Aviso a Rodri, Kang-In, Diomande y cía: despiden igual que fichan

Aviso a Rodri, Kang-In, Diomande y cía: despiden igual que fichan

Hasta los primeros días de septiembre, con estas peculiaridades del mercado, se seguirán produciendo las presentaciones oficiales mientras rueda el balón. Hace unas horas fue el turno de Mourinho y Rodrigo en la Galaxia, como tantas otras se están desarrollando ahora en lugares más modestos. Sus caras, como es lógico, destilan felicidad. La mejor de sus sonrisas y el traje más entallado les acompañan. Siempre fue así. Por ahí circula el vídeo de Oriol Romeu llegando pletórico a Barcelona hace bien poco, casi levitando… Sin embargo, ahora más que nunca queda claro que firmar no es sinónimo de triunfar en una élite donde hay más urgencias que paciencia. Los técnicos lo saben como nadie. Los futbolistas ya se van percatando. Todos los equipos, con Real Madrid, Barcelona y, sobre todo, Atlético a la cabeza lo vienen demostrando en los últimos años: son tan rápidos fichando como despidiendo.

Deco, Alemany y los responsables de los fichajes en Valdebebas son normalmente alabados por sus movimientos a la hora de contratar. No es para menos. Ahí está, como prueba, este verano tan movido en el que han llegado nuevas y carísimas estrellas. Se les recuerda mucho menos a la hora de dar bajas. Y los datos no engañan: tanto ellos como sus antecesores también vienen patinando lo suyo, demostrando que no hay lugar para los sentimientos. Hace nada, por ejemplo, no les ha importado dejar salir a Rashford, Gonzalo (su ascenso desde el filial se vendió como un fichaje llovido del cielo aunque salía de la casa) o Almada. Pese a la fuerza con la que aparecieron en escena. Ni tampoco les pesó sacar a las primeras de cambio a Vitor Roque, Mastantuono, Raspadori y un curioso etcétera. Rodrigo, Kang-In Lee, Diomande y demás fichajes de campanillas actuales están más que avisados.

Echando la vista atrás, en el último trienio, las locomotoras de LaLiga han dejado huellas de su frialdad a la hora de borrar de un plumazo, y sin miramientos, a contrataciones que poco antes desataron la ilusión de sus aficionados. Si ampliamos el estudio al último lustro, los datos son demoledores. Pilas y pilas de millones al limbo. Un escalón más abajo, desde la frontera que marcan Athletic, Real y Villarreal, se ven menos casos. En Bilbao, por sus mayores limitaciones para cazar. Exprimen hasta la última gota. En Donosti, porque los resultados vuelven a sonreír. Y en La Cerámica por su destreza para revalorizar a sus piezas un par de años a fuego lento y rentabilizar mucho más sus ventas en el momento oportuno. El Villarreal es casi el caso opuesto a la tendencia. Si le cuesta mantener a sus fichajes es porque se los quitan de las manos: Barry, Etta Eyong, Sorloth, Ben Brereton, Nico Jakcson, Jorgensen... En el resto del campeonato es más raro recibir y despedir en un abrir y cerrar de ojos. Lo más habitual es dar oportunidades para intentar amortizar las costosas inversiones. Los tres grandes son, por tanto, los únicos que se pueden permitir tantos vaivenes.

Sobran los ejemplos

En el Camp Nou no se andan con contemplaciones, reforzados por el consuelo de que las novedades siempre enterrarán los gazapos. Pasa hoy. Con Adeyemi, Gordon y el 16 a bordo, quién se acuerda ya de las bajas. O de que su firme apuesta por la Masia en este tiempo (Cubarsí, Fermín, Gavi, Balde, Bernal, Gerard Martín…) puede más que las intermitencias (Casado, Fort, Guiu, Abde, Nico, Moriba…). Dejó ir a Rashford pese a sus números y a que su cesión contemplaba una cláusula de recompra de 30 millones asequible. A Roony, comprado del Copenhague, lo ha puesto en el mercado en cuanto se ha podido reforzar debidamente en esa posición. A Dro, que lo subió como gesto de cariño para ver si le persuadía y renovaba con el gesto ya torcido, lo ha perdido sin que nadie haya puesto el grito en el cielo.

