Carlos III sale al rescate de su hermano Andrés: pagará de su bolsillo los 1,8 millones de euros pendientes por las reformas de su mansión
El príncipe Andrés -o Andrés Mountbatten-Windsor para la Corona británica- ha regresado al centro de la polémica mediática convencido de sus opciones para limpiar su imagen pública en torno a la investigación que hay abierta en torno a él y por la que fue detenido el pasado febrero, que es todo lo relativo a si compartió información confidencial con su amigo Jeffrey Epstein. Apenas unos días después de que el Palacio de Buckingham dejara claro que el rey Carlos III no destinaría un solo penique de sus fondos a financiar las batallas legales de su hermano contra la policía y las resoluciones judiciales, ha trascendido una millonaria factura que el rey Carlos III sí ha tenido que asumir de su bolsillo privado para saldar las cuentas pendientes de su hermano.
La semana pasada terminó con la noticia de que el príncipe Andrés recibiría una indeminación de más 360.000 euros al ser desalojado del Royal Lodge después de que se rescindiera oficialmente el contrato de arrendamiento de su antigua residencia real. Sin embargo, esa información no estaba completa ya que ese dinero finalmente se descontó de la factura que él mismo debía por los graves desperfectos y el alarmante estado de abandono en el que tenía la mansión de 30 habitaciones en la que vivía.
Su indemnización fue devorada por el coste de las reparaciones
La BBC explica que la penalización impuesta por los peritos del Crown Estate al príncipe Andrés ascendía inicialmente a 1,8 millones de libras (1,77 millones de euros) debido a problemas severos de humedad y mantenimiento, una suma que se redujo tras restarle unos 302.000 libras (alrededor de 360.000 euros). Esa es la suma que le correspondía legalmente a Andrés como indemnización por la cancelación anticipada del contrato de arrendamiento a 75 años que firmó en 2003. Es decir, el príncipe Andrés no ha recibido nada porque el pago que le pertenecía es devorado por el coste de las reparaciones que se estiman necesarias en una de las residencias reales emblemáticas de los Windsor, todo un símbolo de estatus y en la que vivió, antes que él, la Reina Madre.
Tal y como recoge la BBC, ha sido el rey Carlos III el que ha asumido la deuda de su hermano de esos casi 1,8 millones de euros que exigía el Crown Estate y lo ha hecho, según todos los medios británicos, con su propio dinero o, como ellos lo llaman, su "bolsillo privado". Llegados a este punto, hay que recordar que tanto Carlos III como el príncipe Guillermo tienen tres vías de financiación: una pública y dos privadas. El rey y su familia reciben una Subvención Soberana por el trabajo que realizan para el Estado, ese es el dinero público y por tanto esta sujeto a fiscalización y control; y, por otro lado, el dinero privado que reciben de los ducados de Lancaster y Cornualles y, la tercera vía, los ingresos privados de inversiones y patrimonio heredado, que no se hacen públicos.
¿Por qué la deuda del expríncipe Andrés era un problema para todos?
Para entender el trasfondo de esta jugada, es clave comprender cómo funciona el Crown Estate. Aunque formalmente pertenece al monarca reinante, es un imperio inmobiliario y patrimonial público gestionado por un consejo independiente. Por ley, todos los beneficios del Crown Estate se entregan al Tesoro británico (la Hacienda pública), y a cambio, el Gobierno devuelve al monarca un porcentaje de esas ganancias (la Sovereign Grant) para mantener la monarquía. Así que un agujero en las cuentas del Crown Estate es un problema para todos.
Por tanto, pagando esta deuda, Carlos III no solo ha rescatado al príncipe Andrés, también se ha rescatado a sí mismo y a todo su sistema, ya que era la única forma de proteger las arcas públicas, mantener el valor del patrimonio real y, sobre todo, proteger su imagen y la de la institución. Al usar su dinero privado ha convertido un problema público en una cuestión casi doméstica, dejando al Crown Estate con las cuentas saneadas y evitando cualquier debate sobre el agujero económico que deja el príncipe Andrés.
Una información que se ha hecho pública ahora porque aunque Andrés Mountbatten-Windsor abandonó su residencia de Royal Lodge el pasado febrero, en medio de una avalancha de revelaciones sobre sus vínculos con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, que él siempre ha negado haber cometido delito alguno en relación con Epstein, no ha sido hasta ahora cuando se ha rescindido el contrato oficialmente. Desde su mudanza, el expríncipe Andrés vive en una residencia en Sandringham, también dentro de terrenos reales y, de nuevo, es su hermano Carlos III el que corre con los gastos de manutención y alojamiento, de nuevo, con su dinero privado.




