Carpaccios vegetales de verano: ligeros, bonitos y listos en pocos minutos
En verano no apetece ponerse a cocinar si hay que encender el fuego. Por eso, la opción de preparar carpaccios te va a solucionar más de una comida o cena y seguro que se convierte en tu plato 'comodín' que tendrás listo en tan solo unos minutos. Rápidos, sencillos, cargados de vitaminas y de sabor. Así son estos carpaccios vegetales que te llevarán a la huerta.
El carpaccio ha dejado de ser patrimonio exclusivo de la carne y el pescado. En su versión vegetal, las hortalizas se convierten en las grandes protagonistas de platos frescos, ligeros y muy vistosos que se preparan en cuestión de minutos. La clave está en elegir productos frescos, cortarlos muy finos y encontrar el equilibrio entre un buen aceite de oliva virgen extra, un punto de acidez y algún ingrediente que aporte contraste.
El verano es, además, una de las mejores épocas para experimentar con esta preparación. Los tomates están en su mejor momento, el calabacín resulta especialmente tierno, los pepinos son refrescantes y los rabanitos aportan ese toque ligeramente picante que anima cualquier plato. También podemos recurrir a la remolacha, que queda especialmente bonita al cortarla en láminas muy finas, aunque en este caso resulta práctico utilizarla ya cocida.
¿Qué verduras podemos tomar crudas?
No todas las hortalizas son apropiadas para comer en crudo, pero sí existe una buena variedad para preparar carpaccios. El calabacín es uno de los mejores candidatos por su textura tierna y su sabor suave. También funcionan especialmente bien el tomate, el pepino, los rabanitos, la zanahoria, los pimientos, la cebolla y la cebolleta. Los champiñones muy frescos y limpios también pueden consumirse crudos y quedan estupendos laminados muy finos.
Existe una gran variedad de remolachas, de diferentes colores y con anillos estriados que las hacen muy atractivas: rojas, amarillas, blancas y moradas. Para tomarlas en crudo (como hacemos con las zanahorias), lo ideal es cortarlas muy finas. De esta manera conservan todas sus vitaminas (como la C) y minerales. Y resultan más frescas. Aunque la que solemos usar habitualmente, la morada, se encuentra ya cocida y resulta un ingrediente muy práctico para preparar platos fríos, como las ensaladas y carpaccios.
Algunas verduras, como la berenjena o la patata, no son candidatas para un carpaccio en crudo y es preferible cocinarlas antes, asadas o cocidas. En caso de duda, conviene comprobar siempre que la hortaliza elegida sea apta para su consumo sin cocinar.
El secreto está en el corte
Un buen carpaccio vegetal necesita láminas finas y regulares. Un cuchillo bien afilado permite conseguirlo, aunque una mandolina facilita mucho el trabajo, especialmente con calabacín, pepino, rabanitos, zanahoria o remolacha. Cuanto más fino sea el corte, más delicada resultará la textura y mejor absorberá el aliño.
Un truco sencillo consiste en colocar las láminas directamente sobre el plato, ligeramente superpuestas, en forma circular o creando composiciones de distintos colores. No hace falta complicarse demasiado: la propia variedad cromática de las verduras hace buena parte del trabajo.
Del clásico aceite y limón a los aliños más originales
El aliño es el encargado de transformar unas simples láminas de verdura en un plato lleno de personalidad. El tándem de aceite de oliva virgen extra y zumo de limón funciona especialmente bien con calabacín, pepino y champiñones, mientras que el vinagre balsámico combina con tomate y remolacha. También podemos jugar con lima, vinagre de Jerez, naranja o incluso unas gotas de vinagre de arroz para conseguir perfiles diferentes.
A partir de ahí, las posibilidades son casi infinitas: mostaza, miel, hierbas aromáticas, pimienta recién molida, ralladura de cítricos, ajo muy picado, alcaparras, anchoas o unas gotas de salsa de soja pueden cambiar por completo el resultado. La idea es buscar siempre un equilibrio entre grasa, acidez, sal y aromas.
