Shyare Andrade cuenta su historia desde Portoviejo: de la timidez a conquistar un lugar en el Miss Grand International 2026

Shyare Andrade cuenta su historia desde Portoviejo: de la timidez a conquistar un lugar en el Miss Grand International 2026

A tres horas y media de la acelerada, rebosante y bulliciosa Guayaquil, tras casi 200 kilómetros de follaje que se aprecia por las ventanas de ambos lados del carro, se vislumbra una ciudad más apacible. Está anidada en la hermana provincia del noroeste, donde su gente se nutre orgullosamente a punta de maíz, verde, maní y mariscos frescos.

En aquel viernes 16 de octubre, la existencia aparentemente pausada de Portoviejo se vio alterada por la llegada de su hija favorita: Shyare Andrade Hidalgo arribó esa tarde de intermitente lluvia para celebrar con sus coterráneos el haber posicionado a Ecuador en la cumbre de la belleza.

Con una caravana musicalizada con vuvuzuelas y bocinas, homenajes artísticos variopintos en el parque Las Vegas (en pleno corazón de la urbe), una propuesta de trabajo por el cabildo portovejense (es la nueva embajadora de turismo del cantón) y declamaciones de niños y niñas que la observaban como una princesa de cuentos de hadas que se volvió humana, la capital manabita festejó con ella su flamante título de first runner up (primera finalista) del Miss Grand International 2026.

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Shyare Andrade en una sesión especial para La Revista, desde Portoviejo. Foto: Francisco Verni Foto: Francisco Verni Peralta

Esa compacta agenda vespertina, que se extendió hasta las primeras horas de la noche, parecía no dar espacio para una entrevista periodística. Pero Shyare aún tiene mucho por contar. Su historia detrás de la corona revela a una joven que transformó sus inseguridades en fortaleza, guiada por el amor de su madre, la gratitud y sus raíces. Orgullosa de Manabí, ahora sueña con inspirar a otras generaciones desde la autenticidad y la perseverancia. Y eso también será algo para contar más adelante. Estamos seguros.

¿Cómo eras antes de las coronas y qué parte de esa niña sigue intacta en ti?

Shyare siempre ha sido una niña muy tímida. Antes era muy vergonzosa. No me quería, era muy masoquista. No me aceptaba. Mi rostro pensaba que era muy feo.

Pero algo que no ha cambiado de mí ha sido el hecho de que yo siempre he sido muy sencilla, muy genuina por naturaleza. Es algo que siempre he conservado y hasta ahora lo sigo manteniendo.

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¿Tuviste algún momento difícil en tu camino como reina de belleza que el público no ha llegado a conocer?

Sé que la perfección no existe, pero soy muy perfeccionista. Cuando algo no me sale como es, me suelo frustrar y suelo sabotearme bastante. Es algo que tal vez es bueno por un lado, pero a la vez también es malo, porque me autosaboteo mucho, me autoexijo, me repito que lo hice mal, aun cuando otros pueden ver ese momento como algo espectacular.

¿Y eso sentiste cuando no ganaste la corona?

No, no, fue diferente, porque estar entre uno de de los mejores puestos, con alrededor de como 80 chicas talentosas, preparadas nivel Dios, es un logro increíble. Es para aplaudir.

Además ganamos uno de los premios más importantes, el Country’s Power of the Year, que por primera vez es para un país latinoamericano. Siempre digo: yo gané porque me convertí en la reina de corazones y en la reina del pueblo, y eso lo que siempre me ha gustado.

Recibimiento de Shyare Andrade en Portoviejo. Foto: Francisco Verni Foto: Francisco Verni Peralta

Regresaste a Portoviejo, que te recibió con mucha algarabía. ¿Qué sientes al volver a casa de esta manera?

No me imaginaba tener tanto tanto cariño. Tengo gratitud por siempre para mi querida ciudad de Portoviejo, Manabí y todo el Ecuador.

A la gente no le importó la lluvia; hasta vimos a niños chiquitos mojados.

Si a ellos no les importaba, a mí tampoco. Yo en un momento dije: “Me saco el paraguas, porque quiero disfrutar, quiero ser una de ellos, quiero sentir esa emoción y que no exista nada de protocolo ni nada”. Quería ser yo.

¿Te imaginaste el tributo de los niños y niñas en el escenario?

No, no me lo imaginé, pero fue tan lindo, fue un momento muy tierno, muy significativo para mí, porque yo también en algún momento fui esa niña que me emocionaba de ver reinas.

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Si hubieras tenido la oportunidad de detener la caravana por unos minutos en un lugar de tu infancia, ¿cuál habría sido?

Mi lugar de infancia es Jama. Portoviejo es donde vivo desde la adolescencia. Entonces, no puedo elegir una. Mi corazón está dividido en dos.

Aparte de tu madre, ¿a qué persona de tu ciudad te gustaría abrazar hoy y qué le dirías?

Mi abuelita es de Jama. Ella es mi primera mamita. Yo la amo mucho. Es mi ángel que Diosito me envió. Es una mujer divina, que tiene un corazón tan puro y tengo su esencia en mí; ella me ha enseñado que esa esencia se vea reflejada en la sencillez. Ella es muy sencilla de corazón.

