La inteligencia emocional sube al escenario
“Hay algo profundamente humano en equivocarse, improvisar y no tener siempre una respuesta. También en reírse de uno mismo, cambiar de opinión, dejarse llevar por la intuición o encontrar una solución inesperada cuando las cosas salen mal”, explica la directora Lucía Pardo sobre el punto de partida de Tonter I.A., una obra que parte de las imperfecciones humanas para poner en escena el encuentro entre el clown y una tecnología que busca responder, aprender y resolverlo todo.
La puesta en escena de El Gallinero Teatro Clown se presenta los sábados y domingos, del 15 de agosto al 20 de septiembre, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.
El espectáculo también parte de una pregunta clave, si ¿será la inteligencia artificial capaz de reemplazar o desplazar al ser humano?, sin embargo," lejos de buscar una respuesta desde la ciencia, el montaje aborda esta inquietud a través del humor, la comedia física y la lógica absurda del clown".
“La propuesta integra clown, comedia física, videomapping, loops en vivo e inteligencia artificial. En este caso, la tecnología no funciona solamente como un recurso narrativo, sino que participa en tiempo real en el desarrollo de la función y genera interacciones con las intérpretes”, explica la también cofundadora de El Gallinero Teatro Clown.
En entrevista, Pardo cuenta que el programador Isaías Herrera desarrolla dos inteligencias artificiales para el espectáculo, una es conversacional y genera un cuento durante la función, y otra es sonora, la cual, selecciona pistas de un banco musical realizado por Forest Basura, director de la Orquesta Basura.
El público también alimenta estas herramientas con su participación, por lo que cada función es diferente.
“Utilizamos inteligencia artificial sumada con la inteligencia humana del público y de ahí es que desarrollamos algunas cosas en escena”, explica.
La experiencia, cuenta Pardo, revela las limitaciones de estas tecnologías debido a que las herramientas cambian constantemente, y, en ocasiones, restringen acciones que antes podían realizar, lo que obliga a la compañía a modificar su dinámica.
“Es una obra atravesada por la tecnología, el cuerpo ocupa un lugar central, porque el cuerpo sigue siendo nuestra casa. Vivimos adentro de él, somos él”, sostiene la directora, para quien la tecnología puede transformar la manera en que nos comunicamos, pero no elimina nuestra necesidad de relacionarnos.
“El teatro al final hace que salgas de tu casa, que apagues la pantalla y que te vincules a personas que están frente a ti intentando decirte algo”, señala.
La discusión, dice, adquiere especial relevancia entre los jóvenes, quienes conviven diariamente con herramientas capaces de generar textos, resolver tareas y producir contenidos "durante las funciones, algunos espectadores reconocen situaciones de su propia vida y reaccionan ante ello".
La crítica no se dirige exclusivamente a la tecnología, sino a la decisión de delegar en ella responsabilidades que corresponden a cada persona.
“Desde el clown, el error también se convertirse en una posibilidad y siempre encuentra la manera de que el error se vuelva una virtud”, concluye Pardo.
- -La obra ya se presentó en el Centro Cultural España y la FIL Guadalajara.
- -Cuenta con iluminación, escenografía y videomapping.
PAL