Dos interioristas advierten sobre un error frecuente al decorar las paredes de casa: "No es llenarla de objetos, sino darle sentido al espacio"

Dos interioristas advierten sobre un error frecuente al decorar las paredes de casa: "No es llenarla de objetos, sino darle sentido al espacio"

Si tienes una pared vacía en casa, es probable que siempre que pasas frente a ella te asalten las dudas sobre cómo decorarla. ¿Un cuadro, un espejo, unas baldas...? Antes de decidirte, necesitas fijarte en cómo se relacionará con el resto del espacio y la decoración. Hemos hablado con Alejandro Fernández, arquitecto e interiorista, y Anna Escánez, arquitecta, de EstudioFaas, quienes nos proponen empezar por una idea: “Decorar una pared no es llenarla de objetos, sino darle sentido al espacio”. Sus consejos te ayudarán a decidir qué poner en esa pared vacía y qué conviene evitar para que la decoración no parezca improvisada.

El problema no es encontrar algo bonito, sino saber cuándo es mejor colgar un cuadro o un espejo y cuándo decorar la propia pared con pintura, papel pintado o un panelado. También es clave saber reconocer qué sobra antes de seguir añadiendo. Y es que decorar una pared no se trata de cubrir cada centímetro, sino de buscar un equilibrio entre los colores, los tamaños y los muebles, para que lo que pongas en ella encaje con el resto de la estancia.

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Dormitorio verde con papel pintado. © Amador Toril para Alberto Torres Interiorismo

Un papel pintado que tenga relación con la decoración

Para decorar una pared vacía, los interioristas de EstudioFaas arrancan con una propuesta: “Apostaría por colocar un papel pintado, neutro o atrevido según el carácter del espacio, pero siempre en sintonía con la paleta cromática del conjunto de la vivienda”. 

Y no hay por qué escoger necesariamente un dibujo discreto. Puedes dar protagonismo a esa pared siempre que sus colores conecten con los del ambiente. Según explican Alejandro y Anna, este recurso permite transformar una estancia “sin perder la coherencia con el lenguaje arquitectónico de la casa”. 

Para elegir el modelo, fíjate en los tonos que ya ves en las cortinas, la tapicería o los muebles y busca un papel que los reproduzca. 

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Salón con cuadro grande. © Amador Toril para Raquel González

Cuadros y espejos con una proporción pensada

Antes de enamorarte de una pieza, comprueba cuánto espacio tienes para colocarla. “La proporción es la clave”, señalan Escánez y Fernández. Su referencia es concreta: “Personalmente, procuraría que la composición no superase los dos tercios de la anchura de la pared, dejando suficiente espacio para que respire”. 

Antes de elegir, mide la anchura de la pared y calcula sus dos tercios para saber cuánto espacio debería ocupar la composición. Puedes marcar las dimensiones sobre la pared para visualizar el espacio que ocupará la composición y cuánto margen quedará alrededor. Si estás buscando cuadros para el salón, evita decidir únicamente por el tamaño que te gusta: importa cómo quedarán dentro de la superficie disponible.

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Salón con cuadros blancos. © Diago Home

Una composición que también mire arriba y abajo

La anchura no es la única medida que debes valorar al decorar paredes. También necesitas observar lo que sucede entre el suelo y el techo. Los profesionales recuerdan que “es fundamental encontrar un equilibrio entre el techo, el zócalo y el mobiliario, de manera que cada pieza se integre de forma natural en el conjunto”. 

Por eso, antes de fijar una altura, mira la pared completa y no solo el hueco donde irá colocado el cuadro o el espejo. Esa mirada conjunta te ayudará a comprobar si estás eligiendo la ubicación por comodidad o porque encaja con los elementos que ya tienes. Evita tratar el cuadro como un elemento independiente: tú vas a verlo junto al sofá, las puertas y los remates.

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Recibidor con paneles de madera lacada. © Raquel Gonzalez Interiorismo

Un panelado que forme parte del espacio

Si prefieres que sea la pared la que aporte carácter, los expertos proponen trabajar con un acabado continuo. "El panelado con madera lacada en el mismo tono que las paredes es una solución especialmente elegante", explican. Su interés no se limita al aspecto decorativo: “Aporta continuidad, reduce el ruido visual y permite integrar puertas, armarios y mobiliario a medida”, añaden. 

