El estilo de Claudia Schiffer a los 56: sigue llevando los mismos vaqueros, conserva sus looks de los 90 y nunca sigue las tendencias

El estilo de Claudia Schiffer a los 56: sigue llevando los mismos vaqueros, conserva sus looks de los 90 y nunca sigue las tendencias

Claudia Schiffer cumple 56 años y pocas modelos pueden presumir de que buena parte de su armario tenga una segunda vida en la moda actual. La alemana, que fue descubierta a los 17 años en una discoteca de Düsseldorf cuando ni siquiera se planteaba ser modelo, se convirtió en una de las caras que definieron los años 90 y en musa de Karl Lagerfeld, Gianni Versace y algunos de los fotógrafos más importantes de aquella generación. Pero hay algo especialmente interesante en su relación con la ropa: Claudia no parece tener ninguna necesidad de estrenar constantemente. Conserva piezas de hace tres décadas, vuelve a llevarlas y las mezcla con prendas actuales. Incluso sus vaqueros Chanel de 1993 siguen formando parte de su armario.

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Claudia Schiffer con look en el campo.© @claudiaschiffer

El consejo de Karl Lagerfeld que sigue aplicando

Si hay una persona decisiva para entender a Claudia Schiffer, esa es Karl Lagerfeld. Ella misma ha contado que el diseñador fue quien la transformó de aquella joven alemana tímida en una supermodelo y que le enseñó algo que todavía considera fundamental: ser fiel a una misma.

No sigas el estilo de nadie” fue, en esencia, una de las lecciones que Schiffer recuerda de Lagerfeld. Paradójicamente, el hombre que la convirtió en una de las grandes imágenes de Chanel no quería que se disfrazara de Chanel todo el tiempo. Prefería verla con su propia ropa, mezclada o no con la de la maison, porque ahí estaba precisamente lo interesante.

Décadas después, esa idea parece seguir presente en su manera de vestir. Claudia Schiffer ha llegado a resumir su filosofía de una forma bastante poco solemne: el buen gusto está sobrevalorado; lo importante es la individualidad y la expresión personal.

Claudia Schiffer y Karl Lagerfeld en su desfile de alta costura de Chanel em 1992, París, Francia© Getty Images

Su primer uniforme no era el de una supermodelo

Antes de los grandes desfiles y las campañas millonarias, Claudia tenía un armario mucho más reconocible. Durante su adolescencia llevaba vaqueros de talle alto efecto stone-wash, sudaderas oversize de Fiorucci, sombra de ojos azul y mucha laca.

Es un detalle curioso porque ayuda a desmontar una idea muy extendida sobre las supermodelos: que nacieron ya perfectamente vestidas. Claudia Schiffer creció obsesionada con las revistas de moda de su madre y con su colección de prendas de Christian Dior y otros diseñadores parisinos, pero su propio estilo adolescente era completamente ochentero.

La moda llegó después y, con ella, una transformación radical. Su primer trabajo como modelo fue con Ellen von Unwerth en París cuando tenía 17 años. Las fotografías, tomadas con su propia ropa y en los alrededores del Centro Pompidou, terminaron llamando la atención de Paul Marciano y desembocaron en las campañas de Guess que la convertirían en una celebridad internacional.

Claudia Schiffer y Valentino© Getty Images

De los grandes diseñadores a los vaqueros de siempre

La paradoja de Claudia Schiffer es que después de llevar Chanel, Versace, Valentino, Alaïa o Dolce & Gabbana, su uniforme cotidiano terminó siendo mucho más sencillo.

Claudia Schiffer en el desfile Otoño/Invierno 1991-1992 de Azzedine Alaia Ready to Wear © Getty Images

Mi uniforme de cada día tiende a ser denim combinado con jerséis de cashmere y blusas con grandes accesorios”, ha explicado. La fórmula tiene algo deliberadamente poco espectacular: unos buenos vaqueros, una prenda de punto o una camisa y accesorios capaces de cambiar el resultado.

Precisamente por eso ha sobrevivido. Claudia Schiffer no construye un look alrededor de una tendencia concreta, sino alrededor de prendas que pueden acompañarla durante años. Ha contado que busca piezas que le permitan pasar de llevar a los niños al colegio a una reunión de trabajo y después a una cena sin tener que cambiar completamente de personalidad.

