Mucho más que una escuela
La programación cultural del Goethe-Institut parte de la colaboración con artistas, instituciones y comunidades locales para construir proyectos que conecten distintas disciplinas y respondan a necesidades del entorno, así lo explica Luis Trejo, coordinador de Programación para el Área de Música y Sociedad Civil.
La selección de los proyectos del programa cultural, que también está integrado por las áreas de Cine, Literatura y medios, Artes visuales y Teatro y danza, toma en cuenta los objetivos establecidos por el Goethe-Institut en Alemania y de las necesidades que identifica el equipo en México.
Cada cierto periodo, aproximadamente tres años, se definen los ejes de trabajo que actualmente son la sustentabilidad, las residencias artísticas, la memoria y cultura histórica, la igualdad de género y la integración.
“Para nosotros es importante tener buenos socios locales y trabajar con ellos, porque no buscamos traer una cultura alemana aquí en México, sino más bien el sentimiento de co-creación. Vemos cuáles son las necesidades locales y tratamos de internacionalizarlas haciendo programación cultural que pueda enfocarse también a esto”, señala.
Esta forma de trabajo, asegura, permitió al instituto recuperar actividad después de la pandemia. Trejo llegó en 2021, cuando no había eventos ni alumnos presenciales y las clases eran digitales. “Como equipo, de lo que más orgullosos nos sentimos es de haber reposicionado al instituto después de la pandemia, porque creo que cada espacio tiene como ese antes y después y, lamentablemente, el después para muchos nunca llegó”, reflexiona el coordinador.

La clave, confiesa, fue mantener el enfoque de coproducción y colaboración, y realmente ver cuál era la situación en México para hablar de eso a través de su programación cultural, de tal suerte que ha resonado en otros países como Colombia o Chile, donde también tienen presencia.
El impacto de estas actividades supera las instalaciones del instituto, logrando llegar a más de 70 mil personas al año beneficiadas por sus programas; a veces, confiesa, hasta más de 100 mil.
Ese alcance también se extiende mediante una red de colaboración que incluye instituciones en México y distintos países de Centroamérica y el Caribe, como la UNAM, la Secretaría de Cultura federal y la de la Ciudad de México, entre otras.
Por ejemplo, el 5 de septiembre, a las 12:00 horas, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) se inaugurará la muestra “Manifiesto”, de Julian Rosefeldt, que reúne y reinterpreta manifiestos de movimientos como el futurismo y el dadaísmo.
La programación también busca que el instituto sea entendido como un lugar abierto para personas que no necesariamente son estudiantes. “Es más que un centro cultural, más que diplomacia pública, realmente es un espacio de encuentro, con las puertas abiertas”, señala.
“Me encanta cuando, de pronto, vemos gente que nunca en la vida hubiera entrado aquí, porque muchos piensan que es solamente una escuela alemana y no”, argumenta Trejo.
La apuesta, añade, es que el intercambio también ocurra en sentido contrario y que artistas mexicanos puedan llegar a Alemania mediante programas de residencias e internacionalización. “Un logro profesional para mí sería romper esa barrera y lograr un intercambio más contundente”.
Por José Pablo Espíndola
EEZ