Puede ser una buena opción si quieres un efecto sobrio y elegante. Además, no tienes que decidir todos los detalles decorativos a la vez: primero puedes elegir el revestimiento y dejar los cuadros u otros adornos para después. Al usar paneles del mismo color que las paredes, las puertas y los armarios quedan más integrados y no necesitas añadir decoración para disimularlos.

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Comedor con cuadros llamativos. © Daniel Schäfer para Alex March

Una obra grande antes que muchas compras pequeñas

¿Una pieza protagonista o varios elementos reunidos? La preferencia de los interioristas es clara: “Una obra de gran formato tiene mucha fuerza visual y puede convertirse en la protagonista indiscutible de un espacio”. 

Si eliges esta opción, puedes decorar la pared con una sola obra con carácter. También destacan que “te permite disfrutar del proceso de búsqueda de una pieza singular”. Lo importante es no confundir una pared todavía sin terminar con una pared mal resuelta: puedes darte tiempo para encontrar tu pieza. No necesitas comprar varias láminas para terminar antes: reservar ese hueco mientras encuentras una que te enamore.

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Salón con espejo envejecido encima de la chimenea. © Espejo y Goyanes

Un espejo elegido por algo más que su marco

Cuando no quieres recurrir a los cuadros, tienes otra alternativa. Para Escánez y Fernández, “los espejos son siempre una buena opción, porque amplifican visualmente el espacio y permiten jugar con las formas, los reflejos y los marcos”. Observa su forma, comprueba qué reflejará desde el lugar en el que quieres colocarlo y elige un modelo con un marco que encaje con la decoración. 

Uno de los factores con más peso y que muchas veces pasamos por alto es qué se verá reflejado cuando estés sentado o al entrar en la habitación y no solo cuando te colocas justo delante. Evita comprarlo solo porque encaje en el hueco: también debes sentirte a gusto con la imagen que devolverá una vez colocado.

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Salón con estante en la pared. © Espejo y Goyanes

Estanterías que dejen destacar lo que expones

Si quieres decorar una pared con libros y objetos, hay muchas opciones y tienen distinto peso en la decoración. Los profesionales de EstudioFaas recomiendan “las estanterías voladas diseñadas en el mismo color que la pared”. El objetivo es “que los libros y los objetos expuestos adquieran protagonismo sin que el soporte reste atención al conjunto”. 

Así puedes decidir qué quieres mostrar antes de convertir las baldas en otro foco decorativo. Antes de instalarlas, decide si necesitas espacio para tus libros o una superficie para mostrar unas pocas piezas que ya has seleccionado. 

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Salón con paredes paneladas y cuadros. © Montse Garriga para Luzio Studio

Una pared que dialogue con tus muebles

No elijas la decoración de pared olvidándote del aparador o del sofá que tienes debajo. “Sin duda, el mobiliario determina la escala, las proporciones de un espacio”, recuerdan ambos profesionales. Por eso, añaden, “ambos elementos deben dialogar para crear una estancia armónica y equilibrada”. 

Antes de comprar, contempla juntos el mueble y la pieza que quieres incorporar. Puedes preguntarte qué quieres que destaque al mirar ese rincón y si la elección acompaña al mueble o le roba todo el protagonismo. Si valoras cada uno por separado, puedes acabar con dos elecciones que te gustan individualmente, pero que no se entienden cuando están en la misma pared. 

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Salón moderno con cuadro llamativo. © Elton Rocha para Se Studio

Un contraste deliberado, no una mezcla accidental

Que la decoración de tu casa combine no significa que debas elegirlo todo con los mismos acabados o colores. Y es que Alejandro Fernández y Anna Escánez defienden “introducir una pieza singular, capaz de romper esa armonía de manera intencionada”. La diferencia está en que tú sepas qué elemento quieres destacar. 

Según explican, “ese contraste aporta un golpe de efecto”. Así, cuando encuentres una obra o un objeto diferente, podrás valorar si introduce el contraste que buscas o simplemente añade otra dirección decorativa. 

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Salón con cuadro moderno. © María Pujol para Tinda's Project

Un color de partida y un acento definido

Para terminar, aplica su criterio: “Primero, establece un color predominante como base”. Después, su propuesta pasa por incorporar elementos o mobiliario en negros. Y el último paso consiste en “buscar arte o piezas decorativas del color complementario a la pared”. Así es más fácil saber en qué fijarte al elegir. Y, aunque no es necesario aplicar esta propuesta al pie de la letra, sí es útil para saber cómo combinar la decoración de la pared con el resto de tu casa.