Instrucciones para acabar con el Caribe mexicano

Instrucciones para acabar con el Caribe mexicano

Llegas a Cancún o a Tulum y te recibe un piquete de taxistas que te van a cobrar hasta dos mil pesos por un viaje de 20 minutos, como le pasó a Luisito Comunica, el influencer, famosamente, y como le ha pasado a cientos de turistas. Échenle un ojo a las redes sociales. No hay escapatoria fácil o cómoda. Lo mismo que en la CDMX, Monterrey o Guadalajara, el gobierno tomó la decisión de prohibirle la entrada a los taxis de aplicación, para beneficiar un servicio de taxis caros, insuficientes y, en el caso del Caribe mexa, en manos de sujetos no solo maleducados, sino hasta violentos. Algún que otro turista, recordemos, fue golpeado, como castigo por pedir un Uber, pero incluso si libras la golpiza te puede tocar el espectáculo de los dueños del changarro en el acto de atacar a los conductores de otras empresas que no se han enterado de que el aeropuerto es de su propiedad.

Esa es tu bienvenida al Caribe mexicano.

Antes, probablemente tuviste que hacer un desembolso de consideración. Cancún y sus alrededores tienen una oferta más variada, pero Tulum es necesariamente caro, como suelen ser las playas de este país si aspiras a las cinco estrellas. No está mal. El lujo se paga y el mercado manda, a despecho de las tendencias reguladoras de la 4T. El problema es que el lujo caribeño mexa está muy contrapunteado. Los 12 mil pesos que te puede costar un hotel playero pagan, también, la peste a sargazo, culpa del cambio climático, y la inseguridad, un problema viejo en Quintana Roo que, para sorpresa de nadie, ha empeorado con las administraciones morenistas. Las mañaneras pueden presumir todas las bajas en homicidios que quieran, pero Quintana Roo tiene números de récord en feminicidios, violencia entre bandas criminales en las poblaciones que rodean la zona turística y, sobre todo, un conocido, extendidísimo problema de extorsión, con la consecuencia más inmediata de la extorsión: los precios se van a las nubes. Así que a la buena lana que pagaste por el hotel, se suman unos desembolsos de locos por lo que sea: la chela, la hamburguesa o el paseo en lancha.

Así, cómo sorprenderse de que en Tulum haya una ocupación bajísima en hoteles, de que las líneas aéreas dejen de ir al flamante aeropuerto que el Peje le encargó al ejército y de que en Cancún o la Riviera Maya, sin llegar a los números de escándalo de Tulum, el turismo haya bajado también sensiblemente.

Todo esto viene a cuento porque, con la 4T, no hay situación que no sea susceptible de empeorar.  En aquellas tierras se le cobra una lana a cada turista no mexicano que decide ir a tomar el sol. Se llama “Derecho de No Residente”. Bueno, pretenden aumentarlo un 35%. ¿Saben cuánto de ese dinero va a la promoción del turismo? Nada. 

La obra podría llamarse: “Instrucciones para acabar con el Caribe mexicano”.

@juliopatan09