La llamada de Cara, la australiana dada por desaparecida que escapa a pie del caos entre Tíbet y Nepal

La llamada de Cara, la australiana dada por desaparecida que escapa a pie del caos entre Tíbet y Nepal

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En el corazón de esta catástrofe sin precedentes, Cara Severino, una australiana de 26 años de edad, perdió el contacto con su familia tras la riada del miércoles en el Tíbet y Nepal. Estaba haciendo senderismo en Langtang Trek, una ruta ubicada a unos 20 kilómetros del paso fronterizo que quedó anegado al instante tras el desprendimiento del glaciar. Hasta el viernes, la joven integraba la lista de 39 desaparecidos australianos en el desastre.

Con el paso de las horas, sus familiares se temían lo peor. Su teléfono no daba señal y la impotencia de estar a miles de kilómetros de distancia generaba una angustia indescriptible en sus padres. Sus llamadas fueron algunas de las más de 400 que el Ministerio de Exteriores australiano había recibido durante las 72 horas posteriores al evento. Pocas respuestas podían darles más allá de las manidas "estamos trabajando en ello". El caos sobre el terreno convirtió a Cara en una trágica cifra entre las más de 2.400 personas perdidas entre el lodo y los escombros entre Nepal y Tíbet. Una extranjera más del total de alrededor de 800 sobre los que no se tienen noticias, incluidos tres españoles. Hasta que sonó el teléfono. Hay además ya 626 muertos.

Al otro lado de la línea estaba Cara. Había logrado llegar a Gosainkunda, un pueblo en las entrañas del Himalaya que tiene cerca de 8.000 habitantes, con la ayuda de unos senderistas nepalíes. Por suerte, el torrente no la alcanzó. Tras dar señales de vida, continuaría su travesía a pie hacia Katmandú, a unos 68 kilómetros en descenso y sin posibilidad de acceso a carreteras.

"Esperamos con gran interés más información sobre su regreso a salvo. Damos gracias a Dios de que haya podido establecer este breve contacto con nosotros", han declarado sus padres en un comunicado.

La australiana, Cara Severino, encontrada con vida en Nepal.

La australiana, Cara Severino, encontrada con vida en Nepal.

Las autoridades australianas se han puesto manos a la obra para intentar encontrarla, aunque la búsqueda no depende de ellos. El portavoz del Ministerio de Exteriores nepalí, Lok Bahadur Chhetri, rechazó el viernes todos los ofrecimientos de ayuda por parte de las 34 naciones que tienen ciudadanos ilocalizables. Entre ellos, tres ciudadanos españoles que figuraban entre los desaparecidos y de los cuales ya ha sido localizado uno según la Junta de Turismo de Nepal (NTB). De hecho, a última hora de ayer, un equipo de respuesta rápida procedente de Corea del Sur aún tenía a sus efectivos parados en Katmandú.

Sobre el terreno, 15.000 policías, militares y rescatistas en Nepal, y 500 efectivos en el Tíbet que están trabajando en unas condiciones muy complicadas. Apenas hay infraestructuras y el acceso se lleva a cabo a pie o por helicóptero. La lluvia es intermitente y, además, se han formado dos lagos, uno en el lado de China, cerca del lugar en el que se desprendió el glaciar, y otro río abajo, en territorio nepalí. Ambos corren el riesgo de desbordarse por completo por la acumulación de agua. Desde la Embajada de China en Nepal afirmaron que las labores de rescate han llegado a una "fase crítica", precisamente por esta razón.

"El lago formado por el deslizamiento de tierras presenta actualmente un nivel de agua elevado y ha comenzado a desbordarse, lo que conlleva el riesgo de una rotura mayor", señaló el comunicado de la embajada. "La situación se encuentra actualmente en una fase crítica para las operaciones de rescate y respuesta de emergencia, tanto en Nepal como en China".

Tanto es así que durante la mañana de ayer se suspendieron las labores de búsqueda y rescate temporalmente cuando las autoridades chinas y nepalíes detectaron que los cauces bloqueados estaban desprendiendo agua. Una vez reanudadas, llegaron algunas buenas nuevas. Como el rescate por parte del Ejército nepalí de unos 350 trabajadores atrapados en un túnel hidroeléctrico en construcción, donde aún trabajan para evacuar a otras cien, o el joven que sobrevivió agarrado a un árbol de mango mientras la corriente le trasladó varios kilómetros río abajo, o los 400 ciudadanos indios de los que se temía lo peor y han aparecido vivos.

La gente corre hacia un helicóptero del Ejército de Nepal durante una operación de rescate tras las crecidas repentinas, en Hatigauda.

La gente corre hacia un helicóptero del Ejército de Nepal durante una operación de rescate tras las crecidas repentinas, en Hatigauda.Narendra ShresthaEfe

Y entre los atisbos de esperanza, el horror de los que han corrido peor suerte. Aguas abajo del río Bhotekoshi siguen apareciendo los cuerpos sin vida que se ha llevado la riada y las autoridades se encuentran con otro desafío: encontrar dónde llevarlos para identificarlos. Las morgues de los distritos centrales y sureños de Nuwakot, Dhading y Nawalparasi están repletas y algunos cuerpos han sido trasladados a otros lugares. Este problema se extiende por diferentes puntos y las autoridades están utilizando crematorios eléctricos para poder hacer frente a la cantidad de cadáveres que arrastra el lodo.

La devastación en las zonas afectadas es total y los supervivientes también se enfrentan a las pérdidas materiales y al riesgo de enfermedades. El portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tarik Jasarevic ha advertido que tras este desastre, el desplazamiento de personas, el hacinamiento y las carencias de los servicios de agua y saneamiento "pueden aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas, incluidas la diarrea y las afecciones respiratorias", sostuvo.

Para aliviar las consecuencias de la catástrofe, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado una ayuda de dos millones de euros a Nepal para "ayuda humanitaria inmediata" que contribuya a "brindar asistencia vital a las familias y comunidades más afectadas".