El dolor y la tristeza de la Familia Real noruega en el funeral del rey Harald marcado por una sonada ausencia
Han pasado solo dos días desde el anuncio del fallecimiento del rey Harald y Noruega vive hoy una nueva jornada marcada por el recogimiento y la solemnidad. La iglesia de Asker, situada a unos 20 kilómetros al suroeste de Oslo, ha sido el escenario elegido para celebrar el primer funeral en memoria del monarca. A las once de la mañana, coincidiendo con el inicio del oficio, iglesias y catedrales de todo el país han hecho sonar sus campanas en homenaje al soberano, el más longevo de Europa en reinar, en un gesto que ha querido subrayar la dimensión nacional del duelo.
La Familia Real noruega ha acudido al templo encabezada por el rey Haakon VIII, acompañado por sus hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, además de la reina Sonia. Todos ellos vestidos de riguroso luto. La gran ausente ha sido la reina Mette‑Marit, cuya ausencia ya estaba prevista. Este sábado por la tarde, la Casa Real emitió un comunicado confirmando que no participaría en la misa de Asker. En la nota, el Palacio de Oslo recordó que, “como se anunció previamente”, la esposa del rey Haakon “se está recuperando del trasplante de pulmón al que se sometió en junio y tiene una participación limitada en actos oficiales”. Aun así, la institución precisó que la reina sí estará presente en otros actos relacionados con el fallecimiento de Harald V.
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