Invencible Luis Enrique
No hay quien pare a Luis Enrique y a su PSG. Le tocó sufrir ante un correoso Aston Villa de Emery, que con lo poco que tiene hace milagros allá por donde pasa, pero salió de nuevo campeón gracias a su mayor pegada. Los goles de Kvaratskhelia y de Doué contrarrestaron el tanto del joven Madjo. Sublime su irrupción en la primera línea del fútbol mundial.
El poderío del PSG ya es legendario y es que el conjunto parisino domina con una excelencia que nada tiene que envidiar a la de los grandes equipos que marcaron una época en el fútbol mundial. Este PSG es una leyenda viva. En esta ocasión, un latigazo tremendo de Kvaratskhelia y una sutil finalización de Doué tampoco tuvieron piedad del Aston Villa de Emery.
Los villanos llegaron a Salzburgo en pleno cambio generacional en la plantilla y pese a que tuvieron minutos en el que hicieron sombra al todopoderoso equipo francés acabaron sucumbiendo aunque con honores. Una gran final con sus armas de los de Birmingham. El legado que ha creado Luis Enrique en este PSG se recordará para siempre. Segunda Supercopa de Europa consecutiva, un hito que únicamente estaba al alcance del Milan de Sacchi y el Real Madrid de Zidane. Su décimotercer trofeo en la entidad parisina.
Emery decía en la previa que ahora mismo Luis Enrique era el mejor entrenador y que le motivaba enfrentarse a los mejores. No fallaba el de Fuenterrabía. Motivación tuvo de sobra, pero le faltaron fuerzas, puntería (en Madjo, aunque hizo un partido soberbio, y en McGinn) y manera de contrarrestar el juego apabullante de los franceses. Y eso que su planteamiento rocoso con un 5-4-1 no dejaba muchos resquicios a los parisinos en los primeros veinte minutos.
Los pupilos de Luis Enrique venían con la lección ya aprendida y no arriesgaron en ninguna acción. Esperaron su momento y éste llegó con la paciencia habitual de este PSG construído por el técnico español. Amasó y amasó el encuentro hasta que un error en campo propio del punta Madjo (17 años y 212 días, el más joven en jugar una final europea y en marcar) lo aprovechó Kvaratskhelia para batir de un potente derechazo a Bizot. Al georgiano estuvo todo el encuentro claramente con una marcha más. A un nivel excelso, a una altura que recordó su gran pasada temporada. Lástima que con Georgia no pudo ser protagonista en el Mundial y eso le ha hecho desaparecer un poco del foco, porque su juego estos meses es de candidato serio al Balón de Oro.
Madjo, un monstruo
Emery intentó lo imposible. Apostó como novedad por Brian Madjo, internacional absoluto por Luxemburgo pero nacido cerca de Londres, fichado en enero del Metz y por el que tuvieron que apelar al TAS (Tribunal Arbitraje Deportivo) para que no se le considerara futbolista extranjero (sino inglés) y así poder jugar siendo menor de edad. Y le salió muy bien. Era un clavo ardiendo en el que agarrarse. Su manera de sorprender a un PSG mucho más conjuntado como equipo tras dos campañas de matrícula. La receta era fácil. Aprovechar sus 1,93 metros de altura para amenazar a los centrales galos. McGinn y Buendía lo buscaron y él estuvo sublime descargando de espaldas, siendo incisivo en el juego aéreo, agresivo con balón y potente a la espalda. Todo el peligro del Aston Villa pasó por sus piernas. En el 35, un duro derechazo del joven ariete puso en apuros a la defensa desajustada del PSG. En el 41, otro balón al área de McGinn no acertó a embocar incomprensiblemente Madjo. Pero fue tanto el cántaro a la fuente que al borde del descanso, en el enésimo centro al área de McGinn, el nuevo heroe villano logró batir a Safonov. Un gol de justicia para el mejor jugador del encuentro.
Se sintió desarbolado el PSG quizá como nunca la pasada temporada. Luis Enrique movió el árbol tras el descanso y dejó al debutante Akliouche en el banquillo. El ex del Mónaco aún debe coger más rodaje para entrar en la maquinaria perfecta del asturiano. Al arsenal ofensivo se sumó Dembéle. Palabras mayores. Y el PSG volvió a ser el PSG reconocible.
De nuevo con el control de la pelota y del ritmo del choque, sacó a relucir su poderío ofensivo... y más ante la arriesgada defensa adelanta que preparó Emery para su Aston Villa. Lo cierto es que Doué sacó petróleo de un pase adelantado de Dembélé que parecía que no iba a ningún lado. Lo resolvió Doué con sutileza aunque lo tuvo que confirmar el VAR tras un supuesto fuera de juego. Concatenación de errores en la zaga inglesa entre Cash que se quedó enganchado y su poca intensidad ante Doué. Unos errores que echaron por tierra el buen trabajo de centro del campo para arriba del Aston Villa.
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Los villanos compitieron muy bien, pero su poco fondo de armario tampoco ayudó a ir a por el empate y cuando lo tuvo se toparon con Safonov y un providencial Zaïre-Emery. Luis Enrique sigue agrandando su leyenda y parece imbatible.
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Cambios
Ousmane Dembélé (45', Maghnes Akliouche), Tammy Abraham (71', Brian Madjo), Lamare Bogarde (71', Boubacar Kamara), Alysson Edward (72', John McGinn), Lucas Hernández (74', Nuno Mendes), Fabián Ruiz (74', João Neves), Tyrone Mings (78', Pau Torres), Ross Barkley (78', João Gomes), Senny Mayulu (86', Désiré Doué), Beraldo (87', Khvicha Kvaratskhelia)
Goles
1-0, 19': Khvicha Kvaratskhelia, 1-1, 44': Brian Madjo, 2-1, 60': Désiré Doué
Tarjetas
Arbitro: Omar Artan
Arbitro VAR: Marco Di Bello, Guillermo Cuadra Fernández
Pau Torres (50',Amarilla), Gomes Da Silva (63',Amarilla), McGinn (71',Amarilla)