Nigel Farage defiende su inocencia en otra presunta irregularidad

Nigel Farage defiende su inocencia en otra presunta irregularidad

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De "los cien primeros días" en el poder a un año largo de cuestiones sobre donaciones sospechosas e irregularidades en los ingresos de Reform UK bajo el liderazgo de Nigel Farage. El populista director de la principal fuerza ultranacionalista del Reino Unido, que meses atrás puso en jaque a sus rivales en los más tradicionales partidos Laborista y Conservador, tuvo que alterar el ambicioso plan que había trazado para reposicionarse como genuina alternativa de gobierno durante la conferencia anual del partido, que ha reunido a miles de delegados en el Centro Nacional de Convenciones de Birmingham este viernes y sábado.

Nuevas alegaciones de presunta financiación ilegal de Reform UK estallaron horas antes de la intervención de Farage desde el estrado, forzándole a relegar a un segundo plano el eslogan de los cien días impreso en los carteles del congreso. "No he quebrado ninguna ley", enfatizó, tras un largo retraso en la agenda que achacó a una "alerta de seguridad". Al menos cuatro manifestantes fueron expulsados a rastras del recinto a lo largo de su discurso, que clausuró la jornada.

Aun así, el revalidado diputado aprovechó el revuelo de las acciones de protesta para excusar los casi millones de euros que aceptó de un empresario residente en Tailandia como un "regalo personal que quizá me mantenga vivo". Farage se queja con frecuencia de que el Estado rechaza reforzar su protección con los gastos a cargo del contribuyente.

El escándalo destapado esta semana salpica de nuevo al carismático líder, quien fue grabado por cámaras ocultas de televisión dando su aparente consentimiento a una fraudulenta operación organizada por sus dos más cercanos asesores con un par de ficticios donantes. "El partido no ha hecho nada malo. No ha aceptado dinero de origen dudoso", atajó antes de que la Policía confirmara la apertura de una investigación criminal.

El embrollo eclipsó la agenda del congreso que este viernes tuvo como protagonista extranjero a Jordan Bardella, 'número dos' de la formación ultra de Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional (RN). Las preguntas incómodas sobre los negocios opacos de Reform continuaron incluso en la rueda de prensa que Farage compartió con su invitado francés tras anunciar una "entente cordial" entre ambos partidos. También firmaron un "memorando de entendimiento" que promete "acabar con la migración ilegal" cuando alcancen el poder en Londres y París, respectivamente. "No habrá más botes pequeños", sentenció Farage en referencia a las fuerabordas que transportan inmigrantes por el Canal de la Mancha.

El interés pronto volvió a las explosivas revelaciones del equipo de Verbatim, la división de investigación del Centre for Climate Reporting (CCR), que se infiltró en la dirección de Reform y llegó a almorzar con Farage en su circunscripción del sureste de Inglaterra. El programa, que se emitió la jornada inaugural de la conferencia en el informativo de la cadena Channel 4, causó la dimisión de dos estrechos aliados de Farage: Dan Jukes, quien se identifica como jefe de gabinete en un próximo gobierno de Reform, y James Orr, director político con supuestas buenas relaciones con vicepresidente estadounidense JD Vance

Farage desestimó la importancia de ambos, señalándolos como meros "contratados" de lengua muy suelta, que soltaron mentiras y "no estaban autorizados" para coordinar operaciones de financiación. "Imprudentes, desde luego", espetó. Desde el estrado de Birmingham denunció la "trampa" periodística tendida por "activistas de extrema izquierda financiados con dinero extranjero" que incluyó en una "campaña fuertemente coordinada de ataques" contra Reform y su cúpula directiva. Se refería a las cuestiones pendientes sobre las donaciones no declaradas o de fuentes discutidas que están bajo investigación de Scotland Yard y de la autoridad parlamentaria y la Comisión Electoral. "Nos temen".

El populista dirigente retomó finalmente el mensaje del congreso y prometió eliminar a jueces, funcionarios, parlamentarios y responsables de entes gubernamentales que "obstruyan" la ejecución del programa electoral de Reform en los cien primeros días de su llegada al poder.