Pasarán más de mil años...
… Muchos más / yo no sé si tenga amor, la eternidad…”
Es un momento triste, pero tenía que llegar alguna vez: en el próximo partido de Argentina ya no estará Messi. Soñábamos con verlo, ya con 41 años, en la próxima Copa América, sabiendo que le estábamos pidiendo demasiado. Es el egoísmo del cariño: “Que juegue, si todavía puede…”. No será. Leo le ha puesto formalmente fin a su extensísimo ciclo con la celeste y blanca. Le dijo adiós para siempre a la camiseta: “Me vacié, ya no tengo más para dar”.
Costará aceptarlo, la nostalgia envolverá ese juego y nada nos parecerá igual, sin embargo, será el momento de agradecer estos veintiún años de magia, de seriedad, de talento, de entrega total, de argentinidad, de triunfos, de saber que se le podía ganar a cualquiera porque estabas vos, de saber que tu gol era más una certeza que una esperanza, que estabas callado, pero pensando cómo penetrar la defensa rival, por dónde atacar, que ibas caminando a propósito, para distraer, y de pronto arrancabas con todo y a cobrar. Gracias por tu fútbol, Leo, por tus pases geniales, por tus gambetas siempre hacia adelante, por tus goles de tiro libre, por tus seis mundiales, por Brasil 2014, por Qatar 2022, por Estados Unidos 2026, por las copas Américas, por las Eliminatorias, por ser el máximo en todo, en goles, en asistencias, en pases perfectos, profundos, con sentido, en creación de jugadas.
Publicidad
Gracias por ser un capitán ejemplar. Por aguantar la presión de tener que ganarlo todo siempre y hacerlo todo vos. No hay ninguna campaña de redes sociales que pueda mancharte. Sos el uno de la historia y ningún algoritmo podrá alterarlo. Has desarrollado un ejército de cientos de millones de anticuerpos que te adoran y te defenderán siempre. Gracias por tu naturaleza competitiva, por querer ganar cada campeonato que protagonizaste, por tu resiliencia sobrehumana para caerte y levantarte, para intentar una y otra vez el gol, la victoria, el título.
“Gracias por hacernos inmensamente felices. Un país entero te ama y nunca terminará de agradecerte”, dice uno de los millones de mensajes publicados en los foros digitales. “Nos dio todo, amor, respeto, conducta, pasión, y lo más grande, nos regaló su maravilloso fútbol”, reza otro. ¿Es el argentino más querido de la historia…? Compite con San Martín, con Gardel, Maradona, Borges, Mafalda, el papa Francisco.
Pelé y Maradona, como la mayoría de los grandes del fútbol, tuvieron un público mayoritariamente varón y adulto. Messi, además, tiene una increíble conexión con las mujeres y los niños. Estos lo ven como un superhéroe, como el paradigma de la bondad, de la nobleza. Ellas, tal vez, por la fidelidad de Leo con Antonela, y por el apego a sus hijos y a toda su familia.
Publicidad
Publicidad
“Mis hijos lo quieren a Messi más que a mí”, señala David Beckham, y se ríe. Finalmente, David se dio el gusto de convencerlo y llevárselo a Miami. “Messi es como un dios para los niños”, afirma el exnotable centrocampista holandés Frank Rijkaard. “Tuve que llevar a mi hijo de 8 años a Barcelona porque su sueño era ver un partido de Leo en vivo”. Frank tiene el honor de haber hecho debutar en primera división al de Rosario a los 17 años. Sin duda, Lionel es el futbolista más querido por sus colegas, que lo votan siempre mayoritariamente en la encuesta para el Balón de Oro. “En Barcelona, Leo me dejaba patear penales para que yo ganara la Bota de Oro. Llegábamos al arco, él y Neymar tenían para definir y miraban de reojo a ver dónde estaba yo, para dármela y que gane la Bota de Oro”, evoca el uruguayo Luis Suárez.
