Despertares convierte las ideas en realidad

Despertares convierte las ideas en realidad

Cuando concluya la edición 12 de Despertares, el trabajo para la siguiente comenzará apenas un mes después. La gala que reunirá este sábado en el Auditorio Nacional a artistas provenientes de 15 lugares del mundo, más de la mitad de ellos por primera vez en México, es resultado de casi un año de planeación, negociaciones y decisiones para hacer coincidir agendas, derechos, recursos y necesidades técnicas.

“Desde producción ejecutiva empiezo a construir la estructura de la nueva edición, a definir presupuestos, calendarios y la estrategia de colaboración con nuestros principales aliados. Son decisiones que se toman con muchos meses de anticipación y que permiten que todo lo demás pueda empezar a suceder”, explica Emilia Hernández, productora ejecutiva de Despertares y directora general de Soul Arts Productions.

Mientras el bailarín Isaac Hernández construye el programa desde la dirección artística, ella debe encontrar la forma de convertirlo en una producción posible. Algunas piezas se gestionan durante años; otras están contempladas desde el inicio y algunas más aparecen como oportunidades durante el proceso. A partir de ahí, todo debe alinearse.

“Empieza un proceso muy complejo en el que intervienen la disponibilidad de los artistas, los derechos de las obras, los viajes internacionales, las necesidades técnicas y de producción de cada pieza y, por supuesto, el presupuesto. Todo tiene que alinearse para que el programa pueda convertirse en una realidad”, señala.

Uno de los mayores logros de esta edición será la presentación de Approach 17. Opening. The unreachable suspension point, de Yoann Bourgeois Art Company, interpretada por Olivier Mathieu. La pieza, que requiere una estructura con escalera y trampolín construida en México bajo las indicaciones de la compañía francesa, fue buscada durante varios años. “Conseguirlo representa un gran sueño cumplido y representa muy bien uno de los propósitos de Despertares: presentar en México lo que se está viendo alrededor del mundo y que todavía no se ha visto en nuestro país”, afirma Hernández.

Su llegada no sólo ha requerido negociaciones internacionales, sino una ejecución precisa y prácticamente sin margen de error. Para Hernández, asumir esas exigencias forma parte de la responsabilidad de trabajar con artistas y compañías de reconocimiento mundial.

“Como casa productora que produce Despertares, en Soul Arts Productions tenemos que estar a la altura de las exigencias que conlleva poder presentar a artistas como ellos y su trabajo en México”, dice. Y agrega: “Conseguir algo en lo que hemos trabajado durante varios años significa también cumplir uno de los propósitos de Despertares: contribuir al posicionamiento de diferentes expresiones de la danza y de las industrias creativas en el país”.

Foto: Nico Corbel

La complejidad no está únicamente en trasladar a los artistas, pues cada participación implica derechos coreográficos, iluminación, vestuario, envíos internacionales, aduanas, impuestos y necesidades específicas sobre el escenario. También se debe determinar si una escenografía puede construirse en el país o debe trasladarse desde el extranjero, cuánto tiempo requerirá su montaje y qué recursos hacen falta para realizarlo.

“Mi responsabilidad es tomar esa visión, encontrar la manera de hacerla posible y materializar esa idea. Y ahí empieza una conversación muy concreta. Tengo que determinar cuál es la inversión que se requiere para presentar a un determinado artista, qué necesita cada pieza coreográfica y qué implica en costos”, ataja.

Las negociaciones con los artistas, las compañías y sus representantes pueden prolongarse durante meses. No se limitan al aspecto económico, la producción también debe mostrarles la relevancia de participar en Despertares y garantizar que su trabajo será presentado en las condiciones técnicas y artísticas que requiere.

“Parte de nuestro trabajo es mostrarles lo que estamos construyendo en México, la relevancia que su participación puede tener dentro del espectáculo y el enorme aprecio que su talento tendrá al llegar al país. Al mismo tiempo, tenemos la responsabilidad de darles la certeza de que vamos a cumplir con todos los requerimientos técnicos y artísticos que necesitan para presentar su trabajo con los estándares que exige”, apunta.

En una misma función convivirán ballet clásico, danza contemporánea, tap y propuestas visuales con requerimientos completamente distintos. La producción debe calcular cuánto tiempo tiene para transformar el escenario, resolver los cambios de iluminación, piso o escenografía y evitar que las transiciones rompan el ritmo de la gala.

“A veces eso implica modificar un orden, encontrar otra solución escénica o resolver en segundos un cambio que técnicamente podría tomar varios minutos. Hay muchísimo trabajo detrás para que el público simplemente vea una pieza terminar y la siguiente empezar”, añade Hernández.

Parte de ese trabajo podrá ser conocido este año por ocho jóvenes provenientes de cinco estados del país, seleccionados mediante el Creative Fellowship. Durante varios días se integrarán a las áreas de escenario, stage management, audiovisual, fotografía, construcción de escenografía y producción ejecutiva. “Hay más de 20 distintas profesiones detrás de un espectáculo como Despertares. Hay productores, especialistas en audiovisual y comunicación, fotógrafos, diseñadores, arquitectos, escenógrafos, diseñadores industriales, diseñadores de iluminación, ingenieros de sonido, stage managers, software developers y profesionales de muchas otras disciplinas que hacen posible que una producción de este nivel suceda”, enumera.

El propósito, añade, es permitir que quienes buscan desarrollarse en las industrias creativas conozcan directamente los tiempos, responsabilidades y problemas que implica una producción de gran formato. “Me gustaría que conocieran la disciplina, el rigor y la capacidad de reacción que exige este trabajo, pero también la consistencia, la excelencia y los estándares que requiere”, afirma.

Durante más de una década, Emilia e Isaac Hernández también han aprendido a conciliar las posibilidades de producción con la ambición artística. Ella debe cuidar la viabilidad del proyecto y él, su dirección artística. Cuando una propuesta parece imposible por razones de presupuesto, tiempo o logística, buscan identificar aquello que resulta esencial y encontrar otra solución.

“Hemos aprendido a no interpretar ese primer ‘no es posible así’ como un ‘no’. Yo intento entender qué es esencial para él dentro de una propuesta y él entiende cuáles son los límites reales con los que estoy trabajando. A partir de ahí buscamos una solución y, por fortuna, la encontramos”, comparte.

Ser hermanos, dice, les permite discutir las decisiones con franqueza y saber que ambos trabajan para alcanzar un mismo resultado. Ese momento llega cuando los contratos, presupuestos, planos, vuelos, horarios y ensayos dejan de ser elementos separados. “Hay un momento muy particular en el que todo eso deja de ser una serie de documentos y problemas por resolver y se convierte finalmente en un espectáculo. Ese momento, cuando ves a todos estos artistas que llegaron desde lugares tan distintos del mundo coincidir durante una sola noche en el escenario del Auditorio Nacional, es muy emocionante para mí”.

Por Alida Piñón

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