La Roma no se hizo en un día

La Roma no se hizo en un día

En 1903, cuando la Compañía de Terrenos de la Calzada de Chapultepec recibió autorización para fraccionar los potreros al poniente de la Ciudad de México, La Romita ya estaba ahí, se trataba de un pueblo de origen indígena, antes llamado Aztacalco, con una plaza, un templo y calles estrechas que el proyecto rodeó, pero no desapareció. La colonia Roma nació, entonces, alrededor de una población anterior y tomó su nombre de los Potreros de la Romita; sobre el origen de ese diminutivo existen dos versiones, una señala que el camino arbolado de la zona recordaba las avenidas de Roma y otra lo relaciona con el Tívoli del Petit Versalles, un sitio recreativo de la Calzada de la Piedad, aunque ninguna ha podido establecerse como definitiva.

Detrás del fraccionamiento estaban Pedro Lascuráin, Cassius Clay Lamm y Edward Walter Orrin, empresario inglés y propietario del Circo Orrin, quien dejó otra marca en la nomenclatura, pues Puebla, Colima, Orizaba, Córdoba, Mérida, Guanajuato y Jalapa recibieron los nombres de ciudades y estados que la compañía circense había recorrido durante sus giras; el mapa de la colonia reprodujo así una parte del itinerario seguido por el espectáculo a través de las rutas ferroviarias del país.

Cuando se delimitó la Roma, en 1904, la avenida Chapultepec marcaba su extremo norte; La Romita y la Calzada de la Piedad, actualmente avenida Cuauhtémoc, el oriente; la avenida Jalisco, hoy Álvaro Obregón, el sur, y la avenida Veracruz, después incorporada a Insurgentes, el poniente. La colonia creció más tarde hacia Coahuila y varias de aquellas vías cambiaron de nombre, aunque buena parte de la nomenclatura original se conserva. También permaneció el contraste entre la cuadrícula del fraccionamiento, formada por calles rectas, amplias y arboladas, y el trazo irregular de La Romita, cuyas callejuelas correspondían a una población mucho más antigua.

El proyecto, dirigido a familias acomodadas que comenzaban a dejar el centro, ofrecía agua, drenaje, alumbrado, banquetas, jardines y camellones; Álvaro Obregón fue planeada como el paseo principal, con fuentes y esculturas en la parte central, mientras las plazas Roma, ahora Río de Janeiro, y Ajusco, hoy Luis Cabrera, articularon una zona de residencias eclécticas, neoclásicas y art nouveau. De aquella primera etapa permanecen la Casa Lamm, el edificio Balmori y el edificio Río de Janeiro, conocido como Casa de las Brujas.

Créditos: (Especial)

Sin embargo, la Revolución frenó nuevas construcciones y, en las décadas siguientes, los palacetes comenzaron a convivir con edificios de departamentos, familias judías, inmigrantes y habitantes de clase media. Cuando los sectores de mayores ingresos se trasladaron hacia Polanco, Anzures y Las Lomas, muchas casonas fueron ocupadas por escuelas, oficinas, pensiones y comercios; al mismo tiempo, el crecimiento de la ciudad y el tránsito modificaron la vida del barrio, mientras Roma Norte concentró buena parte de las antiguas mansiones y Roma Sur mantuvo durante más tiempo un perfil habitacional y popular.

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 impactó fuertemente en la Roma, los derrumbes, las construcciones que quedaron inhabitables y la salida de muchas familias abrieron una etapa de abandono, dejaron predios vacíos durante años, pero también hubo organización de vecinos que exigieron vivienda, ayuda para los damnificados y programas de reconstrucción. La Roma quedó entre las zonas más dañadas de la capital y la huella del sismo se mantuvo mucho después de retirados los escombros.

Hacia finales de los años 90 comenzó la recuperación de casas y edificios para instalar galerías, librerías, centros culturales, restaurantes, bares y oficinas; regresaron habitantes, visitantes e inversión, aumentó la actividad comercial y la colonia se convirtió en uno de los principales corredores culturales de la ciudad. En varias casas restauradas dejaron de funcionar pensiones o viviendas y abrieron establecimientos dirigidos a consumidores con mayor poder adquisitivo, especialmente en Roma Norte; esa recuperación elevó el precio de la vivienda y cambió el comercio de barrio y, más recientemente, la multiplicación de alojamientos temporales y la llegada de capital nacional y extranjero han acelerado el desplazamiento de vecinos y comercios que permanecieron durante décadas en la zona.

EEZ