloni ha sido la única que permaneció en la oposición durante los Ejecutivos anteriores y, durante esos años, formuló un programa de oposición", que la llevó al Palacio Chigi. "La estabilidad de Gobierno es la que permite formular unos programas que no sean meras respuestas políticas puntuales", propias de los Ejecutivos breves italianos, "sino un programa para toda una legislatura".
El ámbito en el que Meloni ha destacado más ha sido el internacional. Ante su alianza política con Trump, la italiana se presentó, al principio, como una interlocutora para ambas orillas del Atlántico. Pero la deriva trumpiana acerca de los aranceles, Groenlandia y el ataque frontal de Trump contra el Papa León XIV llevó a Meloni a posicionarse duramente contra el estadounidense, algo que la legitimó a nivel europeo.
"El actual Gobierno, en cierta manera, ha sido mejor en política exterior que en política interna", opina la experta en política italiana Capperucci. La continuidad del Ejecutivo italiano ha favorecido "una consolidación del eje euroatlántico", "no tanto por la vertiente atlántica sino, inesperadamente, por la europea". La politóloga italiana subraya este aspecto: "El Gobierno italiano se ha mantenido siempre dentro del perímetro europeo". Y añade: "Para los interlocutores internacionales, Meloni es un elemento fiable y creíble como representante del Gobierno italiano", más allá de su naturaleza política ultraconservadora. La profesora Capperucci destaca cómo "Meloni ha sabido desligarse de Trump y alejarse de aquello que la podía aplastar a nivel internacional".
Uno de los puntos débiles de Meloni, sin embargo, es el bajo crecimiento económico del país. "Falta un mayor desarrollo de políticas industriales, porque Italia es un país que crece poco", divulga la profesora Capperucci, dado que en el país "el coste de la vida es alto, con unos salarios bajos y unos altos niveles de inflación" y aunque "los fondos europeos han sido un impulso", "hay que construir un proyecto a largo plazo para la economía de Italia". Para Meloni, de cara a las próximas elecciones generales, la solidez institucional puede ser un arma de doble filo. Lo que para su Gobierno ultraconservador es estabilidad, para la oposición progresista es inmovilismo político.