21 gobiernos seccionales no han presentado planes de acción ante el fenómeno del Niño

21 gobiernos seccionales no han presentado planes de acción ante el fenómeno del Niño

La preparación ante un eventual fenómeno del Niño de fuerte intensidad implica reducir sus efectos sobre la economía, sobre todo, en materia de infraestructura, sistemas de agua y saneamiento, producción y cadenas de abastecimiento.

Estos puntos fueron analizados durante el evento “Perspectivas público-privadas ante el fenómeno del Niño”, en el que autoridades y expertos de Ecuador, Brasil, Panamá y Argentina compartieron experiencias y medidas de prevención que se han ejecutado en sus localidades en respuesta a eventos climáticos.

La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, señaló que el país debe prepararse ante un escenario que podría generar afectaciones en distintos sectores.

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“La posible llegada del fenómeno del Niño que se pronostica como muy fuerte nos trae al presente las desgarradoras escenas que vivimos en 1997 y nos coloca a todos ante la obligación de cooperar”, dijo.

Morillo sostuvo que la preparación debe realizarse antes de que ocurran las emergencias.

“Debemos estar preparados, debemos tener la claridad de que gobernar no consiste en aparecer cuando el agua ya entró en las casas, cuando una carretera quedó destruida o cuando una familia perdió aquello que construyó durante años. Gobernar es anticiparse”, afirmó.

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La ministra recordó que 246 gobiernos autónomos descentralizados, entre provinciales y cantonales, fueron convocados a presentar sus planes de prevención y preparación frente al Niño. Y “lamentablemente solo algunos lo han hecho”. Comentó que aproximadamente 90 alcaldes no han entregado la documentación.

“Hay como el 70 %, 75 % que entregó recién estos días el plan y se están revisando”, agregó Morillo, quien remarcó que entre las localidades que pueden afectarse con el Niño están las de la Costa, como Manabí, Guayas, Santo Domingo, El Oro, Los Ríos.

La titular de la cartera de Gobierno pidió que la preparación frente al fenómeno no se convierta en una disputa política.

Añadió que la preparación requiere la participación de gobiernos locales, técnicos, empresarios, universidades, organizaciones sociales y ciudadanos.

“No podemos impedir que llueva, no podemos controlar el océano ni decidir la intensidad de un fenómeno natural, pero lo que sí podemos hacer es decidir cómo encuentra al Ecuador ese fenómeno del Niño. Puede encontrarnos improvisados, divididos o reaccionando al momento, o puede encontrarnos informados, preparados y trabajando juntos”, dijo.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos señaló que de los 90 que habían incumplido hasta junio -cuando se debían entregar los planes- se redujo la cifra a 21 hasta el 28 de agosto. Son dos gobiernos provinciales y 19 cantonales son los que están pendientes de la documentación,

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Por su parte, Carolina Lozano, titular de la Secretaría, señaló que la preparación debe centrarse en la prevención y en la coordinación entre las distintas autoridades.

Lozano indicó que se han emitido lineamientos para los gobiernos autónomos descentralizados y que técnicos de la Secretaría han acompañado la revisión de los planes en territorio. Con anterioridad, la titular de la Secretaria indicó que en este mes se realizarían las inspecciones en cada una de las localidades.

“Los efectos de un fenómeno de esta naturaleza se sienten desde el territorio, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, en la infraestructura, en los sistemas de agua y saneamiento, en la producción, en los servicios esenciales, pero sobre todo en la vida cotidiana de las personas”, señaló.

Experiencias de Panamá y Argentina

El consultor panameño Juan Antonio Ducruet, exdirector del Instituto de Acueductos y Alcantarillados de Panamá, sostuvo que la preparación debe contemplar las acciones que se realizan antes, durante y después de un evento climático.

Ducruet señaló como elementos prioritarios la infraestructura, el ordenamiento territorial y los sistemas de alerta temprana.

También consideró necesaria la coordinación entre el Gobierno central y los gobiernos locales. “Es coordinación, fuerza de tarea conjunta para enfrentar lo que viene, pero sobre todo planificación al futuro para mitigar lo que viene más adelante”, sostuvo.

Ducruet agregó que la preparación no depende únicamente de grandes obras: “Hay muchas acciones, acciones desde pequeñas intervenciones, como políticas públicas que se pueden implementar, el uso racional del agua a través de las empresas que manejan esto, hasta grandes infraestructuras como colectoras, mantenimiento para todo lo que es la infraestructura de alcantarillado”.

Desde Argentina, Darío Boscarol, vicepresidente de Aguas Santafesinas, relató la experiencia de la ciudad de Santa Fe (Argentina) frente a anteriores eventos climáticos.

Citó que Santa Fe lidió con efectos del fenómeno del Niño anterior, entre 2003 y 2007, donde un tercio de la ciudad estuvo bajo agua con 70.000 evacuados y al menos 130.000 afectados.

Según Boscarol, después de esos eventos se modificó el enfoque sobre la preparación: se implementó un protocolo de riesgo con obras hídricas y mantenimiento continuo de las redes.

En esa línea recalcó que una de las principales medidas consiste en cambiar la forma de entender la inversión pública.

“Hay que pensar diferente, hay que pensar que la inversión en prevención es un ahorro en futuro para mitigar situaciones de catástrofe”, dijo.

Ante la proximidad de los meses de mayor riesgo, Boscarol indicó que todavía pueden ejecutarse acciones de mantenimiento.

“De mínima limpiar los conductos cloacales, limpiar los conductos pluviales, tener las cámaras de registros limpias, tener un protocolo de acción”, dijo.

También mencionó medidas relacionadas con el manejo de residuos y la limpieza de los sistemas de drenaje.

“Mínimas acciones que sí se pueden hacer y se pueden corregir y acciones de mantenimiento para llegar a enfrentar al fenómeno del Niño en mejores condiciones”, sostuvo.

El Niño y el periodo de mayor riesgo

El fenómeno del Niño es un evento climático natural asociado al aumento anómalo de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial y a cambios en los patrones de lluvias y vientos. Sus efectos pueden generar inundaciones y sequías y afectar sectores como la agricultura, la pesca y la generación hidroeléctrica.

En Ecuador, el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) reportó un fortalecimiento del evento. La región Niño 1+2, frente a las costas de Ecuador y Perú, registra una anomalía de temperatura de alrededor de 4 °C. El Erfen ha señalado que el calentamiento del océano, por sí solo no permite determinar la cantidad de lluvia que recibirá el país.

A escala internacional, la NOAA estima en más del 90 % la probabilidad de que el Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último tramo de 2026 y el invierno 2026-2027 del hemisferio norte.

En Ecuador, la alerta naranja por el Niño está vigente desde el 21 de julio en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias. Las autoridades mantienen especial atención sobre el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y marzo de 2027. (I)