La decoración de inspiración natural lleva varias temporadas entre las grandes tendencias de interiorismo y, con la llegada de septiembre, se presenta como una forma sencilla de anticipar el cambio de estación. Puedes recurrir a la madera, las fibras vegetales, a las piedras y combinarlos con tonos cálidos, tejidos suaves o pequeños detalles inspirados en la naturaleza para recrear un atractivo y acogedor aire otoñal en tu casa. La clave está en seleccionar bien los materiales, jugar con las texturas y escoger algunos elementos que conecten entre sí.
En este artículo, te traemos 10 ideas que puedes replicar en tu casa. No tienes que aplicarlas todas: escoge las que encajen con tus gustos, el espacio y la decoración que ya tienes. Algunas pasan por cambiar un complemento; otras, por apostar por un acabado o un estampado con más presencia. Todas tienen algo en común: actualizar la casa con calidez y naturalidad.
La madera hace que cualquier ambiente resulte más cálido y acogedor, sobre todo cuando tiene vetas a la vista y presenta un acabado mate o ligeramente satinado. Ahora se llevan las superficies que muestran sus irregularidades, los tonos medios y las piezas con una apariencia poco tratada. Frente a los barnices muy brillantes, estos acabados son más actuales y fáciles de combinar.
Recuerda que una pieza nueva no tiene por qué coincidir exactamente con el resto del mobiliario. En este comedor, la mesa de la firma Cult Furniture va de maravilla con el tono del suelo y de la carpintería, pero si no fuera así, tampoco sería un problema. Basta con repetir algún material o textura en otros puntos de la estancia para crear una conexión visual. Las fibras vegetales son geniales para conseguirlo: una alfombra de yute, una lámpara de ratán, unos cestos de mimbre… Distribuidos con medida, estos elementos suavizarán el contraste entre maderas de diferentes tonalidades.
Terracota, teja, caldera, mostaza, verde oliva, marrón chocolate y burdeos forman una paleta muy ligada a los meses fríos. Escoge uno como tono principal y combínalo con blanco roto, beis o un gris cálido. El resultado será más equilibrado que si intentas reunir todos los colores en una misma estancia.
El camel, un color queasociamos con abrigos clásicos, prendas de piel y tejidos de lana, merece un lugar destacado. Es un tono atemporal y elegante, por eso, aunque encaje especialmente bien en una paleta otoñal, no queda limitado a esta estación. En este caso, las sillas de la firma Danetti muestran una forma sencilla de llevar este color al comedor.
Los complementos decorativos con forma de calabaza, bellota, setas, hojas, piñas y demás motivos otoñales no tienen por qué convertir tu salón en un escaparate de temporada. Con uno o dos elementos será suficiente.
La colección HÖSTAGILLE de IKEA reúne accesorios fáciles de integrar y pensados para crear un ambiente agradable durante estos meses. Entre ellos, el cuenco de vidrio con tapa que vemos sobre estas líneas. Ideal para guardar joyas, pequeños accesorios o dulces, aunque también queda bien vacío. Si quieres darle un uso más decorativo, coloca dentro una guirnalda luminosa LED.
Las piedras naturales tienen una presencia especial en otoño porque van muy bien con maderas, textiles gruesos y colores tierra. No son materiales exclusivos de esta estación, pero ayudan a crear un ambiente sereno y envolvente. Aunque eso sí, el acabado cambia por completo su aspecto. Una superficie pulida, lisa y brillante es más sofisticada; una pieza abujardada, mate y con pequeñas irregularidades, transmite una imagen más artesanal.
Esta lámpara de la firma Marks & Spencer, de travertino, con sus poros visibles, se acerca a esta segunda opción. Colócala sobre una consola, una cómoda o una mesilla. Para que destaque, acompáñala de objetos de menor altura y evita rodearla de demasiados accesorios.
Además de muebles y complementos de piedra auténticas, encontrarás revestimientos murales que imitan el aspecto del mármol y con los que lograrás decoraciones de gran impacto visual (ya sabes, el famoso "efecto wow").
Un ejemplo es el modelo Marble Breeze, de Photowall, inspirado en las texturas del mármol y en las técnicas de acuarela. Sus vetas, suaves y delicadas, recrean el aspecto de la piedra con una estética ligera que crea un fondo elegante sin restar protagonismo al resto de la decoración. Queda igual de bien en el salón que en el dormitorio y, para darle un aire más cálido, combínalo con madera y fibras vegetales.
Atrévete con el "animal print", pero en pequeñas dosis
El "animal print" se asocia al otoño-invierno por sus tonos marrones, tostados, negros y beis, además de por la sensación de abrigo que transmiten sus dibujos. Es un estampado con mucha personalidad, así que conviene reservarlo a piezas pequeñas –unos cojines, una alfombra de pasillo como esta, de Yililo, una butaca, un reposapiés…– y no repartirlo por toda la casa.
En cualquier caso, deja que el dibujo destaque sobre una base sencilla y para evitar un look "kitsch", no mezcles este patrón con demasiados colores fuertes ni con otros estampados llamativos.
Gracias a sus contornos suaves y a la ausencia de ángulos demasiado marcados, los diseños de líneas curvas aportan sensación de recogimiento, contribuyen a crear interiores más amables y relajados.
Además de su valor estético, las curvas resultan especialmente prácticas cuando los metros escasean. Al no tener esquinas pronunciadas, facilitan la circulación. Es el caso de estas mesas de centro de Juliettes Interiors.
Madera y piedra se complementan especialmente bien con materiales como el yute, el ratán, el mimbre o el bambú. Sus tramas y acabados aportan una textura más ligera y artesanal, además de sumar una dosis de calidez y naturalidad.
Estas fibras se utilizan para realizar desde muebles auxiliares y alfombras, hasta lámparas, bandejas y cestos como estos de Dunelm, tan decorativos como prácticos, ya que ayudan a mantener el orden sin recurrir a soluciones de almacenaje más voluminosas.
Mantas y plaids son un recurso accesible para actualizar la decoración de un ambiente de forma rápida. Si además escoges una gama propia de la temporada, el efecto resulta inmediato. El modelo Ella de la firma So Cosy, confeccionado en lana merino, combina ámbar dorado, verde oliva, gris carbón y crema natural. Colócala en el brazo del sofá, dóblala al pie de la cama o tenla a mano para las noches frescas.
Para crear una composición coordinada, repite alguno de sus tonos en cojines o pequeños accesorios.
Flores, hojas y ramas también pueden entrar en casa a través de los textiles, sin necesidad de llenar cada rincón de plantas. Lo más acertado es partir de una base lisa y dejar que estos motivos tengan el protagonismo en cojines, mantas o ropa de cama, como en esta propuesta de la firma Oka.
Para que todo quede bien ligado, repite alguno de los colores del dibujo en otros detalles, como una manta o una pantalla de lámpara. Así conseguirás un conjunto coordinado y ese toque natural que apetece especialmente en otoño, sin que la decoración parezca de temporada.