La visa que los desnudó
A Andy López le retiraron la visa. Más allá del trámite migratorio, es una radiografía de la naturaleza corrupta del círculo rojo del expresidente. Andy respondió con una carta pública dirigida al presidente Donald Trump. En ella califica la medida de politiquera y propagandística, asegura que no existe prueba alguna en su contra y apela a los principios que, dice, le inculcaron sus padres.
En realidad el cínico se victimiza y se dice objeto de una conjura extranjera. Pero la pregunta que el país se hace no es si Washington tiene razón en cada expediente, sino por qué son cada vez más los nombres del oficialismo que aparecen en la lista de visas canceladas, investigaciones abiertas y señalamientos por vínculos con actividades ilícitas como el huachicol fiscal.
Aquí no hablamos de una anécdota familiar. Hablamos de un patrón. Desde hace años, el senador Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI y presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, ha llevado ante foros internacionales y ante la propia Secretaría de Estado de los Estados Unidos la denuncia de un vínculo delincuencial entre Morena y el crimen organizado. Para muestras, las elecciones tuteladas por el narco en Sinaloa, en Tamaulipas y en Tabasco.
Cuando las instituciones nacionales renuncian a fiscalizar, no debe sorprender que sean autoridades extranjeras quienes terminen documentando lo que aquí se prefirió ignorar. La oposición, y en ella el PRI, no ha inventado sospechas: las ha nombrado con nombre y apellido, con fecha y con expediente, mientras el discurso oficial insiste en que toda crítica es conspiración imperialista.
Esa coartada ya no alcanza. No alcanza cuando un hijo de expresidente pierde una visa por razones que el propio gobierno mexicano dice desconocer. No alcanza cuando la prensa internacional documenta que operadores cercanos a Morena habrían colaborado con agencias extranjeras. No alcanza cuando cada semana aparece un nuevo nombre ligado al huachicol, a propiedades sin origen claro o a campañas financiadas por dinero que nadie declara.
Es de risa que el cínico de Andy niegue la existencia de "El Clan" una estructura de tráfico de influencias operada por incondicionales con empresas fachada y contratistas de reciente creación, que fueron beneficiados con licitaciones millonarias en obras como el Tren Maya y otros negocios al amparo del poder.
Alguien tiene que hacerse responsable del modus operAndy de la red del huachicol fiscal: cómo funcionarios colocados a modo permitieron que cargamentos de combustible entraran disfrazados de aditivos y lubricantes, y cómo ese entramado de sociedades sin rostro conocido terminó blindado por el silencio institucional.
La verdadera soberanía se demuestra investigando en casa, no exigiéndole a otros que dejen de hacer lo que aquí nadie quiere hacer. México merece una fiscalía que investigue en casa, un Congreso que exija cuentas y una clase gobernante dispuesta a explicar, con documentos y no con adjetivos, de dónde viene lo que tiene. Mientras eso no ocurra, cada visa cancelada seguirá siendo lo que ya es: el espejo que el poder corrupto de Morena no quiere mirar porque aparecen desnudos.
POR LORENA PIÑÓN RIVERA
DIPUTADA FEDERAL
X: @lorenapignon_
MAAZ