Con miras a la participación económica de las mexicanas
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la autonomía económica como la capacidad de generar ingresos propios y suficientes para tomar decisiones en libertad.
México es uno de los países donde la conversación se centra en lograr esa independencia y autosuficiencia, por lo que los últimos años han traído una gran concentración de datos respecto a la participación de las mexicanas en la economía, cifras con las que Fernanda García, directora de sociedad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ha podido trabajar y generar una expectativa.
En entrevista para Mente Mujer, la directora habló sobre los análisis creados a través de las comparativas de 100 años atrás para la actualidad y el rol que ahora desempeñan las mujeres: posponen el matrimonio hacia una edad más madura, de siete hijos ahora tienen menos de dos y continúan formándose en sus estudios en lugar de quedarse en el hogar, por lo que el sector femenino se gradúa en mayor proporción que los hombres en todos los niveles, desde preescolar hasta la universidad.
A pesar de acrecentar ciertos números, el mayor reto persiste en la participación económica: “Hace 100 años solo 6 por ciento de las mujeres tenían un empleo. Hoy en día ese dato aumentó al 46 por ciento, pero aún es lejano del 75 por ciento de ocupación que representan los hombres, más si se trata de una cifra que en los últimos 20 años se ha mantenido estancada y sin avances. La mayoría de las mujeres en ese porcentaje se encuentra en el sector informal de la empleabilidad por el tema de acceso a los cuidados”, aseveró García.
Respecto a quienes tienen un impacto en la economía del país, una de cada cuatro mujeres decide emprender, representando una cuarta parte del mercado laboral femenino, lo cual también quiere decir que “las mujeres no están encontrando esa compatibilidad entre un empleo formal de calidad y la responsabilidad de los cuidados”, señaló la directora.
“Estas condiciones orillan a que más del 80% de las emprendedoras en el país trabajen en la informalidad, a pesar de que tengan su propio negocio o de que accedan a microcréditos con valores que no van más allá de los 30 mil pesos”, añadió, además de mencionar la problemática de las mujeres en el país que no estudian ni participan en el mercado laboral, pues según cifras del Banco Mundial, una de cada cuatro mujeres jóvenes mexicanas se encuentran en esta situación.
Dejando de lado los retos para incentivar la participación económica de las mujeres en México, Fernanda García también habló sobre las mejoras y objetivos prácticos que se pueden poner en la mesa para reducir el estancamiento y hallar un avance significativo:
“Debemos tomar decisiones de política pública y empresarial para que esta realidad cambie, comenzando por la redistribución de los cuidados, llevar esto a la práctica porque ya existe un marco legislativo. Esto se refleja en licencias de paternidad compartidas, en extender los esquemas de cuidado más allá de las mujeres. Esquemas escalonados que no sean tan rígidos y permitan regresos permisivos después de la maternidad y diseñar estrategias para retener el talento de las mujeres en las empresas.
Además, es de suma importancia incentivar a las niñas a tomar el camino de las carreras STEM en el futuro, pues en la actualidad se concentran en el sector masculino y ellas se quedan en aquellas donde persiste la marginalidad económica”, finalizó haciendo referencia a las profesiones relacionadas con la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.
CLAVES EN EL SECTOR ECONÓMICO
- Entre 54.8% y 55.9% de la población ocupada femenina en México trabaja en la informalidad.
- México está entre los países de la OCDE con menor participación laboral femenina.
- Realizan el 73% del trabajo no remunerado del hogar.
- Las mujeres en el país ganan 86 pesos por cada 100 que ganan los hombres.
- 25% de las mexicanas no generan ingresos propios y depende de los de alguien más.
PAL