Después de conocer otro país y compartir con mujeres de distintas culturas, ¿qué valoras aún mucho más de Manabí?

Todo, pero en especial la comida. Siempre he sacado pecho por la comida de aquí, que es divina, es increíble la calidad. Te hace sentir la calidez de Manabí. Mi plato favorito es la tonga.

¿Qué te gustaría que el mundo conociera de Portoviejo, de Manabí, más allá de su gastronomía y sus tradiciones?

Nuestra actitud. Nosotros somos tan optimistas. Imagínate, pasamos un terremoto el 16 de abril de 2016. Y no nos dimos por vencidos, siempre le vemos el lado bueno a la situación. Y eso es algo de admirar y es algo que siempre voy a destacar.

Recibimiento de Shyare Andrade en Portoviejo. Foto: Francisco Verni Foto: Francisco Verni Peralta

Las personas que hicieron posible este sueño

Has mencionado a tu madre como una de los principales referentes. ¿Qué hizo ella por ti que nunca vas a olvidar?

Mi mami ha hecho muchas cosas. En especial, ella ha entregado su vida, prácticamente, por nosotros dos, por mi hermano y por mí.

Yo la admiro porque ella es una mujer muy entregada, sobreprotectora. No le importa acostarse sin comer con tal de que nosotros estemos bien. Ella sacrifica todo por nosotros.

¿Cuál dirías que es la mejor enseñanza de ella sobre salir adelante cuando las circunstancias no son fáciles?

Agradecimiento. Y lo he mencionado antes. Ella me ha enseñado a ser muy agradecida con todo. Siento que, cuando uno agradece, más abundancia llega a nuestra vida.

¿Qué te dijo tu mami antes de viajar a Tailandia que todavía llevas en el corazón?

Disfrútatelo y sé como el ave fénix.

La mujer detrás de la corona

Si pudieras sentarte 5 minutos con la Shyare de 10 años, ¿qué le contarías sobre lo que estás viviendo hoy?

Que no necesitas cambiar nada de ti, que tú eres perfecta tal y como Dios te mandó, y que abraces esa esencia tan única que es la que te va a llevar a triunfar y a ser grande en esta vida, que es un don que Dios puso en ti porque desde que naciste ya eres una estrella. Que lo logramos y que nada es imposible.

Cuando no escuchaste tu nombre como ganadora, ¿qué sentiste en ese primer instante antes de tener que sonreírte a las cámaras?

No me lo creía. Yo decía: “Dios mío, en realidad está pasando. Es un sueño. ¿Qué será?”. En ese momento no estaba en mi realidad. Sentía que estaba viviendo un momento tan mágico, algo lejano. Estaba cogida de la mano con Tanzania, algo difícil de creer. Luego lo primero que pensé fue: “Dios, gracias, gracias por llevarme hasta este lugar, hasta este momento”.

¿Qué parte de tu historia personal crees que explica mejor por qué has llegado hasta aquí?

Diría que el hecho de no crecer con un padre, porque mi mamá fue papá y mamá para mí, con esa ambición de querer sacar adelante a su familia; ver cómo ella se sacrificaba, cómo muchas veces nunca llegaba a casa por trabajar. Tenía un emprendimiento de postres, un emprendimiento familiar. Esas cositas hicieron que yo quisiera esa visión de lograr conseguir una mejor vida, un mejor estilo de vida.

Shyare Andrade recibe el cargo de embajadora de turismo de Portoviejo por parte del alcalde Javier Pincay

Eres una mujer que no cree en lo imposible.

No, no tengo barreras. Los únicos limitantes están en nuestra cabeza y cuando dudamos en nosotros.

Más allá de los concursos, ¿qué problema de tu comunidad te gustaría ayudar a cambiar?

Me gustaría enfocarme en implementar que en las escuelas se enseñe el inglés, que es parte de mi proyecto Mundo Lienzo. Porque, aunque no fue mi barrera, es tan importante a nivel internacional, incluso para lograr tus metas.

¿Qué hay de ti que las fotografías, las entrevistas y las pasarelas no alcanzan a mostrar al mundo?

La fuerza que tengo en la pasarela. Yo soy muy sencilla cuando no hay cámaras, pero en pasarela siento que ese es mi momento de brillar, de mostrar ante el mundo mi seguridad y todo lo que he venido preparando y de lo que estoy hecha para mostrar a los demás. Entonces siento que ese momento es muy mío.

Y hay nervios. Muchas veces me pregunto: “Dios mío, ¿qué voy a hacer? ¿Será que lo voy a hacer bien?“. Porque yo soy muy perfeccionista.

¿Qué crítica sobre ti te ha costado más escuchar?

Mi cabello. Me dicen que soy lesbiana, que no me va este estilo, que se me ve mejor el cabello largo.

¿Qué sueño personal todavía no has contado públicamente y te gustaría lograr?

Construir una casa para mi mamá, tener ya nuestra casa propia.

Cuando dentro de 10 años mires hacia atrás, ¿cómo te gustaría que te recordaran?

Más allá de la corona, de la cinta, me gustaría que me recordaran por una persona sencilla, soñadora y que no ve nada imposible. Que todo en la vida se logra con mucha dedicación, con trabajo, pero también disfrutando. Que me recuerden como una persona tan libre, tan soñadora, tan auténtica. (E)