ICE llevará a la calle un guante probado en las cárceles
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) publicó esta semana una convocatoria para comprar guantes capaces de aplicar descargas eléctricas al personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), de acuerdo con medios estadounidenses. El equipo se utiliza actualmente en cárceles y durante el traslado de presos.
El dispositivo, llamado G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter; en español Emisor de Voltaje Generado de Baja Intensidad), es fabricado por Compliant Technologies, una empresa de Kentucky.
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Físicamente simula ser un guante táctico estándar, pero integra un mecanismo de choque eléctrico controlado por un botón. Para ser efectivo, necesita hacer contacto con la piel, provocando una respuesta de dolor y la interrupción transitoria de los movimientos.
La empresa lo presenta como una herramienta para controlar a una persona sin recurrir de inmediato a un arma de fuego y como un dispositivo para “distraer y reducir la confrontación”, descripción retomada por el DHS.
El modelo que pretende adquirir el ICE entrega entre 324 y 362 voltios, con un máximo de diseño de 380, según el fabricante. Cada pulso dura poco más de 100 microsegundos y se repite 30 veces por segundo. El voltaje supera al de un enchufe doméstico en Estados Unidos, de 120 voltios, pero es inferior al de un taser convencional, que puede alcanzar decenas de miles de voltios.
Creado para prisiones
La empresa documenta su uso para controlar a internos que intentan hacerse daño, amenazan a custodios o se resisten a ser trasladados. También contempla su empleo contra detenidos que se niegan a subir a una patrulla.
Críticos de la posible compra señalan que se trata de una herramienta diseñada para espacios cerrados y situaciones en las que el agente ya mantiene contacto físico con la persona.
El contrato tendría un valor máximo de 20 millones de dólares y sería otorgado directamente, sin concurso entre proveedores. Permanecer en Estados Unidos sin una situación migratoria regular es una infracción administrativa, no un delito. Jenn Rolnick Borchetta, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), cuestionó por qué sería necesario provocar dolor para hacer cumplir una norma que no constituye un delito.“El ICE ha pasado el último año demostrando a este país que recurre a la fuerza con demasiada rapidez”, declaró a Associated Press.
Más armas, menos cámaras
La convocatoria llega después de un aumento de 700% en el gasto del ICE en armas ligeras y municiones desde enero de 2025, según datos federales. Ese año, una ley presupuestal impulsada por Donald Trump asignó 75 mil millones de dólares a la dependencia durante cuatro años.
El equipamiento con cámaras corporales avanzó mucho más lentamente. En marzo, menos de una cuarta parte de los agentes del ICE portaba una.
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Apenas el mes pasado, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo y el colombiano Johan Sebastián Durán murieron por disparos de agentes migratorios dentro de sus vehículos. Ninguno de los oficiales involucrados llevaba cámara corporal.
El modelo que el ICE pretende adquirir sí incluye una función para grabar durante su uso, aunque la convocatoria no precisa cuánto tiempo se conservarían las imágenes ni quién podría consultarlas.
El guante podría ser una alternativa al arma de fuego durante un forcejeo, pero su funcionamiento limita esa posibilidad, ya que el agente debe sujetar físicamente a la persona para activar la descarga. En los casos registrados dentro de vehículos, los agentes dispararon desde el exterior, a distancia, por lo que un dispositivo de este tipo no habría podido utilizarse.