Pronósticos deportivos en Ecuador: el reto de regular un negocio que crece junto con el fútbol
Los pronósticos deportivos han ganado espacio en Ecuador, tanto por el crecimiento de las plataformas digitales como por su presencia en el financiamiento del fútbol. En medio de este escenario, crece la inquietud sobre cómo establecer controles que permitan proteger a los usuarios, prevenir la ludopatía y combatir la informalidad.
Diario EL UNIVERSO conversó con el economista Alberto Acosta Burneo y la abogada brasileña Mariana Chamelette, especialista en integridad deportiva, para analizar este tema a raíz de la experiencia reciente en Brasil, donde se impulsaron medidas para prohibir las apuestas deportivas.
Según un estudio de Acosta Burneo, los pronósticos relacionados con el deporte en 2025 generaron en Ecuador un impacto estimado de $ 252 millones en producción, incluidos sus efectos directos e indirectos. La actividad habría sostenido 22.446 empleos y generado $ 57 millones en remuneraciones y $ 119 millones en valor agregado.
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El informe también estima que las ventas del sector superaron los $ 134 millones y que se generaron alrededor de $ 18 millones en impuestos durante ese año. El Servicio de Rentas Internas (SRI) registra 65 contribuyentes relacionados con pronósticos deportivos, pero no existe una estadística disponible que determine qué proporción del mercado opera formalmente y cuánto corresponde a plataformas informales.
“La población sabe cómo usarlas; está a un clic de distancia”, explicó Alberto Acosta.
La regulación frente a la prohibición
Para el economista, el objetivo debe ser ampliar la formalización y garantizar controles sobre las empresas. “La preocupación por la ludopatía o por el sobreendeudamiento o la protección a los consumidores es legítima, pero eso no se consigue prohibiendo las apuestas formales”, sostuvo.
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Acosta Burneo advierte que si las plataformas autorizadas dejan de operar, los usuarios podrían migrar a sitios ilegales, donde resulta más difícil verificar la edad, proteger los datos personales y atender posibles fraudes. Por ello, propone licencias con reglas claras, tributación competitiva y controles contra el lavado de activos y las apuestas sospechosas.
Mariana Chamelette comparte esa preocupación a partir de la experiencia brasileña. Según explicó, antes de las recientes restricciones, el país contaba con más de 150 reglas para los operadores, relacionadas con la identificación de apostadores, el lavado de activos y la integridad deportiva. Además, las empresas habían pagado alrededor de $ 1.900 millones en impuestos entre enero y agosto de 2026.
La abogada señaló que la medida de cierre generó cuestionamientos judiciales y que la situación todavía podía cambiar. También afirmó que habían surgido unos 40.000 operadores ilegales en ocho días. Esta cifra corresponde a su declaración y no a una medición independiente del mercado.
“Prohibir solamente hace que el mercado ilegal crezca”, manifestó Chamelette, quien considera que la respuesta debe combinar regulación, controles y educación para que los usuarios comprendan los riesgos de los pronósticos deportivos.
El impacto en el fútbol y los usuarios
Las casas de pronósticos también se han convertido en una fuente de patrocinio para los clubes y las competiciones deportivas. Acosta Burneo considera que forman parte del ecosistema económico del fútbol, junto con la publicidad y otras actividades comerciales.
En Brasil, Chamelette advirtió que las restricciones podrían afectar los ingresos de los equipos. Según sus estimaciones, cuatro de los principales clubes de São Paulo perderían cerca de 900 millones de reales ($ 180 millones) al año en patrocinios. La abogada agregó que el impacto podría alcanzar al fútbol femenino, las categorías formativas y los programas de integridad deportiva.
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Sin embargo, el financiamiento del deporte no elimina la necesidad de evaluar los riesgos de los pronósticos. Acosta Burneo recordó que las personas con menores ingresos pueden ser más vulnerables, pues un pronóstico representa una proporción mayor de sus recursos económicos.
Para enfrentar esos riesgos, Chamelette mencionó herramientas que existían en Brasil, como la autoexclusión voluntaria y la prohibición de apostar con tarjetas de crédito. A su juicio, la prevención requiere medidas concretas de protección y educación, además de supervisión estatal.
El reto para Ecuador es definir un marco que permita controlar a los operadores, proteger a los usuarios y reducir la informalidad, sin perder de vista los efectos económicos que esta actividad tiene sobre el fútbol.
La experiencia brasileña abre el debate, pero las medidas que adopte el país deberán responder a su propia realidad y a la capacidad efectiva de hacer cumplir las reglas. (D)


