Federico de Dinamarca sorprende: del rock y los coches a la astronomía en pleno eclipse
Bajo el histórico eclipse solar de la tarde del 12 de agosto, Federico de Dinamarca protagonizó una aparición no anunciada en pleno centro de Copenhague al reinaugurar el Folkeobservatoriet del Rundetaarn (Torre redonda). No se conocía su afición por astronomía, lo que añadió un matiz inesperado a la presencia del monarca en uno de los enclaves científicos más emblemáticos de la capital. Durante la ceremonia, el soberano danáes abrió las compuertas de la cúpula dejando unas imágenes bastante llamativas y observó la eclipse a través del telescopio de 1929, recién restaurado tras seis meses de trabajos.
El Rundetaarn (Rundetårn), levantado por iniciativa de Cristián IV entre 1637 y 1642, es hoy el observatorio en funcionamiento más antiguo de Europa, un símbolo de continuidad científica y de la vocación histórica de Copenhague por la astronomía. La reinauguración de su icónica cúpula devuelve al edificio su papel central en la divulgación astronómica, reforzado por la presencia del monarca en un momento de excepcional interés y de cara al próximo octubre cuando volverá a abrirse a visitantes.
A su llegada, el rey fue recibido por la directora de la Torre Redonda, Jeanette Bursche, quien le mostró la singular escalera de caracol de la torre. De camino a la plataforma de observación, el Rey tuvo la oportunidad de ver la exposición "Ole Rømer y el Gran Descubrimiento". La emblemática cúpula de observación y el telescopio de 1929 han sido objeto de una profunda restauración durante los últimos seis meses. La astrofísica y directora del observatorio, Christina Toldbo, habló con el rey sobre el Observatorio Popular y el eclipse solar, tras lo cual el rey de Dinamarca las persianas de la cúpula del observatorio y, a través del telescopio restaurado de 1929, contempló el cielo y el eclipse solar.
Federico X mantiene un vínculo dinástico directo con Cristián IV, el monarca que levantó el Rundetaarn. Ambos pertenecen a la misma raíz histórica de la Casa de Oldemburgo, cuya línea sucesoria continuó sin interrupciones hasta enlazar con la actual Casa de Glücksburg. Aunque hoy se hable de dinastías distintas, la corona pasó en 1863 de una rama a otra del mismo tronco familiar, de modo que Federico X se posiciona así como heredero legítimo de la tradición científica y arquitectónica que Cristián IV impulsó, incluida la fundación de este observatorio que es todo un emblema de la capital.
Un plan inesperado: el rey Federico, conocido por su afición a los coches y al rock, sorprendió esta vez con una faceta astronómica en el corazón histórico de la capital. Mientras tanto, la reina Mary de Dinamarca se encontraba de regrso de Alemania, cumpliendo agenda en el Mundial de Hípica de Aachen, una competición en la que coincidió con la princesa Amalia de Holanda y la infanta Elena, con las que mostró mucha complicidad.
La ocasión ha sido muy bien aprovechada por la Casa Real danesa que compartido unas imágenes impresionantes de su cielo y ha marcado así el regreso del rey Federico a la agenda oficial después de las vacaciones de verano, que vuelve con sus audiencias habituales el próximo lunes 17 de agosto.