Aviso a Rodri, Kang-In, Diomande y cía: despiden igual que fichan
BARCELONA, 17/08/2026.- El centrocampista español Rodrigo Hernández 'Rodri' este lunes, a su llegada al aeropuerto de Barcelona, un día después de que el FC Barcelona alcanzara un principio de acuerdo con el Manchester City para el traspaso del jugador. EFE/Alejandro García Alejandro Garcia

Hace dos años, desesperado y con la problemática de las inscripciones, pagó por Pau Víctor al Girona y tampoco está. Y de los que contó de verdad de la base ya ha dejado a Casadó sin dorsal. Hace tres años aparecieron Vitor Rique, Oriol Romeu, Gundogan, Iñigo y Joao Félix y todos viven fuera, como antes pasó con Kessie, Ballerín, Pablo Torre, Marcos Alonso o, anteriormente, con Emerson, Demir, Aubameyang, Depay, Luuk, Agüero, Adama… Aun así, el acierto siempre fue mayor. En este período ha logrado que fichajes de largo recorrido como Raphinha, Koundé, Olmo o Eric sigan como banderas, y que la fe en Lamine, Cubarsí, Fermín, Balde y Gavi esté devolviendo la grandeza. Hasta Christensen, que firmó en 2022, ahí sigue opositando como central.

En el Madrid los grandes fichajes tienen, en general, mejor porvenir o al menos más oportunidades para consolidarse. Mastantuono es una excepción que confirma la regla. El argentino ha sido cedido recientemente a la Fiorentina después de ser uno de los fichajes más sonados del curso pasado por su coste (63 millones) y su futuro (firmó con 18 años un contrato hasta 2031). Ya le pasó a Endrick. El hecho de vender a los principales proyectos de la Fábrica, como Gonzalo y Víctor Muñoz, entran dentro de la estrategia de hacer negocio sin desprenderse, en la mayoría de casos, totalmente de ellos. El club tiene haciendo la mili por el mundo a varias joyas que asomaron y a otras que seguramente no regresarán más que de visita con otros equipos. Nico Paz, Arribas, Miguel Gutiérrez, Latasa, Víctor Chus, Álvaro, Mario Martín, Palacio y Jacobo un día fueron portada y al siguiente salieron…

El caso de Joselu se dio por decisión propia. Firmó el contrato de su vida en Qatar pero ya está de vuelta, entrenándose junto a su cuñado Carvajal en Las Rozas. A Kepa no le quisieron repescar porque empezó bien pero acabó mal. Y con Fran García, a préstamo en el Betis, siempre hubo demasiadas dudas. En este periodo de fichajes de los últimos años, Camavinga, Rüdiger, Tchouameni, Güler, Bellingham, Endrick, Trent, Carreras y Huijsen se mantiene en la plantilla liderada por Mbappé, el fichaje de fichajes. E incluso de los que han subido de la cantera estos últimos años (Asencio o Pitarch) todavía conservan su espacio en el primer equipo aunque sea en un segundo plano.

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El Cuti Romero, en su llegada al Atlético.@Atleti

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El Atlético es, de los trasatláticos, el más radical con esta táctica de usar y tirar. Sin necesidad de rebobinar hasta los fichajes de quita y pon de Cunha, Wass, Witsel o Doherty, últimamente ha tomado decisiones de calado con futbolistas que estaban marcados a hacer, supuestamente, una carrera en el Metropolitano. De la temporada pasada, hace sólo un año, ya no están Raspadori, Almada y Ruggeri. Hace dos años, aterrizó Callagher para irse al rato. Y hace tres, sin ir más lejos, llegaron Samu, Vermeeren, Galán, Mouriño o Gabriel y ya no hay rastro de ellos, como de Lenglet. El ejemplo de Sonyücü es casi el más llamativo de todos los acumulados. Aterrizó en verano de 2023 procedente del Leicester y en el mercado de invierno ya había salido rumbo al Fenerbaçhe. El turco resume a la perfección el trato: rindes o sales. No hay término medio.

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