Una encuesta de Euromericas Sport Marketing en alianza con Google en 65 países señala que al 86 % de los encuestados les hace felices Messi y que un 72 % lo tiene como ídolo, en tanto un 83 % quisiera verlo en el partido que mirará por televisión. Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, China, Bangladesh, Asia y África en general y, por supuesto, Argentina, son los países o regiones donde más adeptos tiene el 10. La encuesta fue publicada el 4 de diciembre de 2022, cuando aún Messi no había levantado la Copa del Mundo. Luego de eso su popularidad se disparó a límites casi incomprensibles. La mayoría de las personas responde que lo adora por su juego, pero sobre todo por su personalidad. “Me encanta su sencillez y humildad”. “Porque le pegan y no se queja, se levanta y sigue”. “Porque ama a los niños”. “Por su perfil bajo”. “Porque atiende a todo el mundo”. “Porque hace una jugada bárbara, le da un gol servido a un compañero, este lo falla y él no se queja, no le dice nada, le pondrá otra pelota de gol”.
Es la contrafigura de Diego y de otros líderes de pecho henchido, pero hay millones en todo el mundo que lo quieren así como es, manso, callado, tímido, un ídolo discreto, un genio que a las diez de la noche está en la sala con Antonela y los chicos mirando tele. A otros les encantan las historias del crack que llegó borracho a las seis de la mañana y a la tarde lo despertaron, lo bañaron y fue la figura de la cancha. Leo es distinto. Tampoco es el que está pensando en autos de lujo, mujeres, yates o fiestas monumentales. Ingresó en la categoría de los milmillonarios, pero en su mente está el partido del domingo, por dónde se puede ganar, que si logran la victoria quedan cerca de la punta. No es de carne, es de fútbol.
Futbolísticamente, siempre está la fantasía de creer que antes había muchos así. En absoluto: nunca hubo. Y en el futuro seguramente veremos figuras, talentos, lo normal… Esto es distinto a todo. Ya enrumbó hacia los 40, un día no lo tendremos más y el fútbol volverá a ser prosaico, común, terrenal. Hemos tenido la inmensa fortuna de ser sus contemporáneos. ¿Cuánto le queda…? ¿Un año… dos…? Los que fueran, disfrutemos lo que queda en el Inter Miami. Difícilmente se repita otro igual en habilidad, contundencia, regularidad, visión de juego, gol, pase-gol, remate, gambeta, tiros libres, penales, córneres. Esto es lo máximo a que se puede aspirar de un jugador.
Para la casi totalidad de jugadores, entrenadores, analistas, viejas glorias Leo es el mejor de la historia. No obstante, el tiempo demuestra que nadie es el mejor para siempre. Cuando se retiró Pelé se pensaba que nunca saldría otro igual, sin embargo, apareció Maradona. Lo mismo cuando Diego dio las hurras, y emergió Messi. Uno piensa que es imposible que surja otra perla de esta dimensión, aunque podría darse. La pregunta es cuándo.
Cuenta Claudio Vivas, técnico argentino, que cuando le mostró por primera vez a Marcelo Bielsa un video de un juvenil llamado Lionel Messi, por entonces de 17 años, Bielsa le dijo “ponga el video en velocidad normal”. Le pareció que era demasiado rápido. “Está en normal”, respondió Vivas.
Publicidad
Messi es el futbolista más dominante de la historia en el momento en que más difícil es el juego. Las nuevas tácticas y técnicas de entrenamiento, la mayor velocidad, la profusa información, la evolución de los arqueros, el achicamiento de los espacios, la presión sobre el adversario, la intensidad, el estudio de los rivales llevan a que en el fútbol sea más complejo desequilibrar al adversario hoy que hace cincuenta o sesenta años. La transferencia de conocimientos les fue enseñando a todos. Y todos crecieron. Hasta 1990 Japón era un fútbol exótico que podía ser el 150 del mundo, ahora está en camino a convertirse en potencia. Lo mismo Estados Unidos, Corea del Sur, Ecuador, Bélgica, Portugal, Marruecos, Colombia. En este contexto brilló Leo en 21 años de selección.
Pasarán más de mil años y no saldrá otro igual. (O)

