El eclipse y los tiranos
Esta semana que termina asistimos aquí, en España, al gran espectáculo que representa un eclipse total.
Lo que vimos fue inefable. Un pequeño astro que se confunde con el Sol en una comunión perfecta. El momento exacto en el que hubo esa yuxtaposición se dejó entrever un anillo incandescente que refulgía alrededor de esa unión.
El ser humano ha conseguido a lo largo de muchos siglos saber exactamente cuándo se producen los eclipses, si van a ser totales o parciales, si van a ser lunares o solares. De hecho, tendremos el próximo año uno también total y para el 2028 otro más. Regalos que uno tiene y que siempre hay que agradecer.
Lo que no entiendo es si podemos saber con precisión de joyero esta maravilla que tantos siglos ha costado descifrar, cómo es posible que, sin embargo, no podamos saber cuándo toman los aviones algunos de los tiranos que todavía recorren el mundo. No son muchos, pero hacen mucho ruido.
¿Por qué no sabemos cuándo salen de sus respectivos países para poder apresarlos? Y hay nombres y apellidos. Benjamín Netanyahu, Daniel Ortega, Díaz-Canel y un pequeño etcétera. Lo digo porque sobre ellos pesan delitos de lesa humanidad y nadie ha pagado.
La Corte Penal Internacional de La Haya nació precisamente para juzgar a todos estos personajes. Pasan los años y son pocos, muy pocos, los que han dado con sus huesos en La Haya.
¿A qué estamos esperando? ¿Por qué es tan fácil pronosticar un eclipse y, sin embargo, es tan difícil detener a estos tiranos? ¿O es tal vez que no nos interesa? Estamos bien entrado el siglo XXI y hoy deberíamos estar por encima de todas estas cosas. Deberían ser detenidos, juzgados y condenados. Es muy fácil predecir un eclipse, pero tremendamente difícil detener a estos personajes. ¿En qué fallamos?
@pelaez_alberto