De Ecuador a Japón: la experiencia del ‘Team Belandy’ en el World Cosplay Summit 2026
El viaje a Japón comenzó mucho antes de que Andrea Abad, conocida como AndyPandy, y Belén Navia, Darkbellphon, subieran al escenario del World Cosplay Summit.
Las dos cosplayers ecuatorianas representaron por primera vez al país en esta competencia internacional, que reúne a representantes de distintos países para competir con sus caracterizaciones, trajes y presentaciones de cosplay. La edición en la que participaron se realizó en Nagoya, Japón, y reunió a delegaciones de 41 países.
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Su propuesta estuvo inspirada en Master Detective Archives: Rain Code, un videojuego de misterio de los creadores de Danganronpa. Para llegar hasta ese escenario tuvieron que pasar meses de investigación, confección y preparación, en un proceso que comenzó después de ganar el cupo para competir en 2025.
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Meses de trabajo
La elaboración de los vestuarios requirió materiales adquiridos tanto en Ecuador como en el exterior y el uso de técnicas que iban mucho más allá de la costura. Las ecuatorianas trabajaron con impresión 3D, pintura, bordado con hilo y pedrería, luces led, impresión en resina, estructuras para las pelucas y zapatería.
Uno de los procesos más complejos fue el calzado de Andy, que fue modificado prácticamente desde cero y al que incorporaron luces led en las suelas y programación.
Todo ese trabajo, además, debía ser presentado ante el jurado. Las participantes tuvieron 15 minutos para explicar las técnicas utilizadas durante los nueve meses de preparación.
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Una semana entre cosplay y cultura
Llegar a Japón no significó dejar atrás la preparación. El World Cosplay Summit incluye una semana de actividades y ensayos antes de la competencia, por lo que las ecuatorianas continuaron trabajando durante su estancia en Nagoya.
El día del concurso también tuvieron que adaptarse al ritmo del evento. Fueron llamadas antes de lo que esperaban para comenzar a prepararse, por lo que tuvieron que acelerar el maquillaje y la caracterización para estar listas a tiempo.
Pero la experiencia no terminó en el escenario. Durante esa semana participaron en distintas actividades culturales y encuentros con otras delegaciones. Una de ellas fue una visita al Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, donde compartieron con representantes de Trinidad y Tobago y Hong Kong y conversaron sobre cómo el anime y el cosplay llegaron a sus respectivos países. En esa jornada también estuvo presente el embajador de Ecuador en Japón.
El orgullo de representar a Ecuador
Otro de los momentos que recuerdan especialmente fue la alfombra roja de las delegaciones. El desfile fue transmitido en YouTube y las ecuatorianas pudieron reconocer varias banderas de Ecuador entre el público que seguía la transmisión.
También participaron en el Osu Parade, un desfile por una calle comercial de Nagoya en el que los cosplayers recorrieron la ciudad mientras el público se acercaba para fotografiarlos, grabarlos y saludarlos.
La convivencia con las otras delegaciones fue otra de las partes importantes del viaje. En total participaron representantes de 41 países, por lo que era difícil conversar con todos, pero las ecuatorianas lograron crear vínculos con varios equipos. La despedida incluso estuvo marcada por lágrimas.
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Para ellas, compartir el mismo proceso hizo que la competencia se sintiera diferente. Todos conocían el esfuerzo que implica elaborar un cosplay y querían quedar satisfechos con el resultado de su trabajo. Esa relación también se reflejó en los comentarios positivos que recibieron de otros concursantes y jueces.
El significado de la experiencia cambió especialmente cuando comprendieron lo que implicaba representar al país. Belén contó que al inicio no dimensionaba completamente esa responsabilidad, pero que comenzó a entenderla cuando llegaron las actividades oficiales y dejaron de ser solamente ellas mismas para “ser Ecuador”.
Esa representación también permitió que personas de otros países conocieran algo más del país a través de su participación. Para las ecuatorianas mostrar su trabajo significó también poner en evidencia que en Ecuador existe talento y una comunidad dedicada al cosplay.
“Llevar el nombre de tu país a cualquier lado es un peso gigantesco”, afirmaron.
Aunque no alcanzaron el podio, ambas consideran que uno de los principales logros de su participación fue conseguir que Ecuador tuviera presencia dentro de una competencia internacional de cosplay y que el público pudiera descubrir el talento que existe en el país. (E)



