Plan MÉXICO: Desvanecimiento de la Inversión y el Empleo Formal
El lento crecimiento de la inversión continúa como uno de los problemas más críticos que afronta la economía mexicana. De dicha variable depende el crecimiento del empleo, un mayor dinamismo del consumo agregado, la mejoría de la productividad, etc., lo cual, afecta, de manera directa, el crecimiento del Producto Interno Bruto -PIB-.
La presente coyuntura se complica aún más dadas las restricciones impuestas al Tratado Comercial México Estados Unidos Canadá (T-MEC ) por los EE. UU., que en vez de alargarlo por 16 años más, como era esperado por los gobiernos de México y Canadá, decidió continuarlo por sólo 10, como estaba originalmente planeado, además de someterlo a revisiones anuales, que complican mas el panorama para proyectos de inversión de mediano y largo plazo.
Ante la escasez de mayores flujos de inversiones el actual gobierno puso en marcha el llamado “Plan México”, para impulsar la inversión, fortalecer la producción nacional y el mercado interno, generar empleos formales con mejores salarios, aprovechar las oportunidades del “nearshoring”, así como llevar a cabo el desarrollo de polos industriales en diversas regiones del país.
Lamentablemente, a poco más de un año y seis meses de su presentación - 13/01/2025-, los logros distan mucho de ser los deseados, lo que requiere una revisión urgente, pues sin duda presenta faltantes o sobrantes que deben ser modificados a fin de hacerlo atractivo a inversionistas nacionales y extranjeros.
Especialistas consultados recientemente por el Banco de México han señalado que en tanto México no ofrezca mayores márgenes de seguridad, un estado de derecho debidamente estructurado, sin tintes políticos de ningún tipo, y la garantía de una mayor certidumbre política y económica que permita la realización de proyectos a mediano largo plazo, la inversión no fluirá a los niveles requeridos y, por tanto, la economía del país continuará estancada.
Si bien los últimos dos gobiernos han centrado sus programas de inversión pública en sectores que en poco han impactado el crecimiento de la actividad productiva del país, no han logrado, por otra parte, ofrecer una plataforma institucional que motive mayores niveles de inversión. El crecimiento de la inversión privada ha quedado rezagado por mucho tiempo, en niveles que rondan el 20% del PIB, lo que está muy por abajo del pretendido 25% proyectado en el Plan México, lo que, entre otros aspectos, recae en una menor productividad y un menor crecimiento de la economía en general.
Si bien en materia de inversión extranjera se dice que México ha recuperado su lugar dentro de los diez destinos más importantes en la materia, debe tenerse en cuenta que, dentro de los 41 mil millones de dólares registrados en 2025, sólo alrededor de un 18% se refiere a capital nuevo, lo que no debe entenderse como un gran logro, sino más bien como un gran reto a futuro.
La escasez de inversión, aunado a una política de incrementos salariales por decreto con tintes electoreros, si bien genera espejismos de mejoras de niveles de vida de corto plazo entre las clases más desfavorecidas, à la postre se revierten en situaciones de mayor pobreza, pues el efecto de dichos incrementos salariales, no basados en indicadores de mayor productividad, lo único que logran es, por una parte, la reducción en el número de empleos formales, ya que una gran cantidad de empresas, sobre todo, pequeñas y medianas no pueden sufragar salarios más altos, y, por la otra, el engrosamiento de la economía informal ,lo que es altamente dañino para la sociedad como un todo. En lugar de avanzar se retrocede.
México sigue siendo a nivel internacional un gran atractivo para la inversión. Es un país con vastos recursos humanos, naturales y culturales, con una población joven y muchos más etcéteras; en síntesis, con todo para ser una nación ganadora que pueda ofrecer altos niveles de vida a su población.
Un Plan México que asegure mayores niveles de inversión , empleo y, en general, mayor desarrollo, sin embargo, solo será asequible con la guía de un estado moderno, democrático, libre de autismos, que antes que nada vele por los intereses de la nación en su conjunto y su mayor soberanía, reflejada, ésta, en mayores niveles de educación, salud, trabajos bien remunerados, vivienda, organismos autónomos desconcentrados que ofrezcan certidumbre y un sistema de impartición de justicia debidamente estructurado.
POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA POLÍTICO
@TIGRE_AGUILAR_C
MAAZ