Vicente Wong: ‘Tenemos que aprender a vender las historias por las cuales somos buenos’
Vicente Wong Naranjo, economista y miembro del directorio de Favorita Fruit Company, tiene cuatro décadas de trayectoria empresarial vinculadas al sector agroindustrial y exportador ecuatoriano. El grupo familiar reúne empresas como Reybanpac, Fertisa y Reylácteos y genera alrededor de 8.500 plazas de trabajo, con una importante presencia en las zonas rurales del país. Wong también ha participado en directorios de asociaciones y cámaras de comercio.
Una de las principales empresas del grupo es Reybanpac, mayor productor y segundo exportador de banano prémium de Ecuador. Su marca Favorita llega a los cinco continentes. En 2025, la compañía exportó 31,1 millones de cajas de banano a 31 destinos, principalmente Europa, Rusia, Medio Oriente y Asia.
[embedded content]
Desde esa experiencia, Wong analiza en una entrevista con REFERENTES, segmento de EL UNIVERSO, el momento que atraviesa la empresa privada ecuatoriana, los desafíos de competir en mercados internacionales, la inversión, el empleo, la sostenibilidad y las condiciones que necesita Ecuador para atraer capital. También reflexiona sobre el papel de los empresarios en la construcción del país y sobre la importancia de la información y los medios de comunicación en la generación de confianza.
¿Cómo describe el momento que vive hoy el grupo y qué ha cambiado respecto de años anteriores?
El reto de la empresa familiar es que está en un continuo cambio, especialmente en los mercados que vemos que se están transformando día a día. Uno de los grandes retos que tenemos es cómo hacer que lo que sirvió durante todos estos años se pueda realmente utilizar para proyectarlo hacia el futuro y seguir siendo competitivos. Creo que ese es uno de los mayores retos: seguir invirtiendo en tecnología, infraestructura e investigación para lograr ser competitivos a largo plazo.
¿Cómo ve al sector y qué tan importante ha sido mantener la inversión en momentos de incertidumbre?
Más allá de las cifras, yo veo que es un sector muy dinámico, que está continuamente invirtiendo en tecnología y en investigación. Somos muy competitivos en el mercado internacional. Tener un producto posicionado en el mercado internacional significa que es un producto de calidad, que tiene trazabilidad y que es sostenible. Ese es el gran reto del empresario y especialmente del empresario que mira a largo plazo: estar en las buenas y en las malas, en momentos difíciles, de crisis. Gracias a la inversión y al trabajo planificado hemos logrado salir fortalecidos.
En los momentos de incertidumbre es cuando precisamente más hay que creer en lo que uno está haciendo y seguir invirtiendo, porque vienen los momentos buenos y es el momento de la cosecha. Hay que invertir en tecnología, infraestructura y, especialmente, en talento humano.
¿Cómo ha evolucionado el empleo dentro de la organización?
Hoy en el área rural es más complicado el tema de las migraciones del campo a la ciudad y hacia el exterior. Tenemos que buscar gente que quiera aprender, adaptarse y capacitarse. La responsabilidad del empresario es capacitar y desarrollar no solamente a los empleados, sino también a las comunidades, porque ellos hacen la empresa. Si tenemos gente capacitada y comprometida, seguro que la empresa va a tener un futuro promisorio en términos de eficiencia y productividad. Tener ese trabajo formal es muy importante, pero para lograrlo hay que ser competitivo.
¿Cómo ha cambiado el consumidor internacional y qué papel tiene la sostenibilidad?
Hoy tenemos un consumidor distinto al que teníamos antes. Antes competíamos por precio y por calidad. Hoy en día el consumidor quiere saber de dónde viene, quién lo hace, cuál es la contribución que tienes y cuál es la huella ambiental que dejas. El tema de la sostenibilidad es sumamente importante. El consumidor quiere saber qué contribuyes a la comunidad y al medio en el que estás, cómo lo cuidas.
Las empresas tienen que adaptarse a eso, porque ya no solamente compran producto: compran confianza, compran credibilidad y tienes que demostrarlo. Nosotros empezamos en los años 90 por un tema de conciencia, porque pensábamos que el tema social y ambiental era sumamente importante. El agua, la tierra y el aire son algo finito. Sabemos que no solamente hoy en día lo disfruta esta generación, sino que debe ser algo que debes dejar para las futuras generaciones para que la empresa pueda subsistir a largo plazo.
Después de los años 2000, este tema comenzó a tomar fuerza. Después de diez, quince... años, hemos visto que es una necesidad, inclusive para abrir mercados y posicionarse.
¿Cómo debe adaptarse Ecuador para seguir siendo competitivo en el mundo?
Los mercados siguen cambiando. Lo que ha dado resultado en los últimos 20 años no significa que vaya a ser mejor en el futuro. Muchos lo vienen haciendo y lo vienen haciendo bien también. Entonces van aprendiendo y lo van perfeccionando. Hay que seguir aprendiendo. Uno no puede quedarse pensando que lo que dio resultado en el pasado va a seguir funcionando en el futuro. La adaptación, anticiparse a los cambios y mirar las tendencias del consumidor son importantes para tomar decisiones.
¿Cómo se percibe a Ecuador desde fuera y qué necesita para atraer inversión?
