Mette-Marit, la nueva reina de Noruega, marcada por los escándalos familiares
Mette-Marit se convierte en la nueva reina de Noruega tras el fallecimiento de Harald V y el ascenso al trono de su esposo, Haakon, en una etapa especialmente compleja para la familia real. La nueva reina llega a la Corona después de años marcados por cuestionamientos sobre su entorno familiar, sus vínculos pasados con Jeffrey Epstein y el proceso judicial de su hijo Marius Borg Høiby.
Haakon, de 53 años, asumió automáticamente el trono tras la muerte de su padre. Antes de convertirse en rey, había proyectado una imagen asociada con la modernización de la monarquía y con valores como la defensa del medioambiente y la lucha contra el racismo y la homofobia. “Tomaré el nombre de Haakon VIII, y conservaré la misma divisa que eligieron mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo: ‘Todo por Noruega’”, dijo el nuevo monarca, citado en un comunicado del Gobierno.
Su esposa, ahora reina, ha tenido un recorrido distinto dentro de la institución. Mette-Marit Tjessem nació el 19 de agosto de 1973, hija de un periodista con problemas de alcoholismo y de una empleada de banca. Antes de conocer al entonces príncipe Haakon ya tenía un hijo, Marius Borg Høiby, nacido en 1997 de una breve relación con un hombre que tuvo problemas con la justicia por asuntos relacionados con drogas.
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Mette-Marit conoció a Haakon en 1999, durante un festival. Para entonces era madre soltera y estaba vinculada al ambiente de la música house de Oslo. Antes de su matrimonio con el príncipe, en 2001, ella misma habló sobre su juventud y el entorno en el que se desenvolvió.
“Mi rebelión de adolescente fue más fuerte que la de mucha gente (...), me he movido en un ambiente en el que se han superado muchos límites”, admitió en una conferencia de prensa previa a la boda.
La pareja consiguió posteriormente dejar atrás aquellos cuestionamientos. En enero de 2004 nació Ingrid Alexandra, quien ocupa el siguiente lugar en el orden de sucesión al trono, y en diciembre de 2005 nació Sverre Magnus.
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Sin embargo, los problemas volvieron a rodear a la familia real. La princesa Marta Luisa, hermana mayor de Haakon, fue cuestionada por aprovechar su título con fines comerciales y, después del suicidio de su exmarido, el escritor Ari Behn, en 2019, volvió a generar controversia al casarse en 2024 con el estadounidense Durek Verrett, un autoproclamado “chamán de sexta generación” al que sus detractores califican de “charlatán”.
En el caso de Mette-Marit, además, la salud se convirtió en otra preocupación. La nueva reina padece una forma inusual de fibrosis pulmonar, una enfermedad grave que dificulta la respiración y que la llevó a suspender numerosos compromisos durante los últimos años. En junio se sometió a un trasplante exitoso de pulmones.
A las dificultades familiares y de salud se sumó uno de los episodios que más ha afectado la imagen de la monarquía noruega. A comienzos de este año, la prensa local publicó correos entre Mette-Marit y Jeffrey Epstein, fallecido en 2019, que mostraban que ambos habían mantenido una relación durante varios años.
En 2012, cuatro años después de que Epstein fuera condenado en Estados Unidos por solicitar los servicios sexuales de una menor, el financiero le escribió a Mette-Marit que estaba en París “en busca de una esposa”. La entonces princesa respondió que la capital francesa “es buena para el adulterio”, pero que “las escandinavas son mejores mujeres”.
Un año después, en 2013, Mette-Marit se alojó durante cuatro días en el domicilio de Epstein en Florida. Posteriormente pidió disculpas y calificó el vínculo como “un error de juicio”. También afirmó que fue “manipulada y engañada” por el financiero y sostuvo que rompió la relación con él en 2014.
El fallecido rey Harald salió entonces en defensa de su nuera. “Ella no hizo nada ilegal”, dijo. Haakon también se refirió al episodio durante una entrevista televisada junto con su esposa en marzo de 2026. “Cuando uno se casa, lo hace para lo mejor y lo peor”, abundó el entonces príncipe heredero.
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Pese a esas explicaciones, el caso tuvo consecuencias en la percepción pública de Mette-Marit. Según varios sondeos, una mayoría de noruegos considera que no debería ser reina, una situación que representa un golpe para el Palacio Real.
La controversia coincide con el proceso judicial de su hijo Marius Borg Høiby. El joven fue condenado en junio a cuatro años de cárcel por dos violaciones, una de ellas cometida en 2018 en la residencia oficial de su madre y del príncipe heredero, además de otros 32 cargos.
En contraste con la situación de Mette-Marit, Haakon mantiene un nivel importante de respaldo entre los noruegos. El último sondeo disponible, realizado en marzo, mostró que ocho de cada diez consideraban que sería un buen rey. (E)