De modelo a supermodelo: nombres que marcaron un antes y un después en la moda© Getty Images

El archivo de los 90 que no piensa tirar

Quizá uno de los mayores lujos de Claudia Schiffer no sea tener acceso a las colecciones actuales, sino haber conservado las prendas que hicieron historia.

Claudia Schiffer en el desfile de Chanel Alta Costura P/V1993© Getty Images

En su archivo guarda una bolsa de Chanel pintada a mano que le regaló Lagerfeld, una falda metálica de Versace de los años 90, pendientes de Chanel, un vestido de novia de Valentino Garavani, diseños de Azzedine Alaïa y Dolce & Gabbana y otras piezas vinculadas a algunos de los momentos más importantes de su carrera.

Pero hay un objeto que resume especialmente bien su filosofía: aquellos vaqueros de Chanel que llevó en 1993. En aquella época el denim todavía resultaba sorprendente dentro de una colección de lujo. Karl Lagerfeld lo convirtió en una pieza sofisticada, con detalles propios de la maison, y Claudia Schiffer los ha seguido llevando durante décadas. En 2020 incluso volvieron a aparecer en una portada de Elle.

 Claudia Schiffer en el desfile de Chanel Primavera/Verano 1995 en Paris© Getty Images

El secreto está en no parecer demasiado vestida

Hay otra constante en sus looks: incluso cuando lleva una pieza excepcional, el resultado rara vez parece excesivamente construido.

La supermodelo suele equilibrar una prenda especial con elementos cotidianos. Un vestido llamativo puede convivir con botas; una pieza de archivo puede aparecer junto a unos vaqueros actuales; una camiseta blanca puede convertirse en un look de noche simplemente cambiando el bolso y las joyas.

Ella misma explicó en una entrevista que no suele vestir de pies a cabeza de una misma firma en su vida diaria y que utiliza los accesorios para elevar prendas sencillas. En una ocasión resumió la fórmula con una camiseta blanca, vaqueros y sandalias, cambiando únicamente el bolso por uno de noche.

Claudia Schiffer© Getty Images

Jane Birkin, Lauren Hutton y otras mujeres que siguen inspirándola

Aunque Claudia Schiffer fue una de las grandes protagonistas de los 90, sus referentes no pertenecen necesariamente a esa década. Cuando se le pregunta por los armarios que le gustaría intercambiar, menciona a Jane Birkin, Lauren Hutton y Sylvie Vartan, además de Iman.

Todas tienen una relación muy marcada con la ropa propia y con una estética reconocible que no depende de seguir cada tendencia. De ahí también su afición por las piezas vintage y por la ropa que puede volver a aparecer en el armario años después sin parecer disfraz.

Claudia Shiffer en Nueva York en 1992 con look animal print© Getty Images

La supermodelo que aprendió a controlar su propia imagen

En los años 90, Claudia Schiffer y las otras grandes modelos alcanzaron una capacidad de influencia inédita. Ella recuerda aquella época como un momento en el que música, moda y arte empezaron a mezclarse de una manera especialmente intensa. Los desfiles de Gianni Versace, por ejemplo, dejaron de parecer presentaciones comerciales y adquirieron la energía de un concierto de rock.

Ella misma recuerda aquellos shows con Prince sonando, cientos de fotógrafos alrededor de la pasarela y Versace sentado en primera fila. Para Schiffer, aquella generación entendió que una modelo podía tener una voz y participar activamente en la construcción de su propia carrera.

Su primer desfile, por cierto, fue para Karl Lagerfeld y Chanel. Y aunque después llegaron innumerables campañas y pasarelas, aquel debut sigue siendo uno de los momentos que más recuerda de su trayectoria.

Claudia Schiffer© Getty Images

De la supermodelo al estilo que permanece

Claudia Schiffer cumple 56 años con una posición que pocas modelos han conseguido conservar: ya no necesita demostrar que pertenece a la historia de la moda. Su archivo lo hace por ella.

Lo interesante es que, al mirar sus looks de entonces y compararlos con los de ahora, la diferencia no está tanto en haber cambiado de estilo como en haberlo depurado. El denim continúa ahí, también el punto, las botas, los accesorios y las prendas con personalidad. Lo que ha desaparecido es la necesidad de que cada look parezca nuevo.

Quizá esa sea la clave de su longevidad como icono sea seguir aquella lección de Lagerfeld que ella ha repetido durante años: encontrar lo que funciona para una misma y tener el valor de quedarse ahí.