¿Con qué acompañarlos?
Una de las grandes ventajas de los carpaccios vegetales es que admiten multitud de combinaciones. El queso siempre funciona con las verduras y hortalizas, de cualquier tipo: feta, parmesano, queso de cabra o burrata aporta cremosidad. Otros ingredientes que acompañan a la perfección son los frutos secos y las semillas, que añaden un interesante contraste crujiente; y unas hojas de albahaca, menta, cilantro, rúcula o berros aportan frescor.
También podemos incorporar fruta: melocotón, nectarina, manzana, kiwi, fresas, higos o naranja funcionan especialmente bien con determinadas verduras. Y si queremos convertir el carpaccio en un plato más completo, podemos añadir legumbres cocidas, huevo cocido, tofu o algún cereal.
Trucos para prepararlos con antelación
Aunque son recetas rápidas, algunos pasos pueden dejarse preparados. Las verduras se pueden lavar, secar y cortar poco antes de servir, pero conviene no aliñarlas con demasiada antelación. La sal y los ingredientes ácidos hacen que algunas hortalizas, especialmente el tomate, el pepino o el calabacín, pierdan agua y textura.
Lo mejor es conservar las verduras ya cortadas en un recipiente hermético dentro del frigorífico y añadir el aliño justo antes de llevar el plato a la mesa. Si se utilizan hojas verdes o hierbas aromáticas, también deben guardarse bien secas para que no se deterioren, en un tupper con papel de cocina. En general, las frutas y verduras cortadas deben mantenerse refrigeradas y separadas de otros alimentos para evitar contaminaciones.
Y hay una última cuestión importante cuando hablamos de preparaciones en crudo: lavar bien las hortalizas bajo el chorro de agua antes de cortarlas y consumirlas, incluso si después vamos a pelarlas. Es especialmente importante extremar la higiene de manos, cuchillos, tablas y superficies cuando los alimentos no van a cocinarse.
Cinco recetas de carpaccios vegetales para el verano
Si te apetece probar esta forma tan sencilla y resultona de comer verduras, en ¡HOLA! Cocina tenemos varias propuestas para llevar directamente a la mesa. Desde la intensidad de la remolacha hasta la frescura del tomate o el delicado sabor del calabacín, son recetas fáciles que demuestran todo lo que puede dar de sí esta preparación. Pincha sobre las imágenes y tendrás las recetas explicadas, paso a paso.
El calabacín, cortado muy, muy fino, es la estrella de este plato que, con la granada y la menta, se convierte en una explosión de sabor, color y frescor. Añade un queso que le aporte el punto salado y umami y te aseguramos que esta receta será de las que conquisten a los escépticos de comer verduras crudas.
Solo con ver la armonía de tonos verdes que compone este carpaccio dan ganas de probarlo. El truco está en cortar cada ingrediente en gajos similares y formar una corona en el plato. Si en el momento de servirlo le añades un toque de ralladura de lima, ¡conquistarás a todos en la mesa!
El color es uno de los grandes atractivos de este carpaccio, elaborado con remolachas de diferentes tonalidades, con anillos rosados, amarillos, blancos. Se prepara en crudo, para que conserven todas sus vitaminas y minerales. El resultado es un plato ligero y muy vistoso en el que las variedades moradas, rosas y amarillas ponen la nota protagonista.
Tomates de distintos colores y variedades son la base de esta propuesta, en la que el queso feta aporta el contrapunto cremoso y ligeramente salino. Una combinación sencilla y muy veraniega que gana todavía más si se prepara con tomates maduros y llenos de sabor. Seguro que mojas pan en el jugo que sueltan.
La manera más rápida y cómoda de preparar este carpaccio es utilizar la remolacha que venden ya cocida en los supermercados. Sácala de la nevera (también puedes haberla congelado antes para cortarla más fina) y prepara láminas finas. Con pocos ingredientes más y un buen aliño, tendrás un plato lleno de sabor y muy veraniego.







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