Sasha Sokol revictimizada por la serie de Timbiriche

Sasha Sokol revictimizada por la serie de Timbiriche

La serie que ViX estrenó el 9 de octubre no se limita a recrear el origen de Timbiriche. Toma como columna vertebral la relación que Sasha Sokol vivió con el productor Luis de Llano cuando ella tenía 14 años y él 39, en su calidad de productor y representante del grupo dentro de Televisa. Los productores ejecutivos la definieron así y aclararon que se trata de una ficción inspirada en información pública. Cuando se les preguntó por la autorización de Sasha, respondieron que “no hay nada legal aquí”. Esa frase revela la distancia entre lo que la producción considera suficiente y lo que una persona que ya atravesó un juicio necesita para no volver a ser narrada por otros.

Esa distancia contrasta con lo que sí existe en los tribunales. En marzo de 2022 Sasha denunció públicamente la relación después de que De Llano la minimizara en una entrevista. Presentó una demanda civil por daño moral. En mayo de 2023 un juez lo declaró responsable y le ordenó una disculpa pública y una indemnización. La sentencia fue confirmada en instancias superiores. En 2025 la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó el amparo de De Llano y dejó la resolución firme. El caso quedó cerrado judicialmente a favor de la cantante. Convertir ese cierre en motor narrativo de una serie, sin su participación, reabre ante el público una herida que los tribunales ya habían intentado contener.

Los seis integrantes originales —Alix Bauer, Diego Schoening, Mariana Garza, Erik Rubín, Benny Ibarra y Sasha Sokol— emitieron un comunicado el 6 de octubre. Ninguno participó en la serie, ninguno fue consultado y ninguno autorizó el uso de su imagen, voz o identidad. Señalaron que detrás de los personajes hay personas reales y que la producción puede mezclar hechos con situaciones que nunca ocurrieron. Cerraron con una frase clara: la serie no es la historia de Timbiriche contada por ellos y, si algún día la cuentan, será en su propia voz y con respeto. Esa distancia no es un formalismo; es la respuesta de quienes vivieron la historia a un proyecto que decidió contarla de todas formas.

La decisión de ViX y de la producción de El Estudio deja fuera precisamente a la persona que litigó, obtuvo sentencia favorable y vio confirmada esa sentencia hasta la Suprema Corte. El texto que aparece al final de los capítulos resume el litigio y remite a una línea de ayuda. Ese recuadro no sustituye el consentimiento de quien vivió los hechos ni corrige que un conflicto judicial ya resuelto se convierta en el eje de una ficción. Osvaldo Benavides interpreta a De Llano y Macarena García a Sasha, en escenas que la propia producción presentó en avances. El impacto es concreto: existe una resolución firme que establece responsabilidad por daño moral en un contexto de desigualdad de edad y de poder. Al tomar ese episodio como columna vertebral sin la participación de la demandante, la serie reabre ante el público una historia que los tribunales ya cerraron. Los integrantes originales marcaron distancia porque reconocen la diferencia entre inspirarse en una época y construir personajes reconocibles de personas vivas sin haberlas escuchado. Esa distancia es, en el fondo, la denuncia de quienes saben lo que cuesta volver a ser contada por otros, sin importar a quién pueda lastimar.

FACEBOOK y YOUTUBE Ana María Alvarado

IG y TW @anamaalvarado