Hay una imagen un poco contradictoria. Por el lado de las exportaciones y de nuestros productos estrella, nos ven como que Ecuador es número uno en muchos de estos productos o está en el top tres de los grandes productos de exportación.
Tenemos muchas cosas buenas que hemos hecho y por algo estamos posicionados en el mundo. Tenemos una capa empresarial que sabe competir en el mundo. Tenemos que saber comunicar las cosas buenas nuestras, aprender a vender nuestras historias, por las cuales somos buenos. Todo inversionista extranjero tiene que evaluar el riesgo, pero lo que más debe evaluar es la previsibilidad: seguridad en las reglas del juego, estabilidad en las regulaciones y una planificación a largo plazo.
Los cambios imprevistos son los que realmente molestan. Los inversionistas buscan confianza y saber qué es lo que va a pasar y cuáles son las cosas que deben cumplir. Lo que no puede cubrir el inversionista es lo que no sabe qué va a pasar con las decisiones políticas.
Eso es lo que tenemos que ajustar para atraer flujo de inversiones, como lo hacen Perú y Colombia.
¿Puede la sostenibilidad convertirse en una ventaja para Ecuador?
Yo creo que es fundamental. El tema de la sostenibilidad, en la medida en que se sepa administrar, puede ser una ventaja que podemos alargar en el tiempo. Definitivamente, si no somos guardianes de nuestros propios recursos, ¿quién lo va a hacer?
En la medida en que tengamos agua, buenos sueldos, podamos producir de manera eficiente, tengamos energía y buenas aperturas de mercado, podremos ser competitivos a largo plazo.
La sostenibilidad es algo sumamente importante. No es un tema ético solamente. Hoy en día, si no tienes sostenibilidad, no estás en muchos mercados. Ya es como tener un pasaporte para poder ingresar a muchos mercados prémium.
¿Qué papel debe jugar la empresa privada en el desarrollo del país?
El empresario, hoy en día, tiene que verse dentro del Ecuador como alguien que contribuya a construir un futuro mejor para el país. Creo que esto no es solamente un tema del gobierno de turno. Es un tema colectivo en el que los empresarios realmente tenemos que liderar esto.
Tenemos una responsabilidad con las personas que están contigo trabajando y con la comunidad que está alrededor. Tenemos que entrar a dialogar, buscar espacios de diálogo, influir y trabajar de manera conjunta entre el poder público y el privado. Tenemos que trabajar de la mano y comenzar a diseñar un país mejor. Tenemos que dejar de dedicarnos a la queja y dedicarnos a construir juntos.
¿Y qué papel juega la información en esa construcción de confianza?
La confianza con lo que se dice también en los medios de comunicación es sumamente importante, porque esas percepciones se crean en la mente y realmente ahí parte con todo lo que usted va sembrando con esa información.
Entonces, esa información tiene que ser veraz, tiene que ser una información con un propósito y tiene que ser confiable para que quienes lean eso tengan una dirección, tengan un camino hacia donde va este país, de manera constructiva, de manera positiva. Es muy importante la información que se traslada a la ciudadanía para tener un país mejor, positivo, que produce y crece.
¿Qué busca en un medio de comunicación y a quién tiene como referentes?
Tiene que ser un medio independiente que profundice y que dé información que realmente me ayude a saber por dónde van las cosas y las tendencias.
Eso es lo que busco: que sea independiente, serio, que contraste y que las fuentes sean confiables. Que no sea una información que viene solamente del boca a boca, sino que realmente haya sido contrastada.
Siempre los medios que han estado como referentes, como el caso de ustedes, EL UNIVERSO, y los otros medios de comunicación que se han mantenido en el tiempo, pienso que buscan la noticia, buscan contrastarla y buscan seriedad.
El próximo mes EL UNIVERSO cumplirá 105 años. ¿Qué anécdota o momento especial recuerda con nosotros?
Hay muchas, pero hay una que nos impactó tremendamente: ese momento en que tuvimos que encerrarnos y vivir la pandemia. Lo primero que pensamos fue cómo cumplir con las personas que teníamos al lado, nuestra gente, y luego cómo mantener la empresa y cumplir con nuestros clientes. Recibir información en esos momentos fue muy importante, para no solamente ver lo que estaba pasando, sino también para darnos ánimos de que definitivamente teníamos que hacer algo.
Finalmente, después de tantos años viendo cambiar el país y también su propia empresa, ¿qué le hace seguir apostando por Ecuador?
Hay muchas cosas por las cuales apostar por Ecuador. Número uno, la fe que tenemos nosotros como empresa, como familia, en Dios y en un país que nos ha dado tanto. Entonces, cuando tienes algo así, sentimos que nosotros tenemos que seguir contribuyendo con el país.
El país está en una transformación y pensamos que podemos contribuir para que esto sea realmente un cambio. Las transformaciones tienen que venir por las personas.
El trabajo que nosotros hacemos en la comunidad rural, que es quizás tres veces más pobre que el área urbana, creo que es relevante. Pienso que ahí el trabajo tiene que ser sacar adelante a esas comunidades, no solamente dándoles oportunidades, sino también contribuyendo a que sean mejores personas, a desarrollar a esas personas.
Esos son parte de nuestros anhelos y valores. Porque, al final del día, lo que hacemos es impactar y cambiar generaciones. (I)

