Las excepciones que permite el protocolo en la misa por Harald V, explicadas por una experta: "Se mantiene la solemnidad, pero existe mayor libertad"

Las excepciones que permite el protocolo en la misa por Harald V, explicadas por una experta: "Se mantiene la solemnidad, pero existe mayor libertad"

Este domingo 30 de agosto, dos días después del fallecimiento de Harald V, se celebran en distintos puntos de Noruega servicios fúnebres en honor al que fue el monarca más longevo de Europa. Ha sido en la iglesia de Asker, situada cerca del Palacio de Skaugum, donde a las 11:00 de la mañana ha tenido lugar una ceremonia especial a la que ha asistido el rey Haakon junto a su madre, la reina Sonia, y sus dos hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus. Una cita que Mette-Marit se ha perdido, ya que se encuentra recuperándose del trasplante de pulmón al que se sometió en junio.

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Como es habitual en este tipo de eventos, el protocolo exige transmitir mediante la vestimenta respeto, sobriedad y discreción. Sin embargo, en la Casa Real Noruega llama la atención su flexibilidad a la hora de vestir en los funerales. "Existe una tradición de sobriedad algo más discreta, o flexible, que la que podemos ver, por ejemplo, en la monarquía británica. En Noruega la clave está en la contención", nos explica Marta Callejo, asesora de imagen y experta en protocolo.

La familia real noruega asiste al servicio religioso en memoria del difunto rey Harald V © Getty Images
La familia real noruega asiste al servicio religioso en memoria del difunto rey Harald V

"Si lo comparamos con el funeral de Isabel II, vemos que el protocolo noruego es menos rígido. En Reino Unido el negro, el sombrero o determinados elementos de luto tienen una carga protocolaria muy más marcada. En Noruega se mantiene la solemnidad, pero existe mayor libertad, por ejemplo, se permiten colores como el azul o grises oscuros".

Una forma de vestir que busca construir una imagen colectiva

A lo largo de las últimas décadas hemos comprobado cómo la ropa o las joyas que escogen los miembros de una familia real ayudan a transmitir un mensaje sin necesidad de palabras —quizá uno de los mejores ejemplos nos lo diese Lady Di con sus elecciones durante los noventa—.

a reina Sonja de Noruega y la princesa Ingrid Alexandra asisten al servicio fúnebre por el rey Harald V© Getty Images

Un gesto que también se busca cuando hablamos de funerales o misas fúnebres. "El protocolo no pretende hacer destacar a quien lo lleva, sino construir una imagen colectiva, fundamentalmente de respeto. Creo que, a día de hoy, podríamos decir que el protocolo no consiste en aplicar una lista de prohibiciones, sino en entender qué necesita cada ceremonia y adaptar nuestra imagen a ella", apunta nuestra experta.

Y precisamente esta imagen colectiva que transmite unión ha sido la que han transmitido la reina Sonia de Noruega, viuda de Harald V, y su nieta, la princesa Ingrid Alexandra. Descartando tocados como el sombrero, ambas han preferido optar por un accesorio mucho más relajado, coincidiendo con una diadema ancha negra, del mismo color que el resto de su estilismo.

La princesa Ingrid Alexandra de Noruega© Getty Images
La princesa Ingrid Alexandra de Noruega

Las dos han optado también por vestidos negros a la altura de la rodilla, medias muy tupidas y salones clásicos de tacón. Y si bien Ingrid ha llevado un abrigo tipo americana, la reina Sonia ha escogido un diseño tipo capa. "Vemos siluetas sencillas, abrigos estructurados, vestidos de líneas limpias y muy pocos elementos que puedan distraer de la solemnidad y el respeto del momento", observa Marta Callejo. Además, destaca un detalle importante en cuanto a las telas: lo ideal son materiales sin brillo, como la lana o el crepé, evitando también cualquier tipo de estampado que pueda distraer.

La reina Sonia de Noruega© Getty Images
La reina Sonia de Noruega

"El objetivo no es llamar la atención con el negro, sino desaparecer visualmente detrás del significado del acto. En un funeral de Estado o en los días inmediatamente posteriores a la muerte de un monarca, la ropa deja de ser una cuestión de tendencia para convertirse en un lenguaje de respeto", recuerda nuestra experta. "Me gustaría hacer una última reflexión: el luto no significa necesariamente abandonar completamente el estilo personal. Ya que una persona puede mantener su forma de vestir habitual y, mediante color, tejido, accesorios y maquillaje, adaptar esa identidad al protocolo funerario".

Recordamos a Harald de Noruega